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El último árbitro: Nuevas Ideas se toma el Tribunal Supremo Electoral

El primer día que Roxana Seledonia Soriano de Viaud llegó a su oficina, el 27 de septiembre de 2024, decidió que el décimo piso del Tribunal Supremo Electoral (TSE) sería para ella sola. Las lujosas oficinas que antes ocupaban los cinco magistrados propietarios en el piso más alto del edificio –una suerte de penthouse institucional– quedaron reservadas para la nueva presidenta del TSE. Desde ese nivel, ahora custodiado por vigilantes armados, se han tomado las decisiones que dan forma a un tribunal distinto: uno que delegó el registro electoral a una pariente del exasesor jurídico de Casa Presidencial y que desarticuló las unidades técnicas responsables de hacer funcionar las elecciones.

Las elecciones presidenciales de 2027 –en las que Nayib Bukele busca su tercer período después de reformar ilegalmente la Constitución de la República– serán fiscalizadas por un árbitro bajo control total del partido oficialista. Las unidades a cargo del registro de votantes, la organización de elecciones en el territorio, la distribución paquetes electorales y el sistema de conteo y transmisión del voto, están encabezadas por empleados leales a la presidenta del TSE y perfiles afines a Casa Presidencial.

Roxana Soriano ha sido una de las piezas predilectas de Nuevas Ideas en la captura de instituciones fiscalizadoras del Estado. De las internas de ese partido oficial, donde participó como precandidata a diputada en 2020, Soriano pasó a presidir el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) ese mismo año y la Corte de Cuentas de la República (CCR) en 2023. Renunció a este último cargo para asumir la presidencia del TSE a propuesta del oficialismo. 

Su nombramiento ya había sido cuestionado por los vínculos políticos y familiares documentados por FOCOS alrededor de su entorno. Soriano es la esposa de José Fernando Viaud Hidalgo, director suplente de la Autoridad de Aviación Civil (AAC) y primo de la ministra de Vivienda, Michelle Sol. La ministra es, a su vez, esposa del presidente de la Asamblea Legislativa y diputado de Nuevas Ideas, Ernesto Castro.

Sin embargo, su llegada no garantizaba por sí sola el control de Nuevas Ideas en la última trinchera institucional del país. Fueron los votos de las dos magistradas propuestas por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de la magistrada propuesta por la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) los que permitieron sus primeros pasos clave en el dominio absoluto del órgano electoral. El magistrado propuesto por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) no logró hacer ningún contrapeso por sí solo y no denunció públicamente las decisiones del organismo colegiado.

De izquierda a derecha: Sofía Paniagua (CSJ), Cecilia Marroquín (ARENA), Roxana Soriano (Nuevas Ideas), Rubén Alvarado (FMLN) y Karla Guandique (CSJ), juramentados como magistrados del TSE por la Asamblea oficialista de Nuevas Ideas el 26 de septiembre de 2024. /Cortesía Asamblea Legislativa.

Antes de una reforma exprés aprobada en abril de 2026 para eliminar la participación de partidos en el TSE, la Constitución y el Código Electoral establecían que el tribunal estaría integrado por cinco magistrados propietarios y cinco suplentes. El partido con mayor cantidad de votos en la última elección presidencial, Nuevas Ideas, tenía el derecho de proponer al presidente del organismo. Las otras cuatro magistraturas se distribuían entre el segundo y el tercer partido más votado y la Corte Suprema de Justicia. 

Esta arquitectura buscaba, en principio, que ninguna fuerza política controlara el árbitro electoral de manera unilateral. En la práctica, esa garantía dejó de funcionar mucho antes de la reforma constitucional.

Para las elecciones de 2024 se avaló la candidatura presidencial de Nayib Bukele aun cuando contravenía siete artículos de la Constitución. La decisión recayó en un TSE que todavía operaba bajo la estructura heredada de los Acuerdos de Paz: una presidencia a cargo de la magistrada propuesta por Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) —el vehículo que ocupó Bukele para llegar al Ejecutivo en 2019—, junto a dos magistrados provenientes de la CSJ y dos más impulsados por ARENA y el FMLN. Este último fue el único que votó en contra de la reelección.

Lo que cambió con la llegada de Nuevas Ideas al TSE, sin embargo, va más allá de la composición del organismo colegiado y de la correlación de votos al interior del pleno. Una decena de jefaturas y más de un centenar de técnicos, algunos con décadas de experiencia organizando elecciones, fueron despedidos y sustituidos por figuras que trabajaron para Roxana Soriano en su paso por la CCR y el IAIP —instituciones contraloras que terminaron siendo capturadas por el oficialismo bajo su mandato—, y personas vinculadas a Casa Presidencial.

El piso diez

La distancia física entre Roxana Soriano y el resto de los magistrados ilustra la forma en la cual opera hoy el TSE. La magistrada Cecilia Marroquín, propuesta por ARENA, y las magistradas Cecilia Guandique y Sofía Paniagua, llegadas como cuota de la CSJ, tienen sus despachos en el piso nueve, justo debajo de ella. El fallecido magistrado Rubén Alvarado, propuesto por el FMLN y el único que documentó su oposición al nuevo modelo de gestión, fue relegado a la planta baja: una habitación de aproximadamente seis por seis metros, donde trabajaba junto a su suplente, René Amílcar Claros. 

Una decena de trabajadores y exempleados que formaron parte del cuerpo técnico del TSE —y conocen su funcionamiento desde hace décadas— reconstruyeron para FOCOS cómo el organismo dejó de operar como un ente colegiado. Hablaron todos en condición de anonimato por temor a represalias. Sus relatos dan cuenta de cómo el tribunal se despojó de su personal más experimentado para abrir paso a empleados afines a Soriano, pero también de cómo se imponen las decisiones desde la presidencia de este ente.

Tres fuentes coincidieron en que Soriano convoca reuniones en el décimo piso a las que asiste únicamente la secretaria general y, en otras, las magistradas de la CSJ y ARENA. Los acuerdos llegan redactados al pleno y la sesión formal se convierte en un trámite de ratificación. La agenda de cada sesión dejó de comunicarse con antelación a todos los magistrados: las tres magistradas que votan con la presidenta la conocen de antemano; quienes se oponen se enteran el día de la sesión.

«Ahí lo que hay es un funcionamiento unipersonal de ese organismo colegiado, o sea, contra la naturaleza de lo que es un organismo colegiado. La señora (Soriano) se reúne en el piso diez, algunas veces solo con la secretaria general y en otras con las tres magistradas. Ahí acuerdan la agenda y hasta llevan acuerdos escritos, solo para llegar a votar», narró una fuente.

Edificio TSE
La Asamblea Legislativa aprobó $10.2 millones para la compra del actual edificio del Tribunal Supremo Electoral (TSE). La magistratura anterior debía pagar canon de arrendamiento superior a $175,000 mensuales. /Cortesía Asamblea Legislativa.

Entre el 7 de octubre de 2024 y el 13 de febrero de 2025, el pleno del TSE aprobó más de una decena de acuerdos para avalar despidos, contrataciones y movimientos de personal dentro de la institución. La votación fue sistemáticamente la misma: cuatro votos a favor, uno en contra. El voto disidente era siempre el mismo: el magistrado Rubén Alvarado, propuesto por el FMLN.

Los acuerdos dieron el poder a Soriano para hacer contrataciones y despidos que afectaron al cuerpo técnico y operativo de áreas clave, a la directiva del Sindicato de Trabajadores del TSE (STRATSE) y, de manera especialmente grave, a la Dirección de Organización Electoral (DOE), la unidad encargada de planificar y ejecutar la logística electoral en territorio.

La posición de Alvarado tuvo consecuencias. Desde enero de 2025, los contratos de todo el personal asignado a su despacho y al de su suplente no fueron renovados. Fuentes internas del TSE describieron ese episodio como una represalia directa por sus votos en contra y señalaron que la amenaza de consecuencias similares opera como mecanismo de disciplina sobre quienes consideren disentir. 

El magistrado documentó este patrón en un voto razonado presentado ante el pleno el 13 de febrero de 2025, al que FOCOS tuvo acceso parcial. En ese escrito denunció “una progresiva eliminación de condiciones mínimas para ejercer sus funciones”, “la exclusión de la agenda” y el “vaciamiento” de su despacho.

Alvarado falleció el 14 de mayo de 2026, antes del cierre de esta investigación. Su suplente, Amílcar Claros, exdirector de Capacitación y Educación Cívica del TSE, asumió el cargo.

“Los dos magistrados han sido relegados al primer piso después de cuestionar la forma en que se toman acuerdos en el colegiado”, aseguró otra fuente, que pidió no ser nombrada como condición para dar su testimonio. Este medio constató con diversos empleados del TSE que el único magistrado que sigue en el primer nivel del edificio es Claros. 

Las limitaciones en el espacio también han sido una característica de la gestión de Soriano. Dos extrabajadores narraron cómo uno de los ascensores incluso dejó de funcionar para todos los empleados y se ocupaba exclusivamente para la presidencia. Otro trabajador aseguró que, antes de entregar su renuncia voluntaria, presenció cómo vigilantes armados comenzaron a impedir la libre circulación en el edificio. “Ella entraba al edificio con gente armada, como si fueran guardaespaldas”, dijo otro extrabajador. “Algo que no habíamos visto nunca aquí”.

«El Tribunal Supremo Electoral está cooptado por el partido de gobierno», afirmó Malcolm Cartagena, exempleado del área de Capacitación Electoral del TSE y reconocido experto electoral que vive en el exilio desde junio de 2025. 

Cartagena dirige actualmente el Centro de Monitoreo Político de Acción Ciudadana, organización no gubernamental que fiscaliza al TSE y a otras instituciones del Estado. A su criterio, la cooptación del tribunal se manifiesta “en las decisiones, en la opacidad de la institución y en la información que se publica a medias”. 

“Esta elección carece de integridad electoral por todas las acciones que ha venido cometiendo este organismo colegiado: el despido de trabajadores, la reserva de información y la ausencia de opiniones disidentes de los magistrados de ARENA y el FMLN ante las reformas constitucionales que alterarán toda la elección”, aseguró. “Ninguno ha alzado la voz públicamente, ni por los trabajadores despedidos ni por las irregularidades que hay dentro”.

Magistradas TSE
De izquierda a derecha: las magistradas Sofía Paniagua (CSJ), Cecilia Marroquín (ARENA), Karla Cecilia Guandique (CSJ) han apoyado a la presidenta del TSE en acuerdos para recortes de personal y contrataciones. /Cortesía TSE.

El mecanismo: una renuncia “voluntaria”

Los despidos de personal han sido una constante desde el día uno de la gestión de Soriano, según se consigna en varias notas periodísticas y testimonios de fuentes internas consultadas. 

Los nuevos magistrados tuvieron su primer pleno el 7 de octubre de 2024. Ese día, el director ejecutivo Luis Peralta Cerritos y la directora de Talento Humano, Claudia Luz Ramírez García, recibieron a los magistrados con una presentación sobre el estatus del tribunal. En esa misma reunión les pidieron su renuncia inmediata.

Los magistrados acordaron pedir la renuncia de nueve empleados en «cargos de confianza», directores y jefes de unidades, incluyendo a Peralta, Ramírez y al secretario general Erick Vides, nombrado durante el periodo de Dora Esmeralda Martínez de Barahona (2019-2024). El acuerdo se firmó con mayoría calificada: cuatro de cinco votos del pleno, a excepción del magistrado propuesto por el FMLN.

A partir de una reconstrucción con fuentes internas y exempleados, FOCOS logró identificar que entre los despedidos hay técnicos con décadas de experiencia en la organización de procesos electorales: el personal de capacitación, el equipo de cartografía, los responsables de registro, comunicaciones, tecnología y partidos políticos. Todas las direcciones fueron intervenidas. 

La siguiente semana, el 15 de octubre de 2024, el TSE acordó pedir la renuncia de la directora del Registro Electoral, Xiomara del Carmen Avilés Lizama, quien estuvo en ese cargo durante más de 26 años. 

El 11 de noviembre de 2024 se sumaron las solicitudes de renuncia de 29 técnicos de la institución. Al día siguiente, el STRATSE denunció en un comunicado que un grupo de trabajadores “con una larga trayectoria de servicio” fue despedido por decisión del organismo colegiado “irrespetando todos los procedimientos legales para dar por concluida cualquier relación laboral”. 

El grueso de los despidos, sin embargo, ocurrió el 6 de diciembre de 2024. La noche anterior, el STRATSE alertó a los empleados sobre los despidos masivos que se aproximaban. 

Malcolm Cartagena, quien se desempeñaba en ese momento como formador electoral, describió para FOCOS el principal mecanismo que utilizó el TSE para ejecutarlos: el artículo 30-A de la Ley del Servicio Civil, que regula la renuncia voluntaria. 

En lugar de una supresión de plazas –que habría otorgado una indemnización equivalente al sueldo mensual por cada año laborado–, el organismo colegiado envió a los empleados al Ministerio de Trabajo para que solicitaran el cálculo de su antigüedad, obtuvieran una hoja de liquidación y presentaran su renuncia voluntaria. A cambio, recibían medio salario mínimo por cada año laborado. 

La mayoría de estas renuncias, sin embargo, fueron forzosas. Quienes no se presentaban voluntariamente eran notificados personalmente del cese de sus funciones, con el bloqueo inmediato de sus equipos y accesos al sistema.

“Yo fui la primera persona que presentó su renuncia de los 150 que despidieron en el cuerpo técnico”, relató Cartagena, quien se adelantó al proceso al intuir que los despidos eran inminentes. «No me sentía cómodo trabajando en una institución donde no se respetaban las leyes”. 

Un miembro del STRATSE explicó a FOCOS que se trataba de personal con décadas de experiencia en la organización de elecciones, técnicos “del más alto nivel”. “Son gente que ha trabajado con todos los partidos sin ningún problema. Gente que seguía en el TSE llegara al partido que llegara. Que dirijan áreas clave no significa que los magistrados puedan disponer de ellas como quieran; debían seguirse los mecanismos de ley”, señaló otro exempleado.

A través de un comunicado publicado el 23 de diciembre, el STRATSE denunció el despido arbitrario de más de 150 trabajadores “por acuerdo de mayoría del organismo colegiado”. 

En esa ocasión, el sindicato denunció que el organismo colegiado interpretó de manera arbitraria las cláusulas del contrato colectivo del TSE. Las notificaciones enviadas a los empleados establecían como causal de no renovación de contratos que estos concluían “en la fecha en que termina el presupuesto para el periodo fiscal 2024″. El sindicato señaló que la Ley de Servicio Civil establece con claridad las causales para despedir o destituir a un empleado, y que ninguna de ellas contempla la no renovación de un contrato al vencimiento del presupuesto.

El comunicado también denunció que el 80 % de la junta directiva del STRATSE había sido afectada por la no renovación de contratos, lo que el sindicato calificó como una violación del artículo 47 de la Constitución, que prohíbe despedir, trasladar o desmejorar las condiciones laborales de los liderazgos sindicales sin causa calificada previamente por autoridad competente. 

El sindicato alertó, desde entonces, sobre las implicaciones que los despidos tendrán para la integridad del próximo proceso de elecciones de 2027.

Las piezas de Soriano

Para reemplazar a los directores y jefes de unidades, Soriano incorporó personal de su entorno más cercano: empleados con quienes trabajó durante su paso por la Corte de Cuentas de la República (CCR) y el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). También sumó a exintegrantes del equipo que coordinó el vicepresidente Félix Ulloa para elaborar una fallida propuesta de reforma constitucional.

Según fuentes internas de la institución, las contrataciones fueron formalizadas mediante acuerdos redactados desde el despacho de la presidenta del TSE, y únicamente fueron sometidos al voto del pleno, sin ningún tipo de discusión. El resultado fue sistemáticamente el mismo: cuatro votos a favor de las magistradas de ARENA y CSJ, y Alvarado en contra. “Cuatro contra uno”, relató un empleado del TSE. “Muchas decisiones de esa época vienen en ese orden”, agregó.

Los nombramientos iniciales llegaron el 23 de octubre, en formato de listado para que el pleno pudiera avalar las contrataciones en conjunto. Una de las primeras designadas fue María Gabriela Ramos, quien asumió como secretaria general del TSE. 

Ramos se desempeñó como directora ejecutiva del IAIP durante la presidencia de Soriano en dicha entidad, pero su trayectoria también incluye vínculos previos con el Órgano Ejecutivo. En 2020 lideró la Oficina de Información y Respuesta (OIR) tanto en el Ministerio de Relaciones Exteriores como en la Corporación Salvadoreña de Inversiones (CORSAIN).

En la misma sesión, las magistradas avalaron la contratación de José Rodrigo Orellana Tobar como director ejecutivo del TSE. Orellana trabajó como colaborador jurídico de la Segunda Magistratura de la CCR desde 2005 hasta 2024, año en que Soriano salió de la Corte de Cuentas. 

En ese momento, Orellana reemplazó en el cargo a Luis Peralta, quien coordinó técnica y operativamente los proyectos electorales del tribunal de manera ininterrumpida desde 2011, atravesando las presidencias de Eugenio Chicas, Julio Olivo y Dora Esmeralda Martínez. 

Orellana, sin embargo, fue reemplazado por Héctor Larios, quien se desempeñó como director de Talento Humano del TSE desde noviembre de 2024. Según consta en documentación interna a la que FOCOS tuvo acceso, Larios firma actualmente como director ejecutivo y el nuevo encargado de recursos humanos es Joaquín Ernesto Portillo Mayén.

Portillo Mayén, según su perfil de LinkedIn, se desempeñó como director de Recursos Humanos en la Corte Suprema de Justicia desde abril de 2023 y fue coordinador administrativo del Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL) en 2022.

Bajo la nueva administración, las magistradas también designaron a Karennine Posada de Rivas como jefa jurisdiccional y de procuración. Posada llega al cargo para sustituir a Óscar Antonio Rivera Morales, quien durante los comicios de 2024 fue el responsable de custodiar las llaves necesarias para la activación del sistema de votación desde el extranjero.

Posada de Rivas, además de haber laborado en la Corte de Cuentas de la República, estuvo entre los abogados que aceptaron formar parte del Equipo Ad Hoc para el Estudio y Propuesta de Reformas a la Constitución de la República, coordinado por la Vicepresidencia de la República. Este proyecto de reforma impulsado por Félix Ulloa no logró el apoyo del oficialismo, que había volcado sus esfuerzos en la reelección de Nayib Bukele en 2024.

La jurisdiccional del TSE tiene a su cargo la supervisión de los procesos legales, la aplicación de justicia electoral y las garantías de los derechos políticos de los salvadoreños. Aprovechando estas atribuciones, Posada ha viajado al exterior como parte de una campaña institucional que busca informar a los salvadoreños de la diáspora que votarán en las elecciones generales de 2027.  

El TSE también nombró como director administrativo a Mario César Doratt Artero, quien trabajó en la Corte de Cuentas como coordinador administrativo en el periodo de Roxana Soriano. Según su perfil de LinkedIn, también se desempeñó desde 2003 como encargado de registro de establecimientos en el Centro Nacional de Registro (CNR), mientras fungió como técnico asesor de registro de empresas en el Ministerio de Trabajo. 

Desde su nueva posición en el TSE, ha estado encargado de verificar documentos para licitaciones y procesos de contratación institucional, en reemplazo de Jaime Alfonso Canizales Ramos, quien ostentaba ese cargo desde 2021 y fue degradado a subdirector administrativo.

La Contraloría General, además, fue asumida por César Augusto Peña Menjívar, un exempleado de la Corte de Cuentas hasta junio de 2024. También fue gerente de Auditoría Interna y jefe de Contabilidad del Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp) entre 2003 y 2012. En documentación interna reciente, Peña Menjivar firma como jefe de la Dirección Financiera del TSE. 

Al ingresar a la institución, Peña sustituyó al contralor Alfonso Bonilla, quien denunció las fallas en las elecciones generales de 2024. En ese momento, a través de un informe exhaustivo, reveló los errores en la divulgación de datos y la puesta a cero del sistema de escrutinio, y cómo el Organismo Colegiado del TSE restringió el acceso a sus propios auditores internos al Centro Nacional de Procesamiento de Resultados (CNPRE) durante los comicios de ese año. 

Otro cargo que aparece en circulares de la institución es el de la actual directora de Compras Públicas, Lila Margarita Rosa de Lemus, quien también proviene de la CCR.

Rosa de Lemus participó en el proceso de elección para la Corte de Cuentas en noviembre de 2024 —debido a la vacante que dejó Roxana Soriano al renunciar para asumir como presidenta del TSE— y declaró ante la Comisión Política de la Asamblea Legislativa que laboraba como directora de Asuntos Jurídicos de la CCR desde hacía 11 meses. Es decir, fue nombrada en ese cargo durante el periodo de Roxana Soriano.

Esta contratación del TSE se realizó después de que Gema Lucrecia Padilla, exjefa de la Unidad de Compras Públicas, presentara su renuncia de manera voluntaria —sin la solicitud de los magistrados del TSE— el 2 de diciembre de 2024.

El exdirector de Comunicaciones de la CCR, Óscar René Silva —nombrado en ese cargo en el periodo de Soriano—, también fue contratado por el organismo colegiado. Funge, nuevamente, como director de Comunicaciones, esta vez del ente electoral.

FOCOS intentó documentar el alcance exacto de los cambios de personal a través de los mecanismos formales de transparencia. El 21 de octubre de 2025, este medio presentó ante la Unidad de Acceso a la Información Pública del TSE dos solicitudes: una para obtener las actas del pleno, los votos razonados de los magistrados y el detalle de despidos, renuncias y nuevas contrataciones ocurridos desde septiembre de 2024; y otra para conocer la nómina de titulares por dependencia, sus currículos y el número de trabajadores asignados a cada unidad, incluyendo la Dirección de Organización Electoral, el Registro Electoral y los despachos de cada magistrado. No se entregó ninguna información.

Puedes ver las solicitudes de información al TSE en este link: https://www.calameo.com/read/0082247147906a4214f9e

El TSE respondió nueve días después con dos resoluciones. Para las actas del pleno y los votos razonados, la institución dijo que “se están elaborando las versiones públicas”, sin comprometerse con una fecha de entrega. El TSE no ha publicado las actas de las reuniones de los magistrados desde diciembre de 2017. Para el detalle de despidos, contrataciones y estructura de personal —la información que habría permitido verificar de manera independiente la escala de los cambios—, el tribunal invocó la Ley para la Protección de Datos Personales y denegó el acceso.

A pesar de que el TSE se negó a informar sobre los despidos y contrataciones de personal, el presupuesto general del Estado deja un registro parcial de estos datos. Las plazas asignadas al tribunal año con año muestran una caída sostenida: de 604 plazas presupuestadas en 2023, el TSE pasó a 490 en 2024 —año en que Soriano asumió en septiembre, con un presupuesto ya aprobado que no era de su autoría— y a 324 en 2025, el primer ejercicio fiscal diseñado y ejecutado bajo su administración. Esto representa una reducción del 46 % respecto al pico de 2023. 

En 2026, el número subió a 413 plazas, lo que refleja el proceso de recontratación iniciado de cara a las elecciones de 2027. Aun así, la plantilla actual es 32 % menor que la de 2023 y está integrada en su mayoría por personal de reciente incorporación, sin la experiencia acumulada por quienes fueron desvinculados.

FOCOS buscó la versión del TSE y de cada empleado del TSE mencionado en esta investigación. Los descargos fueron enviados por correo electrónico al jefe de comunicaciones de la institución, a los correos de los cinco magistrados propietarios y a la Secretaría General. Ninguno respondió.

Al presentarse en las oficinas del tribunal para entregar los documentos a cada jefe de unidad señalado, la institución se negó a recibirlos. Primero argumentó que se requería copia ampliada del Documento Único de Identidad y teléfono de la persona solicitante; luego, cuando los documentos se presentaron en la ventanilla de la Secretaría General con esos requisitos, la encargada indicó que ninguno de los jefes de área podía bajar a recibirlos porque se encontraban en reuniones. La carta dirigida al organismo colegiado tampoco fue recibida.

Las piezas de Casa Presidencial

No todos los cambios respondieron a la voluntad de Soriano. Algunos ya estaban en el tablero antes de que ella llegara y permanecen en él a pesar de sus intentos de moverlos, relataron extrabajadores del TSE que laboraban en estas dependencias.

Ese es el caso de Ignacio Villagrán, jefe de la Unidad de Servicios Informáticos (USI) del TSE. Aunque Soriano solicitó su renuncia —como lo hizo con el resto de jefes de unidad al inicio de su gestión—, Villagrán no se fue. Fuentes internas del TSE indicaron que fue reubicado tras una reestructuración de la USI, ahora denominada Dirección de Tecnología e Innovación. Ahora funge como subdirector de la misma unidad, una degradación que le permitió mantenerse dentro de la institución.

Villagrán no es un funcionario técnico cualquiera. Antes de llegar al TSE, trabajó en la Secretaría de Innovación de Casa Presidencial desde noviembre de 2019 hasta enero de 2023, vínculo que omitió de su hoja de vida oficial, según documentos a los que FOCOS tuvo acceso en una investigación publicada en febrero de 2024. 

FOCOS documentó que Villagrán llegó al cargo de jefe de la USI a solo cinco meses de las elecciones generales de 2024, y que el equipo técnico que construyó bajo su dirección el sistema de transmisión y divulgación de resultados electorales estaba integrado en su mayoría por exempleados de la misma Secretaría de Innovación de la Presidencia.

El resultado fue el colapso del sistema la noche del 4 de febrero de 2024. Esa noche, Villagrán salió en cadena junto a la magistrada presidenta a declarar que todo marchaba bien. Minutos después, el portal de resultados comenzó a arrojar cifras imposibles: con el 22 % de actas procesadas, los votos contabilizados proyectaban un universo de 5.9 millones de votantes, una cifra superior al padrón nacional completo. El sistema de transmisión falló. El de contingencia también. El país estuvo cuatro días sin resultados electorales oficiales para la presidencia y más de doce para la Asamblea Legislativa, lo que obligó al reconteo manual voto por voto de las papeletas legislativas.

Villagrán no volvió a dar la cara hasta una semana después del colapso, custodiado por policías y sin aceptar preguntas. 

Ignacio Villagrán en el podio
Ignacio Villagrán, en la explicación de la puesta a cero del escrutinio para las elecciones legislativas./Cortesía TSE

La entonces magistrada presidenta, Dora Esmeralda Martínez, sugirió en ese período que podría haber existido un «boicot interno», pero ni ella ni el TSE han presentado denuncias formales ante la Fiscalía General de la República. Hasta la fecha, el tribunal no ha explicado qué falló y por qué.

Que Villagrán permanezca en su cargo, a pesar de la voluntad de la nueva presidenta del TSE de removerlo, es un dato que múltiples fuentes internas interpretan como señal de que su permanencia responde a una decisión tomada desde fuera del organismo electoral.

La pieza más valiosa: el registro de votantes

Si la trayectoria de Villagrán describe la puerta de entrada de CAPRES al corazón técnico del TSE, el perfil de Athalia Elizabeth Ganz Argueta plantea preguntas similares sobre el registro electoral: la nueva subdirectora de esa unidad es sobrina de Javier Argueta Gómez, quien fue asesor jurídico de Casa Presidencial y figura central en la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional el 1 de mayo de 2021.

Ganz Argueta, quien laboraba como técnica informática del Registro Electoral desde 2021, fue ascendida a subdirectora de esa unidad tras la renuncia de Xiomara del Carmen Avilés Lizama, quien se mantuvo en ese cargo durante al menos 26 años y lideró la organización de 14 jornadas electorales, desde 1996. 

La salida de Avilés, sin embargo, no fue voluntaria. El 15 de octubre de 2024, a las 5:00 de la tarde, personal del TSE se presentó en la Dirección de Registro Electoral con la instrucción de realizar un «inventario de auditoría de la Corte de Cuentas». Abrieron gavetas, retiraron documentos, decomisaron equipos y levantaron un acta de entrega. 

Avilés salió de la oficina que había ocupado por más de dos décadas escoltada por vigilantes, según extrabajadores del TSE. “La sacaron de su oficina y ellos mismos levantaron un acta de entrega”, comentó una de las fuentes.

René Torres y Xiomara Avilés
De izquierda a derecha: el exjefe de Servicios Informáticos, René Torres, y la exdirectora del Registro Electoral, Xiomara Avilés, reunidos con el expresidente del Registro Natural de Personas Naturales (RNPN), Federico Guillermo Guerrero, previo a las elecciones de 2019. /Cortesía RNPN

Según publicó Diario El Mundo, la presidenta del TSE pidió al pleno que Ganz Argueta fuera nombrada como directora de Registro Electoral; sin embargo, su experiencia laboral y credenciales únicamente le permitieron alcanzar el cargo de subjefa, aclaró una fuente interna del tribunal a FOCOS. 

Ganz Argueta comenzó a trabajar en el TSE el 7 de junio de 2021 como técnica informática del Registro Electoral por parte del despacho del exmagistrado Rubén Meléndez.

FOCOS estableció, a través de documentos del registro civil, que Athalia Elizabeth Ganz Argueta es hija de Ana Elizabeth Argueta de Ganz, hermana de Francisco Javier Argueta Gómez, el exasesor jurídico de Nayib Bukele.

Javier Argueta fue uno de los principales arquitectos del desmontaje institucional en El Salvador. Diseñó la estrategia de Casa Presidencial para la destitución de la Sala de lo Constitucional en 2021 y el nombramiento de magistrados afines que, ese mismo año, dieron luz verde a la reelección de Bukele, en contra de lo que establece la Constitución.

El 3 de septiembre de 2021, la Sala ordenó al TSE permitir la postulación de un presidente para un segundo mandato consecutivo, cambiando la interpretación del artículo 152 que exigía dejar transcurrir un periodo de 10 años antes de volver a competir. 

Argueta se aseguró de que el tribunal cumpliría con esta resolución incluso antes de que fuera pública, según reveló la revista GatoEncerrado

Horas antes de que se publicara la resolución, el asesor de Nayib Bukele convocó a cuatro de los cinco magistrados propietarios del TSE a una reunión en Casa Presidencial para conocer qué pensaban los funcionarios sobre la resolución que la Sala recién impuesta acababa de emitir para habilitar la reelección, un fallo que aún no era público, pero que la Presidencia ya conocía. 

Cinco años después, su sobrina trabaja como subjefa del Registro Electoral, la columna vertebral de cualquier proceso electoral. Esta es la unidad encargada de depurar y auditar, con información del Registro Nacional de Personas Naturales (RNPN) y de las alcaldías, el padrón de ciudadanos habilitados para votar en cada circunscripción. 

Como subjefa de esta unidad, Ganz Argueta puede supervisar la actualización y depuración del registro electoral –el cual define quiénes podrán votar y dónde podrán hacerlo– y colaborar en otras áreas estratégicas, como la elaboración de listados para integrar las Juntas Receptoras de Votos (JRV).

«Tener el control de estos datos es tener el control de la elección», señaló un técnico del TSE que fue desvinculado a finales de 2024.

Una de las fuentes internas del TSE consultadas por FOCOS advirtió, sin embargo, que el riesgo de manipulación del registro no proviene únicamente de la subdirección. El control más amplio sobre el organismo electoral, señalaron, se ejerce hoy desde la Asamblea Legislativa —dominada por Nuevas Ideas— incluso más que desde Casa Presidencial.

El Código Electoral no prohíbe la contratación de familiares de operadores políticos en el registro electoral; pero sí la de “cónyuges o parientes por adopción o dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, con ninguno de los magistrados del TSE, presidente y vicepresidente de la República, presidente de la Asamblea Legislativa”, así como titulares de la CSJ, FGR y procuradurías.

FOCOS buscó la versión de Argueta Gómez sobre los hechos descritos en esta investigación: su rol en la reunión del 3 de septiembre de 2021 con magistrados del TSE y su vínculo familiar con la actual subdirectora del Registro Electoral. Los cuestionarios fueron enviados mediante mensajes directos a su cuenta de X y a su teléfono personal. Argueta Gómez no respondió al cierre de esta publicación.

También se envió un cuestionario a la subjefa del registro a su correo institucional en el TSE para conocer su versión sobre su proceso de designación, su trayectoria profesional y su vínculo familiar con el exasesor jurídico de Casa Presidencial. No hubo respuesta.

El costo del vaciamiento técnico

El segundo gran pilar afectado por los cambios en el TSE es la Dirección de Organización Electoral (DOE), la unidad técnica responsable de la logística de los comicios: centros de votación, materiales, personal temporal y la capacitación de las Juntas Receptoras de Votos. 

Si bien la unidad existe aún en la jerarquía del TSE, su operatividad fue reducida al mínimo a finales de 2024, según múltiples fuentes internas del tribunal, tras la renuncia forzada del ingeniero José Roberto Gómez Cruz, uno de los técnicos más experimentados del ente. Gómez Cruz acumuló más de dos décadas de trayectoria en el TSE, según memorias de labores publicadas por el organismo. Lideró la planificación técnica e institucional del tribunal entre 1990 y 2011, año en que fue nombrado director de la DOE, y estuvo de forma continua al frente de la logística, distribución de paquetes, cartografía electoral y adecuación de centros de votación durante 13 años.

La decisión, nuevamente, fue tomada de facto por la presidenta Soriano con el apoyo de las magistradas Marroquín, Guandique y Paniagua. 

Empleados de la DOE trabajan en el armado de 4,534 paquetes electorales, correspondientes a 11 departamentos del país, para la elección de presidente de la República y diputados a la Asamblea Legislativa de 2024./Cortesía TSE

La DOE quedó vacía. Una fuente que pidió anonimato señaló que la mayoría de técnicos se acogieron a un retiro voluntario para lograr “llevarse algo” después de décadas de trabajo. Llegó un punto en diciembre de 2024 en el que solo dos personas llegaban a la sede de la Dirección de Organización Electoral, ubicada en el distrito de San Marcos, al sureste de San Salvador. 

La negativa del TSE a entregar información sobre la estructura de personal de la DOE impidió a este medio verificar de manera independiente el número exacto de trabajadores activos en cada dependencia. Las cifras que aparecen en esta investigación provienen de fuentes internas del tribunal que pidieron no ser identificadas.

De cara a las elecciones de 2027, la DOE está volviendo a reactivarse. El TSE ha incorporado personal en distintas áreas, principalmente mediante contratos temporales, y continúa publicando concursos públicos para buscar colaboradores administrativos, encargados de logística, auxiliares de actualización cartográfica, auxiliares de distrito, electricistas y técnicos informáticos. Estas contrataciones se hacen de forma unánime, ante la necesidad urgente de personal. 

Fuentes internas del tribunal describieron a este medio una situación que consideran de alto riesgo: las personas que sabían cómo hacer funcionar una elección —no solo lo que decían los manuales, sino la práctica acumulada en cada detalle logístico— se fueron con los despidos. “Lo que quedó escrito puede copiarse, pero lo que estaba en la cabeza de los técnicos, no. Ellos se lo llevan cuando se van”, aseguró un trabajador que continúa dentro del TSE, pero pidió no ser identificado para evitar represalias.

La misma preocupación alcanza al Registro Electoral y al área de capacitación, dos de las unidades que, según fuentes internas, quedaron más disminuidas en personal técnico con experiencia y que están incorporando nuevos empleados con el calendario electoral ya en marcha.

«Las áreas fundamentales para organizar una elección son la Unidad de Servicios Informáticos, la DOE y Capacitación Electoral», afirmó Malcolm Cartagena, exempleado del área de Capacitación Electoral del TSE y coordinador del Centro de Monitoreo de Acción Ciudadana.

 «La USI es trascendental porque diseña todo el sistema de transmisión de resultados. Capacitación porque es la que forma a las 80,000 o 90,000 juntas receptoras de voto: si no hay experiencia en la elaboración de materiales, en la pedagogía, en cómo dar las charlas, se va a capacitar mal a la gente. Y la DOE porque ahí se definen las rutas de entrega y recepción del paquete electoral, todo el armado, el traslado de materiales y la adecuación de los centros de votación. Todo esto falló en 2024 con gente con experiencia. No digamos ahora con gente sin experiencia al frente.»

La DOE también cuenta con un nuevo delegado: Romeo Auerbach. En mayo de 2026, La Prensa Gráfica reveló que el TSE acordó incorporar al exdiputado de GANA, partido que en 2019 prestó su estructura para que Nayib Bukele llegara a la presidencia. 

Auerbach ejerció como subdirector de Logística Electoral en el propio TSE antes de asumir su curul legislativa. Su contratación, sin embargo, presenta al menos dos problemas legales documentados. 

El primero: en 2022, Auerbach se acogió al decreto de retiro voluntario del TSE, norma que establece una prohibición de cinco años para reingresar a laborar en la institución —plazo que no se cumplirá hasta febrero de 2027, es decir, después de las elecciones generales. El segundo: el artículo 184 del Código Electoral prohíbe a los funcionarios y empleados públicos hacer propaganda política partidista o prevalerse de su cargo para ello. Auerbach, sin embargo, se ha desempeñado simultáneamente como comentador político en medios de comunicación y redes sociales, con posicionamientos sistemáticamente favorables a Nuevas Ideas.

Los registros públicos de sus cuentas en redes sociales y sus transmisiones en YouTube muestran que Auerbach ha continuado ejerciendo ese rol de forma activa ya como empleado del TSE. El 19 de junio de 2026, desde su cuenta de X, respondió a quienes denuncian condiciones desiguales para las próximas elecciones: “Dejen de andar chillando y hablando de que les van a hacer fraude. Mejor busquen con tiempo a los nueve mil vigilantes para las mesas”, escribió, refiriéndose a los partidos de oposición como “chiquitinada”. 

Cuatro días después, en una transmisión en vivo en su canal de YouTube, dedicó media hora a defender la gestión del Gobierno y a sugerir que los votos que aún obtienen ARENA y el FMLN provienen en su mayoría de familiares de pandilleros. “Entre pandilleros, colaboradores y familiares se calcula que hay 500,000 personas (…). Entre ARENA y FMLN sacaron 423,277 votos. Qué casualidad…”, afirmó. Auerbach no aclaró de dónde obtuvo el número de pandilleros activos e ignoró que, según la propaganda gubernamental, más de 92,000 personas han sido capturadas por supuestos vínculos con pandillas durante el régimen de excepción.

Fuentes internas del TSE confirmaron a FOCOS la contratación de Auerbach. El TSE también publicó una fotografía oficial del organismo en la que el exdiputado aparece participando en una prueba interna del sistema de transmisión de Juntas Receptoras de Votos, realizada el 25 de mayo de 2026 de cara a los comicios. 

Auerbach en simulacro de JRV
El exdiputado de GANA y opinador político oficialista, Romeo Auerbach (de gris, a la derecha), durante una prueba interna al Sistema de Transmisión de JRV, el 25 de mayo de 2026./ Cortesía TSE

La contratación de Auerbach no pasó inadvertida dentro de la Junta de Vigilancia Electoral (JVE). Directores de varios partidos con representación en ese organismo cuestionaron formalmente su incorporación en una reunión con la magistrada presidenta. La respuesta de Soriano fue que Auerbach no ocupa un cargo directivo en la DOE y que fue contratado “por sus méritos”. Al cierre de esta investigación, Auerbach continúa en funciones.

FOCOS intentó contactar a Romeo Auerbach a través de mensajes a su teléfono personal para que explicara bajo qué fundamento legal fue autorizada su contratación y si considera que sus posturas políticas no afectan su investidura como funcionario del TSE. No se obtuvo respuesta.

Controlar a quienes fiscalizan: la JVE

El intento de Nuevas Ideas por controlar el proceso electoral no se limita al personal interno del TSE: también alcanzó a la Junta de Vigilancia Electoral (JVE), el organismo integrado por representantes de todos los partidos políticos activos, encargado de supervisar todas las actividades del tribunal, el registro electoral y la contratación de tecnología para la elección.

Según fuentes que conversaron con FOCOS, las decisiones al interior de la JVE se toman en bloque a favor de Nuevas Ideas, con el apoyo del Partido de Conciliación Nacional (PCN), el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Fuerza Solidaria y Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA). 

Los principales partidos de oposición, ARENA y FMLN, tampoco tienen una postura que cuestione abiertamente al oficialismo, afirmaron.

En declaraciones previas a Diario El Salvador, el director propietario del FMLN en la JVE, Irvin Sorto, aseguró que existe “accesibilidad” en el organismo colegiado, y especialmente desde el despacho de Soriano. “La señora presidenta nos ha dado un trato muy especial y está respetando todo lo que la ley dice, y nos está dando participación para hacer la fiscalización en el país y afuera (…). Cuando usted deja los colores a un lado, todo sale súper bien”, indicó Sorto.

En la misma publicación del medio de Casa Presidencial, el director de la JVE por ARENA, Selim Alabi, afirmó que la JVE desarrolla un trabajo “coordinado y articulado” con la presidencia del TSE. 

Consultado al respecto por FOCOS, Alabi matizó esa valoración: reconoció que la JVE ha recibido equipo informático y que existe disposición del tribunal para reunirse, pero admitió que “actualmente la Junta de Vigilancia Electoral no cuenta con los recursos materiales, técnicos y financieros suficientes para desarrollar plenamente la función fiscalización que le asigna la ley”.

La principal limitación, dijo, es la falta de recursos para contratar personal especializado y realizar “auditorías informáticas independientes sobre los diferentes componentes del proceso electoral”.

Dos fuentes de la JVE coincidieron en que el organismo colegiado no garantiza todas las condiciones para que los partidos puedan ejercer su fiscalización. “Hay equipo informático para la JVE que está desde 2002. Desde esas computadoras no puede hacerse nada”, indicó una fuente que pidió anonimato por temor a represalias.

Para mejorar sus condiciones, la JVE pidió al pleno un refuerzo presupuestario de $633,172.69, según publicó La Prensa Gráfica. Sin embargo, el organismo colegiado le solicitó disminuir el requerimiento a cambio de otorgar equipos que el TSE ya no utilizará en otras dependencias, puesto que la institución planea renovar todo su inventario. A cambio, la JVE pedirá solo $531,805 adicionales para llevar a cabo sus operaciones hasta diciembre.

El organismo colegiado también ha tratado de intervenir en la contratación de los delegados partidarios de la JVE, según relataron fuentes internas de la junta.

El 20 de febrero de 2026, la JVE fue convocada a una reunión donde la presidenta Soriano expuso un acuerdo —ya firmado con el resto de magistradas— para que fuera el organismo quien contratara directamente a los delegados electorales de cada partido. Esos delegados son, por definición, personas de confianza de cada organización política, designadas para fiscalizar el proceso desde adentro. 

“Lo que nos dijeron fue que se hará a través de una plataforma pública, para garantizar transparencia. Lo pintaron como un avance tecnológico, algo muy bonito y novedoso; pero en el fondo, busca quitar la atribución para contratar a personal de confianza de todos los partidos”, aseguró una fuente, en condición de anonimato.

Magistrada TSE
Magistrada Roxana Soriano encabeza reunión del organismo colegiado con integrantes de la Junta de Vigilancia Electoral (JVE) y cuerpo técnico del TSE el 9 de junio de 2026. /Cortesía TSE.

Otra fuente agregó que la contratación de delegados de la JVE, quienes tienen a su cargo apoyar las labores de fiscalización de los partidos, “siempre ha sido directamente desde los partidos políticos”. “Es para asegurarse de tener ojos en todo el proceso”, explicó.

El representante de ARENA ante la JVE confirmó la presentación de una plataforma administrada por el tribunal para contratar a delegados de partidos desde el organismo colegiado. “Manifesté de forma expresa que el personal técnico que realiza funciones de fiscalización para la Junta debe ser seleccionado por la propia Junta”, dijo. Según Alabi, su posición –respaldada por el resto de partidos opositores– fue acatada y los delegados de la JVE quedaron excluidos del sistema del TSE.

Sin embargo, el propio Alabi reconoció que el organismo colegiado delegó en la presidenta Soriano la facultad de efectuar contrataciones institucionales, y que “existen comentarios y percepciones dentro del ámbito político y del propio Tribunal respecto de que el personal contratado mantiene vínculos o afinidad con el partido oficialista”.

“Si esas percepciones llegaran a confirmarse”, advirtió, “ello podría debilitar el principio de control interpartidario que caracteriza nuestro sistema electoral”.

FOCOS buscó la postura de los representantes de los principales partidos de oposición, ARENA y FMLN, sobre los hechos documentados en esta sección. Ninguno respondió. Una solicitud de entrevista enviada a Manuel Flores, secretario general del FMLN, fue recibida por la unidad de comunicaciones del partido, pero se aclaró que no habría postura oficial debido a que se encontraba enfermo. Al solicitar una declaración de la Comisión Política del partido, la respuesta fue que el único habilitado para sentar postura es Flores. 

Carlos García Saade, presidente del Consejo Ejecutivo Nacional de ARENA (COENA), tampoco respondió. A través de su asistente, indicó que no tenía disponibilidad para atender entrevistas debido a que se encuentra de lleno en la organización de las elecciones internas del partido.

El TSE que viene: sin partidos y sin control

Lo que está en juego en 2027 no es una elección ordinaria. El 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó un paquete de reformas constitucionales que rediseñan las reglas del juego electoral a medida del partido en el poder. 

Las reformas habilitaron la reelección presidencial consecutiva e indefinida, ampliaron el mandato presidencial de cinco a seis años, unificaron el calendario electoral para que los comicios presidenciales, legislativos y municipales coincidan desde 2027, y eliminaron el requisito de segunda vuelta, permitiendo ganar la presidencia con mayoría simple.

El efecto combinado es claro: Nayib Bukele puede competir en febrero de 2027, ganar con pluralidad de votos sin necesidad de segunda vuelta y mantenerse en el poder hasta 2033. Si compite de nuevo en 2033 y gana, podría continuar hasta 2039. No hay techo constitucional.

Nayib Bukele
Nayib Bukele confirmó su postulación a un tercer mandato presidencial el 28 de junio de 2026. /Cortesía Nuevas Ideas

Ese es el proceso que supervisará el TSE que hoy gobierna Roxana Soriano, un organismo en el que las decisiones se toman en el décimo piso antes de bajar al pleno, en el que la unidad que organiza las elecciones ha sido vaciada y en el que el registro de votantes quedó bajo el control de alguien del entorno directo del ex asesor jurídico de Casa Presidencial.

Es, además, la última elección que hará un TSE conformado según el diseño constitucional que dejaron los Acuerdos de Paz. 

El 30 de abril de 2026, la Asamblea Legislativa reformó de manera exprés el artículo 208 de la Constitución, el que define cómo se elige a los magistrados del organismo electoral. La iniciativa la presentó Ernesto Castro, presidente del Legislativo, con el argumento de «homologar» la elección del TSE con la de otras instituciones de segundo grado, como la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Cuentas, la Fiscalía, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República.

Lo que la reforma hace en la práctica es distinto: elimina el derecho de los partidos políticos a proponer tres de los cinco magistrados del TSE. Hasta ahora, esa facultad garantizaba que las fuerzas en competencia tuvieran voz en la composición del árbitro que las iba a juzgar. 

Con el nuevo texto constitucional, los tres magistrados que antes proponían los partidos serán elegidos directamente por la Asamblea Legislativa a partir de candidatos que presenten sus atestados ante ese mismo órgano. Los dos restantes seguirán siendo propuestos por la Corte Suprema de Justicia, también intervenida desde el 1 de mayo de 2021.

Durante la plenaria, el diputado de Nuevas Ideas Caleb Navarro defendió la reforma argumentando que el sistema anterior era un «reparto de cuotas» en el que los partidos podían imponer a candidatos que «ni siquiera conocían la ley electoral». El argumento omite lo evidente: que la participación de los partidos en la composición del árbitro no era una anomalía del sistema sino su razón de ser.

Malcolm Cartagena, quien desde organizaciones de la sociedad civil ha promovido durante años la despartidización del TSE, estableció una distinción que el argumento oficialista no hace: «Lo que se ha promovido es que el tribunal no responda a intereses de un partido político, no que los partidos no puedan tener representantes en la institución”, señaló.

Hay ejemplos en América Latina de organismos electorales integrados por personeros propuestos por los partidos que funcionan con independencia y buena calificación, como en Uruguay, indicó. Pero lo que está ocurriendo en El Salvador “no es una despartidización, es una partidización a un solo lado”. 

“En un contexto en que el Ejecutivo controla todas las entidades del Estado y no hay balance de poder, quitarles a los partidos la opción de participar en el TSE simplemente refuerza el autoritarismo”, aseguró.

La reforma aplica a partir de 2027, cuando concluyen las funciones de los magistrados actuales, entre ellos Soriano, cuyo periodo fue recortado por las mismas reformas constitucionales de julio de 2025 que adelantaron las elecciones presidenciales y ampliaron el mandato a seis años. 

El TSE que organice las elecciones en las que Bukele busque su siguiente mandato será elegido por la misma Asamblea que aprobó su reelección indefinida.

Esta investigación ha sido retomada de FOCOS, donde fue publicada por primera vez el 2 de julio de 2026.

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Claudia López: «Esto es lo que ocurre con todas las personas detenidas en El Salvador»

Claudia López es hermana de Ruth Eleonora López, la presa política más conocida de El Salvador. Ruth, abogada, defensora de derechos humanos y jefa de la Unidad Anticorrupción de Cristosal, fue detenida el 18 de mayo de 2025 en su casa, sin orden judicial, acusada primero de peculado y luego de enriquecimiento ilícito. Desde entonces permanece presa sin juicio, bajo un caso que la Fiscalía mantiene en reserva. 

Claudia pudo visitarla finalmente en la cárcel donde se encuentra (la Granja Penitenciaria de Izalco) el pasado 30 de junio. 

En esta entrevista, Claudia habla con detalle sobre la salud de Ruth, la visita que le hizo en prisión y por qué la familia sostiene su inocencia. En 2024, la BBC incluyó a Ruth López entre las 100 mujeres más influyentes del mundo: la abogada y activista, a través de investigaciones y demandas judiciales, había denunciado sistemáticamente la corrupción del régimen de Bukele en El Salvador.

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Cartas desde el inframundo

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Hola, papá, ¿cómo estás? Decile a mi tía que gracias por sus plegarias. Me alegró mucho saber de ustedes. 

En el paquete me ponen gelatina para el pelo, dos lociones baratas, un par de zapatos talla 9 para jugar fútbol sala, 2 camisas Samias XL, 2 calzonetas blancas con bolsas. Si pueden, háganme ese favor. Regálenle $50 al amigo que les entregue este escrito, por fa.

Cualquier cosa que sepan del proceso, háganmelo saber, por fa. ¿Qué pasará después del 25?, ¿Termina el decreto?, ¿Hay posibilidades de salir libre?, ¿Cómo está la cosa?

Bueno, te voy a contar algo… José ya no está con nosotros. Hace unos días lo llevaron para otro sector, ahí donde entregan ustedes los paquetes. Él está enfermo. Te digo para que le avisen a la familia porque ya días no recibe paquete y aquí yo le ayudaba.

Si pueden hablen con la familia para que lo ayuden hoy que pueden. Ya con flores y con tumbas va a ser por gusto.

Él salió varias veces al Hospital Saldaña y le sacaron agua de los pulmones, eso le provocaba calenturas y dolor y no quería comer esta comida basura que dan acá, macarrones y arroz apestosos a rincón, más de tres años con esto.

Es triste estar abandonado aquí. Sin la familia se sufre bastante. Yo les agradezco. Puya, sin ustedes esta carga sería más difícil.

El paquete y el depósito es un abrazo a la distancia y un mensaje de que están bien. Yo los amo y los extraño cada día.

Bueno, me despido. Los amo. Manden un par de fotos, por fa. Quiero verlos.

***

I. Pruebas de vida

En un país donde el régimen de excepción ya no es excepción, sino parte del paisaje, las cárceles también producen algo escaso: noticias. Son cartas escritas a mano que atraviesan muros de concreto gracias a una red informal que las familias conocen como los cables. Para muchos familiares, esos papeles doblados y gastados, enviados casi siempre por fotos a través de WhatsApp, son la única señal de que alguien sigue vivo.

La lista de encargos —lociones baratas, camisas, calzonetas— no es un simple capricho. Es parte de la vida cotidiana dentro de prisión: una forma de resolver necesidades básicas y de sostener cierta normalidad dentro de un sistema que tiende a reducir a los detenidos a números de expediente.

El equipo de redacción de Ciclos CAP tuvo acceso a cinco cartas de las decenas que reos de distintos centros penales de El Salvador enviaron a sus familias entre 2022 y 2025, en el marco del régimen de excepción, que en mayo de 2026 sumó 51 prórrogas aprobadas por la Asamblea Legislativa. Estas cartas por las que las familias suelen pagar entre cincuenta y doscientos dólares, dependiendo de las condiciones impuestas por los intermediarios, son muchas veces la única prueba de vida de personas encarceladas dentro de un sistema que ha detenido a casi 91,000 personas y en el que, según registros de Socorro Jurídico Humanitario, han fallecido 519 reos bajo custodia estatal hasta marzo pasado.

Leídas en conjunto, estas cartas permiten identificar patrones comunes. Son textos escritos con poco tiempo y bajo vigilancia, donde se mezclan mensajes afectivos con información práctica: pedidos de paquetes o depósitos, consultas sobre el proceso judicial y noticias breves sobre otros detenidos. Se repiten fórmulas tranquilizadoras como “estoy bien” o “no se preocupen”, mientras que casi no aparecen referencias directas a castigos o violencia. En su lugar, se mencionan las condiciones del encierro de forma indirecta: se habla del cansancio, de la enfermedad o de la calidad de la comida.

Las cartas también funcionan como un boletín desde dentro. El aviso sobre un compañero enfermo o trasladado. Ese nombre de quien ya no está con ellos es muchas veces la única forma de alertar a las familias. Mientras afuera el debate público se reduce a dos posturas sin tonos medios como estar a favor o en contra del régimen de excepción, dentro circulan noticias mínimas: quién enfermó, quién fue movido de sector, quién dejó de recibir paquetes.

El preso lo sabe: cuando el paquete o el depósito deja de llegar, la situación puede volverse más caótica. Su súplica por el compañero enfermo —“ya con flores y con tumbas va a ser por gusto”— es también una advertencia para que la ayuda llegue antes que el abandono.

«No me vayan a dejar abandonado. Quiero hallarlas con vida»

Hola, ¿Cómo estás? Espero estés bien. Te escribo de nuevo para decirte que recibí tu respuesta y les escribo para darles las gracias a mi mamá y a mi abuela, y en especial a vos, por estar al pendiente de mí y de mi abuela. Gracias por cuidarla. No tengo cómo pagarte, amor.

Y te escribo para decirte que la respuesta me la dieron en mayo. Aquí yo pagué $15.00 en producto de tienda y el producto lo pagué con los 300 cafés que me mandaron y me vinieron 12 sopas. Solo las prestobarbas no me las dieron, me las robaron. Solo venían los manguillos.

Hoy quiero decirte esto: en mayo llevo audiencia por el proceso anterior de la redada porque me reabrieron el caso. 

Quiero que le digás a mi mamá y a mi abuela que coman, que no pasen solo pensando en mí. Cuando yo salga, espero hallarlas con vida. Les pido por favor, no me vayan a dejar abandonado.

Quisiera saber qué saben ustedes de mi proceso y quiero saber qué se oye del régimen porque aquí no nos dicen nada.

Quiero que me hagás un favor. Aquí está un brother, Esteban, amigo mío que me conoce y conoce a tu sobrino, y él me pide que le hagás un favor: que vayás donde la familia. Decile que el papá del niño manda a decirle que se comunique con los hermanos de mi brother o con la mamá, que le digan que él está bien, pero manda a decir que si le pueden poner paquete cuando puedan y decile que ella le cuide a su niño. Él quiere saber cómo se encuentra su hijo.

Solo $50.00 vas a pagar. Espero tu respuesta, amor. Gracias por todo.

Quiero que me mandés una foto de mi abuela, una tuya y una de mi mamá, para poderlas ver, pero mandalas, solo así las puedo ver. Cuídense mucho.

A veces creo que de aquí no me voy a ir, pero siempre pienso en mi abuela, en mi mamá y en vos y eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante.

TE AMO.

Recuerden ponerme un mes al pin y otro mes, paquete.

***

Ante la desesperación por la falta de noticias sobre los detenidos, las familias tienen que pagar por recibir pruebas de vida desde las cárceles salvadoreñas. Ilustración / Diego Orellana

II. Los cables 

Detrás de cada carta que logra llegar a los familiares de los privados de libertad se ha establecido un negocio: intermediarios conocidos de manera informal como “cables”.

¿Quiénes son estas personas? No son una red solidaria gratuita. Son un grupo de empleados del sistema penitenciario que establecen contacto con las familias para proponerles el intercambio de cartas. Son un grupo de operadores que imponen las tarifas y condiciones: «El viernes entro de turno, por si quieren responder», escribió uno de ellos a una de las familias.

Los cables rara vez dejan rastro. Funcionan con otra red de personas, que bien pueden ser amigos, amigas, esposas, o cualquier persona vinculada a ellos de manera directa, sin ser empleados formales del sistema penitenciario —no aparecen en los registros del Seguro Social— y que reciben el dinero en cuentas bancarias sin poner nunca un pie en un penal.

Tal es el caso de la esposa de un custodio que ofrece el servicio, explota la desesperación desde fuera, usando información privilegiada; la familia paga además de la carta por el permiso, que no se dice de manera directa, de no ser delatados.

A pesar de la manera oculta en la que funciona este sistema y de la extorsión por información, la carta que finalmente llega posee una cualidad casi sagrada: es la prueba de que un ser querido sigue existiendo dentro del centro penal. No importa si el texto es un inventario de necesidades o una declaración de amor contenida. En un país donde la Ley de Acceso a la Información Pública fue sepultada con la llegada del gobierno en turno, las cartas se convierten en el único parte médico, el único boletín judicial y la única visita familiar posible.

«Hay un tiempo para abstenerse de abrazar, y luego tiempo de reír y abrazar»

Querida y amada madre: Dios Todopoderoso me la tenga con bien, es mi mayor anhelo. En este día tan especial que Dios trajo al mundo la madre tan única y especial como tú, palabras me hacen falta para expresarte nuestro agradecimiento, de mi hermano y yo, Antonio. Es tan difícil de creer, madre, que este es el quinto cumpleaños de no poder estar a su lado, pero al saber que está bien de salud y pilitas siempre nos alegra el corazón, en todo este tiempo que estamos separados. Tenía esperanza de estar este cumple juntos, pero Dios no lo ha permitido aún. Sin embargo, cuando ese día de nuestro reencuentro suceda tendremos tiempo para recobrar este tiempo ausente; como dice el libro de Eclesiastés, hay un tiempo para llorar, abstenerse de abrazar y luego tiempo de reír y abrazar.

Sé que este proceso ha sido duro para usted y nosotros, y aún a veces sigo sin entender, pero es cuando pido a Dios paz, fortaleza y salud para todos nosotros. En lo personal, estos días me he sentido con sentimientos encontrados, pues aún albergo la esperanza si no esta navidad de que pronto estaremos juntos. He soñado varias veces acerca de este reencuentro y con certeza puedo decir que tendremos tiempos aún mejores que antes. La extraño tanto, hablar con usted, sus regaños, consejos.

Roberto también le manda un beso y fuerte abrazo. Gracias a usted y Caro por no dejarnos y creer en nosotros. Dios la bendiga y me le conceda salud, paz y bendiga el fruto de sus manos. Espero que esta nota le llegue, ya que cuesta un poco poder darle esto a la persona. Se dice que estaremos hasta el 19 de este mes por acá, es que pregunten aquí al muchacho cualquier cosa y me lo hace saber. Este día quiero que se olvide de todo un momento. Le demos gracias a Dios y la pase bien, que pronto todos estaremos juntos. La amamos mucho, madre. La extrañamos y le mandamos un fuerte abrazo. Feliz cumpleaños mi querida mamá.

Roberto y Antonio, sus hijos.

III. Los destinatarios

Quienes escriben son hombres de entre veintitantos y cuarenta y tantos años, detenidos hace cuatro años por algo que nunca quedó claro para la mayoría. Pero lo que no sabe ninguno de ellos cuando escriben desde adentro, es lo que pasa en las afueras. No saben que sus madres han dejado de comer o que la abuela, esa por la que piden que cuiden, ya no necesariamente recuerda todo como antes. O que la tía de alguno ha muerto de alguna enfermedad mientras ellos siguen pidiendo que la mantengan viva hasta su regreso.

Ellos escriben para dar las gracias, para pedir cosas de primera necesidad, para saber del proceso judicial. Quienes reciben esas cartas las leen con ansiedad, las leen a solas, en familia o le piden a alguien de confianza que las lea por ellos. Para estas familias, una carta no es solo un mensaje: es una prueba de que su hijo, padre o compañero de vida sigue existiendo. Es la confirmación de que no está en una fosa común, de que no murió de una infección tratable, de que no desapareció en algún traslado del que nunca se informa. Es lo que los mantiene vivos también a ellos.

La mayoría de destinatarios son mujeres, cuya salud mental depende de esa mínima conexión. Ana, la madre de un privado de libertad, padeció una depresión que la llevó al borde del abismo. Dejó de bañarse, de comer, de peinarse. Pasaba días encerrada, sin querer ver a nadie. Su esposo, lejos de sostenerla, se volvió violento. Su madre, una anciana ciega, tuvo que irse a vivir con la exnuera porque Ana ya no podía cuidar de nadie, ni siquiera de sí misma. Un día Ana intentó suicidarse. No lo logró. Dice que escuchó la voz de su hijo llamándola desde la puerta y eso la detuvo. O tal vez fue solo el instinto.

«Me corté el pelo con una tijera. No me bañaba, no comía, no me peinaba, no quería oír bulla, pasaba solo encerrada. Mi esposo se metió con otra mujer. Yo sentía que no había sido una buena madre para mi hijo. Dudé que Dios existía por tantas cosas que hemos vivido», relata.

No es un caso aislado. En reuniones de comités de familiares, muchas madres describen experiencias similares: depresión, pérdida de peso, problemas de salud y un desgaste emocional acumulado durante años de incertidumbre. En esos espacios comparten la poca información que logran obtener sobre sus hijos detenidos y esperan nuevas noticias. Para muchas, recibir una carta es la única confirmación de que sus hijos siguen con vida.

Delmi, desde Estados Unidos, lo explica con otras palabras: «Yo estoy siendo rentada por el régimen de Bukele. Todo el dinero que yo tenía para mi retiro, todos mis ahorros ahora van para el régimen porque no les da comida a mis hijos. Yo tengo que mandar de mi dinero ahorrado para cubrir la necesidad y cuidar de mis hijos». Ella envía dos mil dólares al mes, paga abogados, sostiene a las esposas y a los hijos que sus hijos dejaron. 

La manera de cubrir las necesidades de los privados de libertad puede ser a través de dos vías: paquetes o pines. Los primeros consisten en bolsas llenas de insumos de primera necesidad, higiene, ropa y comida. Estos paquetes, según relata Ana, están valorados en 120 dólares. Eso debe ser complementado con un depósito de 20 dólares, a través de un pin vinculado a cada reo.

Para Delmi o Ana, así como para muchas otras madres, los montos solicitados resultan inalcanzables y no puede costearse mes a mes, por lo que tiene que fraccionar la ayuda: un mes envían el paquete y al siguiente realizan el depósito con el pin correspondiente, en un intento para que sus hijos no queden en el desamparo.

“A veces he enviado paquetes y no me los reciben porque no están valorados en $120 dólares. Ellos dicen que el sistema no los agarra así. Una vez le pregunté a un muchacho y me dijo que  le piden eso a uno porque hay gente que nadie les trae, entonces, se les saca para darles un poquito a los que no tiene”, cuenta Ana.

Más que el dinero con el que sostienen al régimen de excepción, a estas familias les duele la incertidumbre. Les duele que la única forma de tener noticias de sus familiares sea pagarle a un custodio, arriesgarse a una estafa, o depender de la buena voluntad de un desconocido que un día puede desaparecer con el próximo mensaje.

Las cartas circulan por vías informales. Las familias las leen repetidamente, las guardan y vuelven a ellas cuando pasan largos periodos sin noticias. Para quienes las reciben, esas cartas funcionan como el único vínculo. En un contexto donde la información oficial es escasa y los procesos judiciales avanzan con lentitud, estos mensajes se convierten en la única forma de saber cómo están sus familiares y si continúan con vida.

La mayoría de destinatarias de las cartas son mujeres, que han enfrentado depresión, pérdida de peso, problemas de salud y un desgaste emocional acumulado durante años de incertidumbre. Ilustración / Diego Orellana

«Aquí el café es la moneda de cambio»

Papá, me ponen 200 cafés en el paquete a mí también, por fa. Es que fíjate que aquí el café no es solo para tomarlo: es lo que usamos para todo. Aquí adentro el café es la moneda de cambio: podemos comprar sodas, jugos o cualquier cosa que vendan en la tienda, y también sirve para pagar favores o resolver cosas cuando uno lo necesita. Por eso es que lo mandamos a pedir.

Para que te hagás una idea de cómo funciona, aquí yo pagué 15 dólares en producto de tienda, pero no usé dinero: lo pagué con los 300 cafés Riko que me mandaron. Aquí uno ya no piensa en dólares, sino en cuántos cafés cuesta cada cosa.

Mándelos así, regados en la bolsa grande donde viene el paquete, porque así pasan mejor. Siempre poneme también 4 prestobarbas de doble hoja, que sean de las BIC verdes, de las que traen jabón, o de las Gillette doble hoja. Eso aquí siempre hace falta.

***

IV. El café, la moneda de cambio

Dentro de las cárceles salvadoreñas no circula dinero en efectivo, pero existe una moneda de intercambio: el café. Los sobres de marcas como Musún o Riko se han convertido en el principal medio para comprar o pagar favores dentro de los penales. Los reclusos los utilizan para adquirir comida adicional, artículos de higiene o ropa.

Las familias lo saben y suelen enviarlo en los paquetes autorizados. Los presos piden cantidades específicas y una marca determinada, principalmente Riko, porque es la que tiene mayor aceptación dentro de los penales. En las cartas también se repite una instrucción: enviar los sobres “regados en la bolsa”, es decir, distribuidos dentro del paquete para evitar que sean decomisados durante las revisiones.

El café también se utiliza para pagar favores que permiten la comunicación con el exterior. Una madre relató que su hijo pactó con un supuesto enfermero el envío de una carta a cambio de veinte dólares en café dentro del penal. En la respuesta que ella recibió, su hijo resumió la lógica de ese sistema en una frase: “El café es oro, mamá. Mándeme lo más que pueda”.

La circulación de café sostiene gran parte del intercambio interno. “El café para mí era el dinero. Con el café compramos lo que queremos allá adentro”, relata Miguel, quien estuvo recluido en un penal y recuperó su libertad este año.

Según él, un sobre de café cuesta alrededor de 16 centavos de dólar en la tienda penitenciaria y entre reclusos se intercambia a unos 20 centavos. Los precios de los productos se calculan en sobres: un par de sandalias o una camisa pueden costar unos 15 sobres; una rasuradora, entre 8 y 12.

El café también funciona como una forma de subsistencia para los reclusos que no reciben apoyo familiar. Dentro del penal se les conoce como “rusos”, un término utilizado para referirse a quienes no reciben paquetes ni visitas. 

Muchos de los reclusos venden la comida que reciben en el penal a cambio de café, que luego utilizan para comprar jabón, ropa u otros artículos básicos. “Es triste que por tres miserables cafés tengan que entregar un plato de comida”, recuerda Miguel.

***

“Voy a entrar a ‘Cero Ocio’. Dicen que es cansado, pero uno vuelve a ver el sol”

Hola, mamá, y hola a todos. Por favor, dígale a Raulito que su papá lo ama y que ya estaremos juntos. Ustedes son el amor de mi vida.

Jamás pensé que esto iba a pasarnos, pero tengo la esperanza de que todo acabará algún día y que después se sentirá como un mal sueño. A veces pienso en otros que están aquí y que desde que entraron no han vuelto a saber de su familia. Por eso les agradezco tanto que estén haciendo lo posible por mí.

Me dijeron que voy a entrar a un plan que le llaman “Cero Ocio”. Me alegra al menos poder salir un rato. Dicen que es cansado, pero que uno vuelve a ver el sol, y hasta el calor se siente rico. 

Aquí uno solo espera dos cosas: irse libre pronto o, si no, ir a trabajar un tiempo a la constructora “El Salvador”. 

A veces el cuerpo se siente cansado, pero el corazón no, porque los amo a todos.

Aquí uno ve muchas cosas, barbaridades, pero tengo fe en que eso no me va a pasar. Ore por mí.

Los amo y pienso en ustedes a cada segundo. Abrazos y besos, y gracias por todo lo que hacen.

V. La esclavitud como única salida 

Cuando un preso del régimen de excepción escucha que va a entrar al plan Cero Ocio no celebra un programa de reinserción. Dicho plan, impulsado por el actual Gobierno, incorpora a personas privadas de libertad a trabajos en obras públicas a cambio de reducir sus condenas. 

Pero salir a trabajar no significa salir en libertad. Los sacan en cuadrillas de lunes a viernes, de sol a sol. Los levantan antes del amanecer, los suben a autobuses y los llevan a construir hospitales, fumigar campos, reparar calles. No reciben salario. Cuando el cuerpo se quiebra —la piel llena de hongos por el hacinamiento, los pies infectados por las jornadas—, la solución no llega del Estado sino de las familias que siguen pagando el uniforme, las botas, los medicamentos, incluso la ropa con que los sacan.

Para los privados de libertad es la esperanza desesperada: la esclavitud como única salida. Celebran la posibilidad de ver el sol después de años encerrados entre muros que no dejan pasar ni un rayo. Desde aquel tuit de marzo de 2022 en que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó cerrar todas las celdas veinticuatro/siete, cientos de personas —muchas sin condena— han vivido en un encierro que viola los plazos que la propia ley establece. El Plan Cero Ocio es para ellos, la única vía de escape a un encierro con fecha de salida incierta: la promesa de que, si se portan bien, quizás los dejen salir a trabajar.

Desde entonces, todo ocurre en un vacío. La emergencia máxima, que suspendió las visitas se prorrogó sin control, violando la Ley Penitenciaria. Y las denuncias son escasas. La paradoja es que los reos y sus familias agradecen. Porque salir en esas condiciones significa ver la calle.

Saber de ustedes me mantiene vivo”

Hola, mamá. Aquí la saludo con mucho amor, con mucho cariño. Sepa que me queda mucho cariño para cuando salga, primero Dios.

Quisiera tener noticias de José porque me aflijo más si no sé nada de él. Dígale que no descuide los estudios y que siempre pienso en él.

Todavía seguiré en el programa ese que le dije. Es cansado, pero veo el sol.

Ojalá pudiera verla, pero nunca sé a dónde nos van a mandar. La cosa es que hasta el calor siento rico porque no es lo mismo sentirlo aquí dentro que afuera.

Gracias por las cosas para sándwiches. Fue una gran suerte que las hayan dejado pasar. Para el paquete póngame más sobres de café y también si puede ponerme más jabón del que sea, le agradeceré. De ahí, lo que sea. Total, aquí a uno le dan lo que quieren. 

Yo sueño con todos ustedes y con estar sentados en la sala hasta las once de la noche.

***

El régimen de excepción convirtió la detención provisional en una espera sin fecha de salida. Para miles de personas, la cárcel ya no es una medida temporal, sino una forma de condena indefinida que se renueva mes a mes, sin juicio claro ni garantías. Afuera de las cárceles, las familias organizan su vida alrededor de paquetes, depósitos y la posibilidad, cada vez más costosa, de recibir una carta. Adentro, los detenidos escriben con lo que quieren y necesitan: listas de encargos, preguntas sobre sus procesos, noticias urgentes sobre otros internos.

Hay una preocupación constante: el abandono. “No me vayan a dejar abandonado”, escribe uno. “Cuando yo salga, espero hallarlas con vida”, dice otro. También hay advertencias: “Hablen con la familia para que lo ayuden hoy que pueden. Ya con flores y con tumbas va a ser por gusto”.

Las cartas no hablan abiertamente de violencia, pero sí de desgaste: enfermedades que se agravan, comida insuficiente, años sin cambios. También dejan claro qué sostiene a quienes están adentro: que el paquete llegue, que el depósito se haga, que alguien responda, y que no los den por muertos. La idea de justicia se diluye. Lo único que les queda es una espera que puede durar toda la vida y un espacio donde se aferran a enviar pruebas de vida.

Mamá, dígale a José y a la Tania que no estén tristes. A veces yo pienso que quizás esto nunca se va acabar. Pero a veces pienso que sí. Así que solo esperemos un rato.

Mire, sé que vienen fechas en que una vez más quizás no nos vayamos a sentir muy bien, pero decore la casa, así como le gusta a usted, que la Tania le ayude. Créame que quisiera estar ahí y que sueño con que el otro año va a ser diferente. A veces ya no sé si esto es real o si solo estoy durmiendo mal.

Mi amor hacia José es infinito, así como el que siento por la Tania y sobre todo por usted.

Ustedes son la razón por la que sigo aquí con vida, porque no me han olvidado y porque vienen todos los meses.

Cuando ya se acerca la fecha pienso en que la Tania y usted están afuera, cerca de mí.

No estemos tristes porque ya estaremos juntos. Quisiera decirle más, ya ni sé el qué de tanto. Solo que la amo, y que los extraño. Le mando un beso, mamá y un beso a todos. Cuando se pueda, estaré pendiente para volver a escribir.

Oren por mí y sepan que saber de ustedes me mantiene vivo.

—————–

 *Estas cartas fueron transcritas en su totalidad o por fragmentos, según la petición de cada familia. Los nombres de los remitentes y los destinatarios fueron cambiados. Ellos temen que, si se publican las cartas manuscritas, se identifique la caligrafía de los autores y se rompa el único hilo con el que reciben pruebas de vida.

Este reportaje se realizó como parte del Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP) sobre Democracia y Autoritarismos en Centroamérica.

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Gobierno impulsa los intereses comerciales de hermana de la primera dama

Gabriela Rodríguez de Bukele dice que tiene un compromiso con la población con necesidades auditivas desde hace más de 12 años, desde antes de ser la primera dama de la República. “Desde que Nayib era alcalde de Nuevo Cuscatlán, hemos trabajado de la mano con la Fundación Starkey Hearing”, escribió en sus redes sociales el 19 de junio de 2025. “Hoy, ese compromiso crece con la apertura del Instituto Starkey en El Salvador, el primero en Latinoamérica. Desde aquí, formaremos a nuestro personal de salud para identificar y atender a personas con discapacidad auditiva”, añadió.

Aunque la primera dama presenta el Instituto Starkey como un avance en salud pública, ese instituto no está incluido dentro del organigrama del Ministerio de Salud ni de ninguna institución del Estado. Es un proyecto privado y cierra un círculo de intereses familiares y empresariales en el que los productos Starkey que promueve su hermana, Carla Rodríguez de Rondeau, son protagonistas. 

Graduada como audióloga en Nova Southeastern University de Florida, Estados Unidos, en 1997 conoció a William Austin, mejor conocido como Bill Austin,  fundador y CEO de Starkey. Desde entonces comenzó una relación comercial y de amistad con el billonario y su esposa, Tani Austin, según ha declarado en varias entrevistas.

Captura tomada de la página web starkey.com en enero pasado.

La Fundación Starkey es el ala filantrópica de Starkey Hearing Technologies, o Starkey Laboratories, una empresa privada con sede en Minnesota, y uno de los mayores fabricantes de audífonos del mundo. Hasta hace pocas semanas, la foto de la cuñada del presidente de El Salvador aparecía como parte de la junta directiva de la fundación en su página oficial. 

Su pertenencia al “board” también aparece en las declaraciones presentadas en los últimos años ante el Servicio de Rentas Internas estadounidense (IRS, por sus siglas en inglés).

La hermana de la primera dama no es solo una colaboradora en la fundación. También es la representante oficial y distribuidora exclusiva de la marca de audífonos Starkey en El Salvador a través de su empresa Oído Center, una sociedad anónima fundada en 2002, según la web y el formulario de proveedor de la compañía.

Hasta 2018, al cierre del último gobierno del FMLN, el partido en el que se formó Bukele, Oído Center licitaba aparatos Starkey, marca de la cual es representante, a instituciones del Estado como el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) o el Fondo de Protección de Lisiados y Discapacitados a Consecuencia del Conflicto Armado (Foprolyd). A partir de junio de 2019, cuando su cuñado asumió el poder, dejó de aparecer como proveedor en los registros de contrataciones públicas.

Pero eso no impidió que instituciones del Ejecutivo adquirieran productos que distribuye Rodríguez de Rondeau. Entre 2019 y 2025, instituciones como el Instituto Salvadoreño Integral de Rehabilitación (ISRI) y el Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (Inabve) compraron productos Starkey por, al menos, un valor de $304,595, según los contratos publicados por dichas instituciones. El Inabve, en enero de 2023,  mandó al Índice de Información Reservada las actas de reuniones por un periodo de siete años, ocultando así los criterios de selección.

Curiosamente, estas ventas de productos Starkey ya no las realiza Oído Center, sino una empresa llamada Apamo S.A. de C.V. que en la web de la compañía no figura como representante de la marca Starkey en El Salvador y que, en algunos casos, remite a las oficinas de la empresa de la cuñada de Bukele. Pese a esto, Starkey contestó -vía correo- que Apamo sí es una empresa autorizada para vender sus productos. 

El primero de ellos lo obtuvo con el ISRI en noviembre de 2019 por un monto de $21,500 para el suministro de 100 auxiliares auditivos de la marca Starkey. El último contrato para proveer equipo Starkey lo ganó, siempre con el ISRI, por un monto de $52,411, en noviembre de 2025.

Una de las primeras órdenes de compras de aparatos auditivos Starkey adjudicadas a Apamo S.A. de CV. posterior al  1 de junio de 2019

En febrero de 2026, el Ministerio de Salud le otorgó a Apamo, en asocio con otra empresa, un contrato de más de $2 millones para proveer diferentes equipos que servirán para el programa de tamizaje auditivo en la primera infancia, otro de los proyectos insignia que abandera la primera dama de la República.

El artículo 5 de la Ley de Ética Gubernamental indica que los funcionarios deben «excusarse de intervenir o participar en asuntos en los cuales él, su cónyuge, conviviente, parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad o socio, tengan algún conflicto de interés». En los últimos años, la primera dama y el presidente han promovido y autorizado gestiones relacionadas con donaciones de Starkey, un proyecto donde la hermana y cuñada de la pareja presidencial tiene un interés directo como representante de dicha fundación en la región, y de la marca comercial en el país.

Desde que Nayib Bukele dirigía la alcaldía de San Salvador comenzó a participar en los eventos de la Fundación Starkey. La relación y apoyo aumentó al asumir la presidencia en 2019. En esta foto de 2017, aparecen las hermanas Rodríguez en una jornada de donativos.

Apamo: La sociedad desconocida para Starkey hasta 2019

En febrero de 2005, José Roberto Aparicio López y Patricia Moscoso Hidalgo constituyeron la empresa Apamo, S.A. de C.V. con finalidades alejadas del sector salud: comercio de ropa, cosméticos, la representación de franquicias y empresas, importación de maquinarias e incluso compra y venta de inmuebles. Desde entonces, Aparicio López ha participado en al menos 12 empresas más con diferentes cargos en El Salvador y Panamá; pero la que le ha rendido más beneficios ha sido Apamo, según datos mercantiles de El Salvador y Panamá. 

Para 2018, la sociedad declaró activos por $289,833.73 de los que $156,673.27 fueron ingresos por ventas. Sin embargo, a tal cantidad hubo que restarle los costos de venta y costos operativos; así como los impuestos pagados. Según el balance financiero de Apamo, ese año finalizaron con una ganancia de $27,474.72; ya que $45,908.44 fueron los costos de venta y $78,221.94 sus gastos operativos. 

A partir de 2019, sin embargo, Apamo empezó a manejar ingresos millonarios por ventas que, aunque parezca extraño, no aumentaron porcentualmente sus gastos operativos. Sus ingresos por ventas en su último balance financiero disponible, el de 2024, representan 19 veces lo que logró en 2018, $3,060,674.73; pero sus costos operativos fueron de apenas el 5% de esa cantidad. Según los datos de sus balances financieros, en 2018 manejar ingresos de ventas por $156,673.27 le implicó costos operativos por un equivalente al 49% de esa cantidad. 

Resumen de los activos, ingresos por venta, costos de venta y gastos de operación de la empresa Apamo de los últimos siete años, según sus balances financieros presentados al Registro Mercantil de El Salvador.

 La buena fortuna de Apamo no puede entenderse sin los múltiples contratos gubernamentales que ha ganado desde 2019 con diversos hospitales o instituciones autónomas. Según información pública, entre 2014 y 2025, Apamo ha ganado decenas de  contratos en hospitales públicos, casi siempre por montos pequeños, por un total de $744,607. En 2019, fue proveedor de siete hospitales en San Salvador, Cabañas, San Miguel y Santa Ana; y del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI). Con este último tuvo su contrato más grande de 2019 por $21,500. Pero el año de la pandemia marcó un giro para la empresa. 

El 23 de marzo de 2020 la Asamblea Legislativa aprobó un decreto  para las compras de emergencia a raíz de la pandemia por Covid-19. En la práctica, esto permitió obviar todos los procesos de licitación y evaluación de proveedores; la valoración de las mejores ofertas y la idoneidad de cada proveedor, y comprar de manera directa. 

Menos de 24 horas después de la emisión del decreto, el 24 de marzo de 2020, Apamo le vendió al Ministerio de Obras Públicas (MOP) termómetros infrarrojos por un valor de $20,100; y trajes de protección para el Hospital Cifco (hoy Hospital El Salvador) por $1 millón 552 mil, bajo la modalidad de compras por emergencia. 

Un mes después, en abril, el ISSS  le otorgó  $5,230,500 para suministrar 150 ventiladores para cuidados intermedios que servirían para equipar el Hospital Cifco. La Prensa Gráfica reportó anomalías por la forma en que se emitió esta y otras contrataciones directas. El ISSS argumentó que hubo lineamientos especiales para que el Consejo Directivo no tuviera que conocer y aprobar cada proceso, como manda la Ley del ISSS, y se hiciera de forma exprés. Posteriormente, el Consejo validó el listado de compras ya efectuadas.

Hasta 2024, Apamo logró vender al Estado salvadoreño unos $300 mil dólares en distintos insumos hospitalarios, como catéteres y sondas, así como $304,595.00 en aparatos auditivos; pero el mayor volumen monetario lo alcanzó vendiendo componentes químicos para el tratamiento de agua potable a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), con más de $3 millones entre los años 2021 y 2024 en apenas seis contratos, según los documentos que han podido rastrearse para esta investigación. 

Al menos cuatro de esos seis se realizaron vía contratación directa y varios de ellos son para proveer sulfato de aluminio para tratar agua para consumo humano, a utilizarse en la Planta Potabilizadora Torogoz; que suple al área metropolitana de San Salvador. La planta fue inaugurada en 2021. Antes de la inauguración de la planta,  no se encontraron otros contratos de Apamo como proveedor de ANDA. 

Aparicio López ya tenía, al menos desde 10 años atrás, participación en empresas enfocadas en temas de agua potable, tanto en El Salvador como en Panamá, bajo el mismo nombre, Voda Solutions. Dicha empresa está investigada por el Tribunal de Cuentas de ese país por dejar proyectos comunitarios de agua inconclusos. 

Oficio del Tribunal de Cuentas de Panamá que establece que Voda Solutions Panamá está siendo investigada por proyectos de agua comunitarios que dejó sin terminar, pese a recibir pago por ello. 

Apamo también ha participado en otros rubros comerciales. Según información de plataformas para analizar el comercio internacional, como Import Genius, Import Yeti y Panjiva, esta empresa ha realizado unas 141 exportaciones de cargamentos de bebidas carbonatadas desde Centroamérica hacia los Estados Unidos. El mayor volumen de importaciones ocurrió entre 2021 y 2024. 

Aparicio López, por su parte, participa de empresas fundadas recientemente y que pertenecen a rubros como Inteligencia Artificial y transporte público, y que tienen participación de extranjeros.

“Grupo Apamo”, según su página web oficial, está conformado por Apamo y otras dos empresas: Solmedica y Kalas Boutique. Solmedica fue fundada por Aparicio López y Patricia Moscoso Hidalgo en diciembre de 2020. Aunque su finalidad registrada fue la importación y venta de equipo médico, hasta la fecha la compañía refleja poca operatividad en sus balances financieros. Incluso, pérdidas para el año 2023. Algunas plataformas de inteligencia de comercio internacional, como Volza, detallan que la empresa ha realizado varias importaciones, en su mayoría de ropa y textiles. 

En la página web de Apamo se reseñan todos los logos de las instituciones públicas, y algunas privadas, con las que ha mantenido contratos.

Apamo no es una clínica audiológica listada oficialmente por Starkey, En el sitio web de esta compañía estadounidense, detallan que en El Salvador el único centro autorizado es Oído Center, ubicado en calle La Mascota #140. Efectivamente, en la fachada de ese local están instalados el logo de la empresa y el de Starkey.

Uno de los pilares de comercialización de Starkey es la exclusividad a través de especialistas, diferenciándose de los audífonos de consumo general. Opera globalmente a través de distribuidores y centros audiológicos. Según sus políticas, la venta de audífonos exige una evaluación y adaptación por parte de un profesional, por lo que la empresa trabaja exclusivamente a través de clínicas y especialistas en cada uno de los más de 100 países donde tienen presencia.  

Starkey solo suministra a clínicas, hospitales o centros especializados. Para ser aliado de Starkey se necesita cumplir una serie de requisitos financieros y, sobre todo, técnicos para pertenecer a la red. En el acuerdo de proveedor se especifica que los servicios de adaptación deben ser realizados por audiólogos u otorrinolaringólogos certificados. 

Solicitamos a la empresa Starkey información de si Apamo S.A. de C.V.  forma parte de su red de distribuidores y desde cuándo. Además, cómo explican que Apamo sea proveedora de productos Starkey con el gobierno, si estaban enterados de estos contratos que ha ganado Apamo con instituciones públicas y hasta qué punto estaría violando los protocolos de seguimiento y garantía técnica de la marca; y que también proporcionaran una copia del convenio de autorización entre Starkey Technologies y la empresa Apamo. 

El 25 de mayo a través de correo electrónico, Claudia Londoño, quien se identificó como representante de ventas para Centroamérica y el Caribe de la empresa Starkey, contestó que Apamo sí es un “distribuidor autorizado de productos Starkey en El Salvador, operando bajo un acuerdo válido” y aseguró que están al tanto de las operaciones de sus productos en el país. Además, enfatizó que Starkey Technologies es una entidad diferente de la Fundación Starkey; añadiendo únicamente que “consideramos este asunto aclarado y no agregaremos más”. Sin embargo, ambas entidades fueron fundadas por Bill Austin.

La representante no proveyó copia del acuerdo entre la empresa Starkey y Apamo ni contestó las otras preguntas formuladas: desde cuándo funge como distribuidor, y si el hecho de que no sea una empresa especializada en el tema no viola los protocolos establecidos.

Hasta este lunes 25 de mayo, el único distribuidor al que Starkey refiere -en su página web- como distribuidor de sus productos en El Salvador es Oído Center. En todos los países se especifica si hay más de un proveedor para adquirir un producto Starkey. No es el caso de El Salvador

Apamo aliado con Oído Center

En agosto de 2024, Apamo ganó un contrato para proveer aparatos auditivos al Inabve. El valor del contrato fue de $99,650 y en el apartado de adjudicación se reseña que Apamo proveerá: “Otoamplífonos retroauriculares (digitales). Incluye: Audiometría/logo audiometría, evaluación/selección personalizada del aparato auditivo (…), molde hecho a la medida (…), capacitación del paciente sobre uso y mantenimiento del aparato auditivo, (…) controles post adaptación al mes, tres meses, seis meses y doce meses”. 

Para esta investigación se tuvo acceso a documentación oficial de esta contratación, la cual incluye las fotografías que un consejo evaluador designado por el Inabve tomó de los locales de Apamo, para determinar si la empresa cumplía con los requisitos para la atención de pacientes y si, como había sido solicitado en la licitación, poseía al menos tres sucursales para atender a los beneficiarios: San Salvador, Santa Ana y San Miguel. 

La fotografía del local de Apamo para San Salvador muestra la fachada de la empresa Oído Center, la compañía distribuidora de la marca de aparatos Starkey en El Salvador y dirigida por Carla Elisa Rodríguez de Rondeau, hermana de la primera dama de la República. 

Según el contrato del Inabve con Apamo, todos los aparatos auditivos a adquirir son modelos de la marca Starkey. 

Ninguna de las fotografías fue identificada con la dirección exacta de su ubicación, pero el supuesto local de Apamo en San Miguel es mostrado con un lobby, dos elevadores y la fachada de una oficina con el nombre de un médico otorrinolaringólogo que ejerce sus funciones en el Hospital San Francisco, un centro de salud privado con más de 60 años de existencia. 

Al buscar los números de teléfono de ese consultorio, una de las secretarias contestó que no conocen la existencia de la empresa Apamo. Al explicarle que se trataba de una investigación sobre un contrato que Apamo ha ganado con el Inabve para proveer aparatos auditivos a veteranos indicó que la clínica no tiene nada que ver con esos pacientes. Que solo alquilan el local para alguna medición o colocación de los mismos. “Pero todo eso es en San Salvador. Del Inabve le avisan a Oído Center y de Oído Center nos avisan a nosotros cuándo van a venir”, indicó. Es decir, el referente para la ejecución de estos procesos es Oído Center, a pesar de que no fue la empresa ganadora ni firmó el contrato.

Las fotografías de la supuesta sucursal de Apamo en Santa Ana solo muestran una pequeña recepción de lo que parece ser una oficina; y un parqueo para vehículos con piso de tierra. 

De todas las direcciones de Apamo registradas en el Registro de Comercio no hay ninguna que esté ubicada en la zona oriente u occidente del país. Tampoco posee credenciales para ejercer especialidades médicas o la capacidad de realizar estudios médicos, como audiometrías. 

Un año antes, en julio de 2023, Apamo ya había vendido 240 aparatos auditivos marca Starkey al Inabve, por un monto de $56,400, a través de un contrato de libre gestión que también incluía exámenes de audiometría, moldes hechos a la medida y cuatro controles posteriores a la entrega de los aparatos.

Un mes después, en agosto de 2023, Apamo también le vendió cientos de aparatos auditivos marca Starkey al ISRI, según órdenes de compras públicas, por un total de $37,365. Al igual que en el caso del Inabve, el contrato incluyó controles de pacientes posteriores a la entrega de los aparatos. 

El 28 de julio de 2022, el ISRI firmó una orden de compra para la adquisición de 144 aparatos auditivos marca Starkey que, igualmente, incluyó controles de pacientes postentrega de los auxiliares, también a favor de Apamo, por $35,280. Preguntamos al ISRI sobre los procesos que aplicaron para verificar la idoneidad y por qué resolvieron entregarle a Apamo esos contratos sino cuenta con clínicas ni especialista en el ramo, pero no se obtuvo respuesta.

También se enviaron consultas a Apamo de cómo se convirtió en proveedor de audífonos Starkey, tomando en cuenta que el único proveedor autorizado por la empresa estadounidense es Oído Center; además, que explicar cómo está haciendo para cumplir con los contratos de seguimiento a los pacientes, pero tampoco se obtuvo respuesta al cierre de esta investigación.

La última venta de aparatos auditivos que pudo ser rastreada para esta investigación que Oído Center realizó con estas instituciones fue un contrato de mayo de 2019 con el Foprolyd, por un monto de $13,700. La compra incluía el diagnóstico del paciente, el suministro de los aparatos, la reparación de aparatos y la entrega de baterías. 

La junta directiva de la institución dejó por escrito en el acta del 10 de marzo de 2021 que el contrato quedaba extinguido “por mutuo acuerdo”, sin que se planteen otras razones. El contrato con Oído Center fue extinguido cuando solo faltaban por pagar $946 de los $13,700.

Tanto la antigua Ley de Adquisiciones y Compras, como la nueva Ley de Compras Públicas, aprobada en 2023 , prohíben que participen como oferentes o contratistas del Estado los funcionarios de elección popular, sus cónyuges, convivientes y las personas con vínculo de parentesco hasta el segundo grado de afinidad con estos funcionarios. Es la relación de Rodríguez de Rondeau con el presidente Nayib Bukele, quien tomó posesión, por primera vez, en 2019; y, de manera inconstitucional, el 1 de junio de 2024.

La relación de negocios Rondeau-Bukele

La sociedad Oído Center, fundada en el año 2002 por Rodríguez de Rondeau, sí detalla en sus balances financieros la existencia en inventarios de audífonos, moldes, baterías para audífonos, equipo audiológico y otros; a diferencia de Apamo, que no posee ninguno de esos activos listados. 

Entre los años 2020 y 2024, Oído Center refirió en sus balances financieros a Laboratorios Starkey como su único proveedor del exterior; y como sus únicos accionistas a Rodríguez de Rondeau y Frederic Rondeau, su esposo. En los balances financieros de Apamo, Starkey no aparece, ni como proveedor, ni como deudor, ni de ninguna manera. 

Los márgenes de ganancia o utilidades de la empresa, contrario a su nivel de exposición pública, reflejan apenas sobrevivencia: un año con pérdidas, y otros dos en los que ganó $280 y $3 mil. Sus gastos operativos, según esos balances, prácticamente consumieron los fondos que ingresaron. 

Rodríguez de Rondeau ha participado en la junta directiva de otras tres empresas, fundadas por su esposo  —de nacionalidad canadiense y con ciudadanía salvadoreña—, pero que no han tenido mayor operatividad, según se desprende de sus balances financieros. Las tres sociedades fueron registradas en 2013 – TUPC, Soleco y Northern Lights -, y en los tres casos su último balance financiero corresponde al año 2017, sin registrar ventas, préstamos, empleados o pago de impuestos. 

Frederic Rondeau también ha estado vinculado a otras dos empresas: Obermet y NRA, ambas sociedades dedicadas al rubro publicitario, y que fueron fundadas y administradas por los hermanos Bukele. En 2010, Rondeau fungió como apoderado de ambas compañías para realizar actividades administrativas a nombre de la empresa, tales como participar en contratos, recibir notificaciones de instituciones públicas o presentar documentación.

En 2024, una publicación en redes sociales del Puerto de Manta (Ecuador), identificó a Rondeau como miembro de la Agencia de Desarrollo y Diseño de Nación de El Salvador (ADDN) de la Presidencia de la República de El Salvador, una oficina a cargo del estadounidense David Rivard, que según su página web oficial funciona en “el exvacunatorio” del Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO), y de la que no existen datos públicos sobre proyectos y uso de fondos públicos. 

Publicación de Instagram en la que se identificó a Frederic Rondeau (camisa azul) como funcionario de El Salvador

En años previos, según información abierta de sus redes, Rondeau asegura haberse desempeñado como director internacional de la Starkey Hearing Foundation. 

Las redes sociales oficiales de la primera dama, Gabriela Rodríguez de Bukele, poseen decenas de fotos sobre las donaciones de aparatos auditivos entregados por dicha fundación, al igual que en las redes sociales de instituciones como el ISRI y la oficina de Bienestar Social; pero en ninguna de estas publicaciones se establece el vínculo familiar entre ella y su hermana. En las fotografías, incluso, posan juntas y, en algunos eventos, aparece junto al presidente Bukele, su cuñado. 

El 12 de noviembre de 2025, Rodríguez de Bukele publicó: “Como cada año, realizamos la entrega y colocación de aparatos auditivos en coordinación con la Fundación e Instituto Starkey Hearing, ISRI, Ministerio de Salud, Oído Center y Bienestar Social. La alegría de cada niño, cada joven y cada adulto al recuperar su audición es el motor de todo el trabajo que hacemos para lograrlo”. El nombre de cada institución y la fundación están etiquetados. Menos el de Oído Center, la empresa de su hermana mayor. 

Post publicado el día en que se realizó la última entrega de donativos en 2025, entre la Fundación y empresa que dirige su hermana y distintas instituciones públicas.

“Para que El Salvador pueda oír”

Lejos de las entregas inundadas con banners de la Fundación Starkey, salones con aire acondicionado y fotografías de niños sonrientes, la discapacidad auditiva se vive diferente. 

En una zona rural del norte de El Salvador vive a quien llamaremos Antonio. No quiso ser identificado para evitarse problemas. Es excombatiente y vive desde hace décadas con discapacidad auditiva, producto de su pasado entre enfrentamientos y metralla. 

Los últimos audífonos los recibió en 2021, como beneficiario de Foprolyd. Antonio y una familiar relatan que esta institución les funcionaba: no tenían que esperar semanas para obtener una cita, y eran diligentes en la atención de pacientes. 

Desde esa entrega uno de los aparatos se le ‘quemó’ y el otro ha dejado de funcionar recientemente. Solicitó información al Inabve, pero solo obtuvo como respuesta que en la actualidad no hay aparatos y que “le avisarían” cuándo llegar para un reemplazo. 

Antonio relata que cuando recibió su último par de audífonos en 2020 acudió a una primera cita para que le tomaran medidas de sus oídos y sacaran un molde; y en 2021  a otras dos citas para entrega y control de adaptación de los aparatos. Las citas, según muestra en la documentación de su expediente clínico que guarda celosamente, fueron en Oído Center y los auxiliares auditivos recibidos de la marca Starkey. 

Documentos que guarda un excombatiente que ha recibido seguimientos en Oído Center.

El excombatiente explica que la entrega de los aparatos y las citas que tuvo en Oído Center fueron costos cubiertos por Foprolyd. “Me mandaron con la empresa y que después de que terminara todo, ellos se iban a encargar de darme a mí la atención, pero ya era pagado”, dice. 

Antonio y su familia se sienten vejados. Según la pariente, Foprolyd antes contaba con especialistas para atender cada uno de los padecimientos que los lisiados de guerra tienen. “Pero ahí nos sorprendieron, que desapareció el Fondo de Protección y empezó aquello de que iba a asumir Inabve. Sin ningún aviso, ni nada, violentando nuestros derechos”, dice la familiar. 

Olga Serrano es directiva de la Asociación de Lisiados de Guerra de El Salvador (ALGES), y exmiembro de la junta directiva de Foprolyd, y explica que para algunos veteranos la desaparición de esta institución los mantiene en una situación crítica: con prótesis de miembros inferiores que debían haber sido reemplazadas desde hace cuatro años. La vida útil de las prótesis, dice, es de dos años. 

Según la exdirectiva, la absorción de Foprolyd por parte del Inabve está afectando directamente la salud de los veteranos. Diálisis que no se realizan, ausencia de controles de enfermedades crónicas, escasez de medicamentos y la falta de renovación de prótesis y aparatos auditivos. 

A pesar de que el 7 de enero de 2026 ALGES logró sostener una reunión con el director del Inabve, para encontrar mecanismos más expeditos para la atención de veteranos, según Serrano “no están resolviendo los casos”. 

Hasta febrero de 2026, Antonio no había recibido respuesta del Inabve para reemplazar sus audífonos. En las clínicas asistenciales de esta institución ni siquiera le quisieron proveer el medicamento para un padecimiento crónico recién descubierto. En hospitales nacionales, dice, no le dan atención por no tener un expediente ahí; y en el ISRI también le explicaron que debe realizar un proceso largo para la apertura de expediente y espera para cuando hayan aparatos. 

El lugar preferido de Starkey

Cuando el 19 de junio de 2025 la primera dama dijo que estaba feliz porque estaba naciendo el Instituto Starkey para formar al personal de salud que trabajará en detectar problemas auditivos, no dijo que, con ese empuje, estaba ayudando a cumplir las metas y sueños de la Fundación Starkey de abrir su primer instituto de formación en Latinoamérica. 

Carla Rodríguez de Rondeau, su hermana, ocupa el cargo de directora clínica del Instituto Starkey en El Salvador y se reúne frecuentemente con el personal de la oficina que la primera dama dirige: Bienestar Social. En los últimos años, esta oficina junto al personal del ISRI se encarga de preparar el terreno y organizar toda la logística para montar los eventos de donación de aparatos de la fundación. En las décadas anteriores, las donaciones eran eventos más modestos acompañados por otras organizaciones como el Club de Leones. En Guatemala, las entregas son a través de alianzas con el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos. En Honduras, el apoyo logístico lo han recibido de alianzas puntuales, como con la Fundación Teletón el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA).

Carla Rodríguez de Rondeau, primera de la izquierda, se dirige a personal de Bienestar Social, el área que dirige su hermana, Gabriela de Bukele. La reunión fue en Casa Presidencial en enero 2026.

El Salvador se ha convertido, a través de la intercesión de las hermanas Rodríguez, en uno de los lugares donde la Fundación Starkey (o Starkey Hearing Foundation) ha ganado más protagonismo en los últimos años. 

En su sitio web oficial, la fundación asegura que llegó por primera vez al país en 1997. Para esta investigación se consultaron bases de datos públicas sobre el registro de asociaciones y fundaciones sin fines de lucro; así como entidades extranjeras registradas en el país, entre los años 1997 y 2019, pero no se encontró registro de la Fundación Starkey, como lo establece el artículo 58 de la Ley de Asociaciones y Fundaciones Sin Fines de Lucro. 

El Ministerio de Gobernación contestó a una solicitud de información, en mayo de 2026, sobre las entidades extranjeras registradas y activas en el país. En este listado tampoco aparece la Fundación Starkey.

Sin embargo, esta omisión administrativa no ha sido obstáculo para el trato especial que los Bukele les han dispensado desde que están en cargos de poder. 

Un mes después de asumir como alcalde de San Salvador, el 9 de junio de 2015,  Nayib Bukele otorgó un reconocimiento a la entidad por su “labor en pro de la población que padece problemas de audición”. El reconocimiento fue una pequeña obra del pintor Fernando Llort. El evento se realizó en un hotel capitalino en donde también se entregaron donaciones de aparatos auditivos. 

Apenas cuatro años después, en octubre de 2019, y con Bukele recién iniciando su primer período presidencial, el Ministerio de Relaciones Exteriores otorgó la medalla al mérito diplomático “Doctor José Gustavo Guerrero” a los directores de la Fundación, William Austin y Tani Austin, por “su sobresaliente labor, enfocando su esfuerzo en el impulso y apoyo del programa que por más de 22 años ha entregado audífonos a personas con problemas auditivos”, según consta en el Diario Oficial del 13 de febrero de 2020. 

Menos de seis meses después de iniciar su segundo período presidencial, en noviembre de 2024, Bukele volvió a entregar a los Austin otro reconocimiento por “su labor humanitaria”, en una ceremonia lujosa en los salones de la Casa Presidencial.

El 24 de noviembre de 2024, Tani y William Austin recibieron otro reconocimiento de parte del gobierno de El Salvador. Por su parte, los fundadores de Starkey Hearing Foundation también entregaron al presidente Nayib Bukele y la primera dama, Gabriela de Bukele, una placa por su compromiso con la salud auditiva.

Bill Austin es identificado como un billonario en publicaciones especializadas en finanzas. Las relaciones sociales y de apoyo son parte de la estrategia de los Austin para las recaudaciones de fondos. Durante años han realizado el evento Starkey Gala, que incluye a celebridades del cine y la música como los actores Michael Madsen, Billy Crystal o Leslie Nielsen; cantantes como Alice Cooper, Ozzy Osborne o Katy Perry; y políticos como Bill Clinton y Tony Blair. 

En El Salvador, en cada evento filantrópico no solo se menciona el nombre de la empresa estadounidense sino también el de la empresa salvadoreña propiedad de la cuñada del presidente, como puede evidenciarse en una donación de aparatos auditivos realizada el 13 de junio de 2021 a 24 niños pacientes del ISRI. En las fotografías y la reseña del evento se detalla que los aparatos fueron donados por la Fundación Starkey/Oído Center, a través del despacho de Bienestar Social de la Primera Dama, Gabriela Rodríguez de Bukele. 

Starkey Laboratories fabrica la mayor parte de sus aparatos en los Estados Unidos. Pero, según información publicada por ellos mismos, también manufactura en México, Italia, Francia, Australia, Alemania, Canadá y Reino Unido. 

Para esta investigación se consultaron bases de datos de importaciones; así como el archivo histórico de comercio exterior del Banco Central de Reserva (BCR) para conocer el monto en dólares de aparatos auditivos importados, ya que el BCR no transparenta las compañías importadoras o exportadoras. 

Según estos datos, entre 2019 y 2026 hubo importaciones de aparatos auditivos desde los Estados Unidos, por cantidades que van desde los $3,533.33 en el año 2020; hasta el máximo de $61,589.79, en 2024. Excepto 2024, ninguna de las importaciones alcanza para cubrir las ventas que Apamo realizó de audífonos Starkey a instituciones como el Inabve o el ISRI, cuyos contratos van desde los $35 mil hasta los $90 mil.

De las importaciones de otros países, únicamente las de México, Australia y Alemania fueron significativas, con valores que oscilan entre los $14 mil y los $90 mil. En los tres países, sin embargo, también se venden o manufacturan la mayor parte de marcas reconocidas de aparatos auditivos a nivel mundial, como Phonak, Oticon y Signia, que también tienen presencia comercial en El Salvador. 

La Memoria de Labores del Ministerio de Salud (MINSAL) de los años 2022-2023 reseña la entrega “de más de 1,500 aparatos auxiliares auditivos, con una inversión de $35,280”. El documento agrega que la jornada fue organizada “por la Primera Dama Gabriela de Bukele, junto con la Fundación Starkey Hearing y el ISRI”.

Curiosamente, ese es el mismo costo que el ISRI pagó a Apamo ese año por la compra de 144 audífonos, no 1,500 como refiere el documento del MINSAL, ya que el precio unitario para cada aparato fue de $245. Dicha cifra, además, coincide con otras compras de audífonos realizadas por instituciones del Estado, que sitúan el precio por unidad entre $230 y $400, para audífonos más especializados. Las cifras planteadas por el MINSAL en su Memoria de Labores implicaría que el costo de cada aparato es de $23.52 

Una exageración similar ocurrió durante una entrega de aparatos ocurrida el 9 de octubre de 2019 en la anterior sede del CIFCO. En ese evento participaron  el matrimonio Austin, la primera dama, su hermana y Nayib Bukele, quien aseguró que cada aparato “vale 2 mil dólares”; y que la donación ascendía a “2.4 millones de dólares”. Es decir, Bukele les puso un valor de 700 % más a cada audífono, o unas 8 veces más que el precio que normalmente se ofertan al Estado.

Foto publicada por Gabriela de Bukele el 12 de noviembre de 2025. “La alegría de cada niño, cada joven y cada adulto al recuperar su audición es el motor de todo el trabajo que hacemos para lograrlo”, escribió. Su hermana, Carla Rodríguez de Rondeau, a la derecha.

$2 millones para Apamo

El lema de la fundación Starkey: «Para que el mundo pueda escuchar» («So the World May Hear») ahora es parte del eslogan del trabajo de la primera dama, a través de la oficina de Bienestar Social. Gabriela de Bukele lidera la Política Nacional de Apoyo al Desarrollo Infantil Temprano “Crecer Juntos” y la “Ley Nacer con Cariño”. Parte de las acciones y políticas impulsadas tienen como objetivo también “Que El Salvador pueda oír”. La fusión de la identidad de la marca comercial con la identidad del Estado es total. 

Dos meses antes de la pandemia, en otra de las entregas de donativos de Starkey, se manejó que ya estaba listo el Plan Nacional de Audición. Pero lo único que ha salido a la luz fueron los Lineamientos técnicos para la detección temprana de la hipoacusia que el Ministerio de Salud publicó en 2023. En el mismo se establece el tamizaje auditivo universal para identificar a recién nacidos con pérdidas auditivas.

En 2024, el ministro de Salud, Francisco Alabí, firmó un contrato por US$250,363.99 con CEDI Europe b.v., una sociedad de Países Bajos, para adquirir 29 equipos digitales para tamizaje auditivo que serían distribuidos en el mismo número de hospitales. En octubre de 2025, el Ministerio de Salud lanzó otra convocatoria para adquirir 137 aparatos digitales más, junto a otros productos como timpanómetros y audiómetros. Nuevamente volvió a aparecer como proveedora Apamo que, en asocio con la empresa Serviequipos, fue la ganadora de la mayoría de lotes para esta licitación que será financiada con otro préstamo del Banco Mundial, como muchos de los componentes del Proyecto Creciendo Saludables Juntos. El monto otorgado y firmado por Alabí, el 12 de febrero de 2026, fue de US$2,105,123.07. 

Ambas empresas se juntaron bajo la figura mercantil de Unión de Personas (UDP). Datos del contrato, publicado por el MINSAL, arrojaron que la otra compañía corresponde a Servicios y Equipos Biomédicos, Sociedad por Acciones Simplificadas (S.A.S.), oriunda de Colombia y constituida en 2018. 

Apamo S.A. de C.V, en unión con otra empresa,. ganó una licitación millonaria para proveer equipo auditivo. La resolución la firmó el ministro de Salud, Francisco Alabí, en febrero pasado.

La apuesta de recursos y la hoja de ruta de la política de salud auditiva la tiene muy clara la hermana de la primera dama. “Acá lo que va a cambiar, en este país, y con esta nueva ley es la detección temprana. Que los vamos a detectar en el momento en que nacen”, declaró Rodríguez de Rondeau, el 16 de septiembre de 2025, a radio YSKL, en una de las actividades para informar del avance del diplomado que Starkey, apoyados por el Instituto Nacional de Salud (INS)  y la Universidad José Matías Delgado, lanzaron en julio para capacitar a enfermeras del sector público.

Según el Análisis sobre la situación de las personas con discapacidad en El Salvador (2023), las discapacidades cambian según el ciclo de la vida. En la niñez, las dificultades más comunes son las intelectuales (42%), seguidas por las psicosociales (22.3%) y las del habla (22.7%). El informe estima que en El Salvador hay aproximadamente 1.14 millones de personas con alguna limitación identificada como discapacidad; cerca de una quinta parte de ese grupo presenta dificultades auditivas. Y  los tres tipos más frecuentes son la visual, la motriz y la intelectual. 

Las intervenciones del gobierno están priorizando el cuarto problema más frecuente, de la mano de los amigos norteamericanos. El 18 de febrero de 2026 arrancó el segundo diplomado en el Instituto Starkey de Latinoamérica, que incluye no solo a profesionales salvadoreños sino también de Guatemala. Estudiarán el modelo Wide-Frequency Audibility (WFA) que la Fundación Starkey ha diseñado como programa comunitario de salud auditiva, y que el gobierno salvadoreño ha asumido con entusiasmo.

Los otros dos institutos Starkey están en Zambia (África), inaugurado en 2016, y en Filipinas (Asia), que comenzó a funcionar en 2024.

En El Salvador no existe un edificio propio del Instituto Starkey Latinoamérica. Las instalaciones del Instituto Nacional de Salud (INS) se ocupan como sede para algunas de las reuniones del diplomado. Después de haber graduado la primera promoción en noviembre de 2025, los esposos Austin también asistieron al inicio del segundo diplomado. 

Foto publicada por Tani Austin, la esposa del CEO de Starkey en febrero pasado. En las instalaciones del Instituto Nacional de Salud Pública se han superpuesto las banderas de El Salvador y de Estados Unidos junto a la leyenda en inglés «Starkey Hearing Institute Latin America El Salvador Class of 2026». El montaje en un edificio público confiere formalidad y respaldo oficial.

*Para esta investigación también solicitamos, vía correo electrónico, entrevistas y aclaración de dudas con el Inabve, el despacho de la Primera Dama y las empresas Oído Center y Apamo. Ninguna de estas solicitudes fue respondida.

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Empresas del presidente de la Asamblea y la ministra de Vivienda recibieron 14 contratos estatales en 7 años

Dos empresas vinculadas a la ministra de Vivienda, Michelle Sol, y a su esposo Ernesto Castro, presidente de la Asamblea Legislativa, obtuvieron $183,908.28 en contratos con cuatro instituciones del Estado entre 2016 y 2023. Al menos 13 de esas adjudicaciones se realizaron durante las administraciones de Nayib Bukele frente a la alcaldía de San Salvador y la Presidencia de la República, según registros del sistema electrónico de Compras Públicas (COMPRASAL) y del Portal de Transparencia del Gobierno.

La empresa que concentró la mayor parte de los contratos fue Técnica en Nutrición Animal (Tecnutral S.A. de C.V.). Michelle Sol es la directora comercial de la sociedad según su propia hoja de vida; mientras que su hermano, Francisco Sol Schweikert, figura como vicepresidente según la última junta directiva inscrita ante el Registro de Comercio. La sociedad obtuvo $175,017 en nueve contratos estatales durante períodos en los que ambos ocupaban cargos públicos.

Siete de estos contratos fueron firmados a partir de 2019, año en que Bukele asumió la Presidencia y Sol fue nombrada ministra de Vivienda. El monto de estos contratos suma $133,017, un 76 % del monto total obtenido por Tecnutral. Ninguno de los contratos fue producto de licitaciones públicas: todas las compras se realizaron mediante libre gestión o contratación directa, sin competencia abierta ni comparación documentada de ofertas.

Sol es esposa del presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro Aldana, quien se desempeñó como secretario y asesor privado de Bukele en la alcaldía de San Salvador y en la Presidencia, según registros de ambas instituciones. Una de sus empresas, Grupo Tres y Punto S. A. de C. V., también obtuvo contratos con la alcaldía de San Salvador mientras Castro trabajaba como secretario y asesor privado del entonces alcalde Bukele, según contratos disponibles en Comprasal.

Según el currículum disponible en el Portal de Transparencia de la Asamblea Legislativa, Castro figura como gerente general de Grupo Tres y Punto. El documento no precisa la fecha de inicio ni de eventual conclusión de esa relación con la empresa; pero según consta en renovaciones de matrícula presentadas ante el Registro de Comercio, Castro siguió firmando como representante legal hasta 2021.

Al menos seis contratos adjudicados a Tecnutral se firmaron durante el periodo en que Michelle Sol y su hermano Francisco negociaban la compra de un terreno cuyos propietarios eran miembros de la familia Bukele, según escrituras públicas presentadas ante el Registro de la Propiedad, Raíz e Hipotecas.

Entre 2021 y 2024, mientras la empresa familiar seguía vendiendo al Estado, la ministra y su hermano compraron de forma escalonada derechos sobre un inmueble ubicado en el estero de Jaltepeque, parte de la herencia que Armando Bukele dejó a sus hijos y esposa. Se trata de un terreno de playa ubicado en el segundo humedal más grande del país y un sitio Ramsar con protección internacional por su importancia ambiental.

Funcionarios y contratistas

Michelle Sol ha mantenido una relación política documentada con Nayib Bukele desde hace más de dos décadas. Integró el concejo municipal de Nuevo Cuscatlán cuando Bukele gobernaba esa alcaldía bajo la bandera del FMLN y, en 2015, heredó esa silla edilicia. En 2019 dejó el cargo para convertirse en ministra de Vivienda con carácter “ad honorem”. No obstante, Sol devenga $6,153 mensuales, casi el doble de lo que ganan la mayoría de ministros del gabinete de Bukele, según registros oficiales.

Su hermano, Francisco Sol, también ha ocupado cargos públicos. Durante el Gobierno del FMLN fue director propietario de la Autoridad de Aviación Civil (AAC), donde recibió $250 por cada sesión en concepto de dietas. Dejó el cargo el 11 de junio de 2019, tras la llegada de Bukele a la Presidencia, según actas oficiales de la institución. En el primer periodo de Bukele fue delegado por el Estado salvadoreño para representar al país ante la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (COCESNA).

Paralelamente al ejercicio de funciones públicas, ambos mantuvieron roles directivos en la empresa familiar Técnica en Nutrición Animal (Tecnutral S.A. de C.V.). Michelle Sol figuraba entonces como directora comercial y Francisco Sol como vicepresidente de la junta directiva. La relación contractual de Tecnutral con el Estado está documentada públicamente al menos desde 2017, cuando ambos hermanos ocupaban cargos públicos en el gobierno del FMLN. Pero en 2019, con la llegada de Bukele, los contratos no solo continuaron, sino que aumentaron. El esposo de la ministra, Ernesto Castro Aldana, también es uno de los socios más cercanos de Bukele. Cuando dirigía la sociedad Grupo Tres y Punto S. A de C. V., esta empresa recibió $8,890.90 por siete contratos con la alcaldía de San Salvador —entre noviembre de 2016 y octubre de 2018— para la compra de refrigerios y artículos para celebraciones municipales. En ese período, Castro se desempeñaba como secretario y asesor privado del entonces alcalde Bukele. Es decir, su empresa obtuvo contratos en la misma municipalidad donde él trabajaba.

Órdenes de compra Grupo Tres y Punto: https://www.calameo.com/books/00822471462aeaf0f463f

Según los documentos disponibles en el portal de Comprasal, el primer contrato que ganó Grupo Tres y Punto fue por $765.90 el 11 de noviembre de 2016 para dotar de 230 refrigerios de hotdogs a la administración municipal de mercados. Bukele llevaba más de un año al frente de la comuna capitalina hasta ese momento.

Los otros seis fueron adjudicados en octubre de 2018. El propósito fue dotar de refrigerios, algodón de azúcar, refresco y piñatas para la celebración del Día del Niño en diferentes complejos deportivos municipales. Para entonces, Bukele había sido expulsado del FMLN un año antes y se preparaba para competir por la presidencia.

Dos especialistas consultados por esta alianza de medios señalan que los hechos descritos configuran un posible conflicto de interés que, a su juicio, debería ser examinado por el Tribunal de Ética Gubernamental (TEG).

Tanto la Ley de Compras Públicas (LCP) vigente como la extinta Ley de Adquisiciones y Contrataciones de la Administración Pública (LACAP) contemplan prohibiciones para que funcionarios de elección popular o de segundo grado sean proveedores del Estado.

La LCP –aprobada en 2023 por la Asamblea Legislativa en control del oficialismo– amplía esa prohibición en su artículo 25 a “directores, titulares y miembros de consejos directivos, juntas de gobiernos o cuerpos colegiados de instituciones oficiales autónomas”. La disposición también alcanza a sociedades en las que estos servidores públicos tengan participación o ejerzan cargos directivos.

Pese a estas prohibiciones, los contratos identificados fueron adjudicados mediante libre gestión o contratación directa, sin licitación pública. En al menos un caso, el Instituto de Bienestar Animal adjudicó un contrato a Tecnutral y otra distribuidora de alimentos para animales invocando una declaratoria de emergencia, avalada el 30 de octubre de 2023 por la Asamblea Legislativa, presidida por Ernesto Castro, esposo de la ministra Sol.

Los medios de la Alianza solicitaron información actualizada sobre las contrataciones más recientes de Tecnutral. Sin embargo, las instituciones omitieron responder o denegaron el acceso a los documentos requeridos, limitando la posibilidad de conocer el detalle completo de los montos, proveedores competidores y criterios de adjudicación.

Esta alianza de medios solicitó vía correo electrónico a Tecnutral y a la Secretaría de Prensa de la Presidencia de la República —que coordina las oficinas de comunicación de las instituciones del Ejecutivo que contrataron a la empresa de los Sol— información sobre los criterios de adjudicación, la existencia de competencia en los procesos de compra y los montos pagados a cada proveedor. Al cierre de esta investigación, ninguna de las instancias consultadas había respondido. La gerencia de prensa de la Alcaldía de San Salvador fue contactada vía llamadas y mensajes directos en X para obtener información sobre los contratos adjudicados a Grupo Tres y Punto S.A. de C.V. durante la gestión de Nayib Bukele, sin obtener respuesta.

Una empresa familiar

Tecnutral S.A. de C.V. fue fundada en 1986 por Francisco Sol Viaud, padre de Michelle y Francisco Sol hijo. Inició operaciones fabricando y comercializando alimentos para animales de granja; y a tres décadas después de su fundación, la compañía ya reportaba ingresos mayores a los $13.2 millones en 2017, según estados financieros presentados al Registro de Comercio.

El 21 de enero de 2019, mientras el FMLN aún estaba en el poder, el Banco de Desarrollo de El Salvador (Bandesal) difundió en su canal de Youtube un testimonial empresarial de Tecnutral, reservado a casos de éxito de sus clientes. En el video, Francisco Sol hijo, vicepresidente de la sociedad, exhibe la planta ubicada en Colón, La Libertad, y detalla la ampliación de su línea de producción.

“Hicimos una ampliación en nuestra línea de producción, exactamente en la parte de extrusión. Mejoras son muchísimas, empezando por las eficiencias, maximizar la energía eléctrica ha sido clave para nosotros. Este es un proyecto histórico en nuestra empresa”, aseguró. De acuerdo con el sitio web de la empresa, la inversión en su línea de producción fue de más de $5 millones.

Según los balances registrados en el CNR, el crecimiento empresarial coincidió con la participación de Tecnutral como proveedora estatal. En los últimos tres años de Gobierno del FMLN, la empresa familiar de los Sol firmó dos contratos por $42,000 para proveer alimento para ratones del Laboratorio de Biológicos del MINSAL. Esto mientras Michelle Sol ejercía como alcaldesa de Nuevo Cuscatlán bajo la bandera de ese partido, y su hermano, Francisco Sol, ejercía como director propietario del Consejo Directivo de la Autoridad de Aviación Civil.

Con la llegada de Nayib Bukele a la Presidencia, los contratos reportados en Comprasal aumentaron. Entre 2019 y 2023, la empresa firmó seis contratos por $129,241 para alimentar a los ratones de laboratorio del MINSAL y los perros y gatos que albergaba el Gobierno en los centros del Instituto Salvadoreño de Turismo y el extinto Instituto de Bienestar Animal. Para entonces, Michelle Sol ya ocupaba el cargo de ministra de Vivienda.

Contratos y órdenes de compra Tecnutral: https://www.calameo.com/books/008224714e13bec1af65a

En total, ambos gobiernos adquirieron más de 180,000 libras de alimento para animales a la empresa familiar. Paralelamente, Tecnutral realizó donativos al Ministerio de Agricultura (MAG) y a alcaldías gobernadas por Nuevas Ideas, ampliando su presencia institucional.

El tamaño de Tecnutral excede con amplitud su rol como proveedora estatal. Según datos reportados por la sociedad al Registro de Comercio, los ingresos de Tecnutral pasaron de $4,145,494 en 2002 a $13,248,121 en 2017 —año en que se tiene registro del inicio de sus contratos con el Estado—, y subieron a más de $15,374,103 hasta 2023.

En 2024, la empresa facturó más de $32 millones, con un 40% de su producción destinada a la exportación hacia Centroamérica, el Caribe y República Dominicana, según declaraciones de Francisco Sol Schweikert publicadas por la Revista Summa.

Los $175,017 que Tecnutral obtuvo en contratos con el Estado entre 2017 y 2023 representan menos del 1% de su facturación anual; sin embargo, ninguna de las adjudicaciones en ese periodo realizó mediante licitación pública ni dejó constancia documental de comparación de ofertas; y estas ocurrieron mientras dos directivos ejercían simultáneamente cargos públicos.

Comida para ratones

Tecnutral es una empresa con fuerte presencia en la web y en redes sociales. En su sitio web documenta hitos corporativos como el lanzamiento de su línea de alimentos para perros y gatos en 1990 y la adquisición de TecniAves —productora de pollos y huevos Del Sol— en 1997.También destacan una inversión de $5 millones en 2015 para automatizar sus procesos y su expansión a Centroamérica, el Caribe y Sudamérica en 2017.

Ese mismo año, el 2 de junio de 2017 vendió al Ministerio de Salud (Minsal) 500 sacos de 100 libras de alimento para ratones de laboratorio, según registros del sistema electrónico de Comprasal y el Portal de Transparencia. Para entonces, Michelle Sol no ocupaba un cargo en la junta directiva, pero ejercía como directora comercial de la compañía —cargo que aún consigna en su hoja de vida oficial y en su perfil profesional— y al mismo tiempo, como alcaldesa de Nuevo Cuscatlán.

La ministra de Vivienda, Michelle Sol, es directora comercial de Tecnutral S.A. de C.V., una empresa familiar de los Sol que ha firmado al menos nueve contratos con el Estado entre 2017 y 2023./Sitio oficial de Tecnutral.
La ministra de Vivienda, Michelle Sol, es directora comercial de Tecnutral S.A. de C.V., una empresa familiar de los Sol que ha firmado al menos nueve contratos con el Estado entre 2017 y 2023./Sitio oficial de Tecnutral.

En ese momento, el hermano de la ministra, Francisco Sol, figuraba ante el Registro de Comercio como administrador único suplente de la sociedad. Es decir, al momento en que la empresa se convirtió en proveedora estatal, dos de sus principales directivos ocupaban funciones públicas.

De las tres instituciones que han contratado a Tecnutral, el MINSAL fue la que firmó más adjudicaciones. Todas corresponden al suministro de alimentos para ratones del Laboratorio

de Productos Biológicos, una dependencia del Ministerio de Salud de escala reducida que no aparece detallada en el Presupuesto General del Estado.

Entre junio de 2017 y abril de 2020, el MINSAL adjudicó cuatro contratos a Tecnutral por un total de $75,600, destinados a la compra de 180,000 libras de concentrado para ratones. Este monto representa el 43.2 % del total contratado por la empresa con el Estado en el periodo analizado.

La primera orden de compra 162/2017 fue suscrita el 2 de junio de 2017 por la entonces ministra de Salud, Violeta Menjívar. El documento autorizó la adquisición de 50,000 libras por $21,000. El mismo volumen y precio se repitieron el 31 de agosto de 2018, mediante la orden 316/2018.

La relación contractual continuó tras el cambio de administración. En septiembre de 2019, ya bajo el gobierno de Nayib Bukele, el Minsal emitió la orden 268/2019, firmada por el viceministro de Salud ad honorem, Carlos Gabriel Alvarenga Cardoza, para la compra de 40,000 libras por $16,800, manteniendo el mismo precio unitario. Posteriormente, el 29 de abril de 2020, la orden 59/2020 —suscrita por el actual ministro Francisco Alabi— autorizó una nueva adquisición por igual volumen y monto.

En total, en menos de tres años, el MINSAL adquirió 180,000 libras de alimento para ratones de laboratorio a Tecnutral; sin embargo, la institución no publica datos desagregados sobre la capacidad instalada, el número de colonias de ratones activas ni los proyectos científicos que desarrolla el Laboratorio de Productos Biológicos. Sin esa información, no es posible determinar si el volumen adquirido corresponde a una demanda técnicamente justificada.

“Juntos saldremos adelante”

Con ambos hermanos Sol incorporados al Gobierno de Nayib Bukele, los contratos y donativos de Tecnutral se diversificaron al interior de la administración pública. La empresa amplió su relación con el Estado hacia el Ministerio de Agricultura (MAG), el Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU), el Instituto de Bienestar Animal (IBA) y distintas alcaldías.

Durante el encierro por la pandemia del Covid-19, Tecnutral donó 4,500 libras de alimento para perro y 400 libras de alimento para gato a la Unidad de Bienestar Animal del MAG, según publicó la propia empresa el 25 de mayo de 2020 en redes sociales. “Juntos saldremos adelante”, se lee en el mensaje que acompaña la imagen del donativo.

Luego, la relación pasó del donativo a la contratación. En 2022, el ISTU adquirió 2,992 libras de comida para perro y 400 libras de comida para gato por un total de $1,978.54, según dos órdenes de compra disponibles en el Portal de Transparencia. Ambos se tramitaron bajo la modalidad de “libre gestión”, un mecanismo que no exige concurso público ni comparación formal de múltiples ofertas.

La orden de compra 85, emitida el 5 de abril de 2022, detalla la adquisición de insumos para los animales que habitan en los diferentes parques recreativos administrados por el ISTU, como parte del proyecto “Rescate Animal”, por $869.15.

Posteriormente, el 17 de agosto de 2022, el ISTU emitió una nueva orden de compra por $1,109.39, nuevamente para el suministro de alimento destinado a perros y gatos en sus parques públicos.

Tecnutral también ha realizado donativos a municipalidades gobernadas por el partido oficialista, en el contexto de campañas veterinarias y jornadas de adopción.

El 22 de marzo y el 6 de mayo de 2022, la alcaldía de Soyapango informó en su cuenta oficial de Facebook sobre un donativo de Tecnutral al albergue temporal habilitado por la Unidad de Bienestar Animal durante la administración de la entonces alcaldesa Nercy Montano, posteriormente procesada por delitos de corrupción.

La alcaldía de San Salvador dirigida por Mario Durán también reportó la recepción de productos de la empresa. El 15 de mayo de 2022, la municipalidad informó que Tecnutral patrocinó un evento de adopción, entregando una dotación de alimento para perro a cada cachorro adoptado.

De igual forma, el 29 de octubre de 2022, la alcaldía de Colón, dirigida por el exalcalde de Nuevas Ideas Samael Rivera, realizó una jornada de atención veterinaria en coordinación con el Instituto de Bienestar Animal. En su publicación oficial, la municipalidad agradeció a

Tecnutral por su apoyo en la actividad, que incluyó vacunación, consultas y desparasitación para 198 animales de compañía.

Ninguna de las municipalidades detalló en sus portales de transparencia ni en redes sociales el volumen exacto de alimento entregado por la empresa ni el valor estimado de los donativos, lo que impide dimensionar su cuantía o verificar si existió algún tipo de contraprestación institucional.

Compras sin controles

Guillermo Alexander Hasbún Henríquez, primo del presidente Nayib Bukele, también suscribió contratos con Tecnutral. Hasbún fue el presidente “ad honorem” del ahora extinto Instituto de Bienestar Animal, una de las entidades que más compras realizó a la empresa de los Sol.

El 15 de marzo de 2024, el IBA informó que había distribuido más de 2,000 libras de comida para perros y gatos a refugios y rescatistas independientes. Durante un acto público, el presidente del instituto prometió “vacunas y comida” para todos los animales rescatados. La institución no detalló el costo de esta medida. En fotografías compartidas por el IBA sobre este evento, se observa a trabajadores de la institución transportando sacos de comida para perros y gatos de marcas fabricadas por Tecnutral.

Trabajadores del Instituto de Bienestar Animal (IBA) transportan sacos de comida para más de 2,000 perros y gatos para rescatistas independientes./ IBA
Trabajadores del Instituto de Bienestar Animal (IBA) transportan sacos de comida para más de 2,000 perros y gatos para rescatistas independientes./ IBA

El 14 de noviembre de 2022, la unidad de Animales de Compañía del IBA adquirió alimento para perros y gatos únicamente a Tecnutral por un total de $7,270, según la orden de compra por Libre Gestión LG111. Debido a que el contrato no ha sido publicado

íntegramente, no es posible conocer el volumen exacto adquirido ni el precio unitario pactado.

Un mes después, el 9 de diciembre de 2022, la Unidad de Vida Silvestre del IBA compró alimento concentrado para un bioterio de ratas, conejos y tilapia a la empresa por un monto de $3,776.34, según la orden de compra LG132 disponible en el portal de Transparencia del IBA.

Casi un año después, el 9 de noviembre de 2023, el IBA suscribió un nuevo contrato para la compra de alimento para perros y gatos por $86,392. Según las órdenes de compra PCDE-03A y PCDE-03B, disponibles en Transparencia, los proveedores son la Distribuidora Provecsa S.A. de C.V. y Tecnutral.

El IBA no detalló en su portal de Transparencia ni en Comprasal cuánto pagó a cada proveedor. Además, denegó la solicitud de información presentada por esta alianza de medios, alegando que el contrato es “de carácter confidencial”. Esta negativa impide determinar qué proporción del monto total fue adjudicada a Tecnutral.

Para este contrato, el IBA se saltó el proceso dictado por la Ley de Compras Públicas, el cual dicta que las adquisiciones iguales o menores a 240 salarios mínimos —equivalentes a $87,600— deben realizarse mediante “procesos competitivos simplificados”. En su lugar, el IBA se decantó por una “contratación directa por emergencia”.

La contratación directa es un mecanismo excepcional que la ley permite “sin generar competencia” en circunstancias extraordinarias, como desastres naturales u otros eventos de afectación nacional.

El IBA se amparó en la declaratoria de estado de emergencia aprobada por la Asamblea Legislativa el 30 de octubre de 2023 a raíz de la tormenta tropical Pilar. Esta declaratoria habilitó a distintas instituciones a realizar adquisiciones excepcionales, reduciendo los controles habituales de competencia.

La Ley del Fondo de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres (FOPROMID), vigente desde 2005, establece que el Estado debe asignar al menos $4 millones anuales para atender emergencias. Aunque su activación requiere declaratoria legislativa, en los últimos años este mecanismo se ha convertido en una herramienta de gasto secreto.

Ninguno de los contratos identificados entre Tecnutral y el Estado fue adjudicado mediante licitación pública u otro procedimiento competitivo abierto. En todos los casos se recurrió a libre gestión o contratación directa, sin dejar constancia pública de comparaciones de oferta que permitan verificar si existieron alternativas más económicas o en mejores condiciones para el Estado.

Un marco legal discrecional

Expertos en transparencia consultados advierten que el actual marco normativo de compras públicas ha debilitado algunos candados que existían en la legislación anterior para prevenir conflictos de interés.

La Ley de Compras Públicas (LCP), vigente desde 2023 y que sustituyó a la extinta Ley de Adquisiciones y Contrataciones de la Administración Pública (LACAP), ya no contiene el mismo nivel de detalle ciertas prohibiciones expresas que buscaban evitar la participación de funcionarios y sus allegados en contratos estatales. Según expertos, aunque la normativa actual regula impedimentos y causales de inhabilidad, su redacción es menos específica que la de la LACAP en materia de vínculos societarios y relaciones indirectas con el poder público.

Pero la prohibición se mantiene. Jonatan Sisco, abogado constitucionalista y parte de la Unidad Anticorrupción y Justicia de Cristosal, señaló que el artículo 25 de la Ley de Compras Públicas prohíbe que funcionarios públicos y sus familiares participen, directa o indirectamente, en contrataciones con el Estado.

“Si una ministra figura como directiva de una empresa contratista y existe vinculación familiar dentro de la sociedad, corresponde analizar si se configura una inhabilidad legal. La propia ley señala que los contratos celebrados en violación de estas prohibiciones pueden ser nulos de pleno derecho”, afirmó.

Los expertos aseguran que a esto se suma una “dispersión normativa” en el régimen de compras y contrataciones. Entre 2020 y 2023, la Asamblea Legislativa aprobó al menos 22 decretos vinculados con adquisiciones públicas, muchos de ellos asociados a regímenes de excepción, estados de emergencia o disposiciones transitorias. Esta superposición de normas especiales, reformas parciales y decretos extraordinarios ha configurado un sistema fragmentado.

“Esto habilita un amplio espacio para la discrecionalidad a la hora de tomar decisiones porque se pueden tener diferentes interpretaciones para concretar una compra o contratación”, explican. En la práctica, agregan, la coexistencia de regímenes ordinarios y excepcionales amplía el margen de decisión de las instituciones para definir el mecanismo de adquisición aplicable en cada caso.

Aunque la existencia de un mecanismo legal no implica por sí misma ilegalidad, los expertos advierten que el estándar de análisis no debe limitarse a la formalidad del procedimiento, sino a un posible un conflicto de interés.

Sisco recordó que uno de los patrones recurrentes en los casos de corrupción en El Salvador detectados por Cristosal es el uso de estados de emergencia para favorecer a empresas vinculadas a funcionarios o a su entorno.

La ley “permite procedimientos excepcionales cuando hay necesidad real y proporcional a la contingencia”, pero “si ese mecanismo se utiliza de manera indebida o reiterada para evitar controles, debe ser investigado”, afirmó.

El vínculo de los Castro Sol y los Bukele

Michelle Sol mantiene cercanía con la familia Bukele desde los inicios de la carrera política del presidente. En 2012 integró el concejo municipal de Nuevo Cuscatlán bajo la administración de Nayib Bukele. En 2015 asumió la alcaldía cuando él se postuló por San Salvador, prometiendo “continuar el legado” en el municipio.

Su esposo, Ernesto Castro, es socio político de Bukele desde hace dos décadas. Fue secretario privado en la alcaldía de Nuevo Cuscatlán, participó en la fundación de Nuevas Ideas en 2018 y, ya en la Presidencia, ocupó nuevamente el cargo de secretario privado

entre junio de 2019 y noviembre de 2020 con un salario mensual de $6,000. En 2021 fue electo presidente de la Asamblea Legislativa.

Tanto Castro como Sol han sido beneficiados también por gobiernos anteriores. Entre 2010 y 2011, la Sociedad Castro Sol S. A. de C. V. (Casol) recibió $504,000 provenientes de la partida secreta de la Presidencia de Mauricio Funes (FMLN), para la cocina de Casa Presidencial, según reveló El Faro. Los pagos se recibieron a través de cheques y remesas provenientes de cuentas del Banco Hipotecario.

Además, Ernesto Castro y Michelle Sol también forman parte del selecto grupo de funcionarios que fueron beneficiados con líneas de crédito del Banco Hipotecario. En total, han adquirido tres propiedades que pagaron con préstamos hipotecarios por $285,825 desde junio de 2019.

Michelle Sol ha defendido públicamente la inversión privada de empresarios vinculados al oficialismo. En respuesta a las críticas por las adquisiciones inmobiliarias de la familia Bukele, afirmó que “invertir tu patrimonio familiar es la muestra más contundente que crees en este nuevo El Salvador”. Según la ministra Sol, “los (empresarios) que han logrado llegar a este momento es porque han luchado, han pagado esas cuotas a los bancos que solo unos se atreven a endeudarse para invertir”.

Negocios en familia

La expansión empresarial de los Sol y sus vínculos contractuales con el Estado también coinciden con negocios inmobiliarios del círculo familiar del presidente.

Michelle Sol y su hermano Francisco Sol comenzaron a adquirir derechos proindivisos —porciones de un mismo inmueble compartido entre varios propietarios— en el estero de Jaltepeque en 2021, pocos meses después del impacto económico que provocó la pandemia de Covid-19.

Ese año, mientras Tecnutral operaba sin interrupciones al ser considerada empresa de “primera necesidad”, los hermanos iniciaron negociaciones para comprar participaciones del terreno. En mayo de 2021 adquirieron el 10 % de la propiedad de Norma Victoria Bukele Kattán y el 20 % de Humberto Bukele Kattán por $26,000 en total, distribuyendo la participación en partes iguales. Cinco meses después, el 28 de octubre, compraron conjuntamente otro 20 % del inmueble.

Las adquisiciones continuaron incluso durante la campaña para las elecciones municipales del 3 de marzo de 2024. Michelle Sol, entonces candidata de Nuevas Ideas para la alcaldía de La Libertad Este, firmó la compra más significativa en medio del proceso electoral.

El 14 de febrero de 2024 —mientras su contendiente Milagro Navas la retaba públicamente a debatir— Sol y su hermano negociaron con 11 primos del presidente Nayib Bukele, entre ellos Xavier Zablah Bukele, presidente de Nuevas Ideas, y su hermano David, la adquisición del 41.28 % del terreno por $94,702.50.

La operación culminó el 18 de mayo de 2024, a las 6:00 de la tarde, en San Salvador. Los Sol compraron el 8.72 % restante a Yamil Bukele, su madre Bernarda Pérez, y a los hermanos Nayib, Karim, Ibrajim y Yusef Bukele, junto con su madre Olga Ortez, por $11,000.

Un análisis de escrituras y declaratorias de herencia revela que los hermanos Sol pagaron $131,702 por el 100 % del inmueble, originalmente dividido entre 13 copropietarios, todos descendientes de la familia Bukele.

El terreno formaba parte de los bienes heredados tras la muerte de Armando Bukele en 2015, cuando fue distribuido entre sus descendientes junto con empresas y otros activos familiares.

Un humedal protegido

El nuevo terreno de los hermanos Sol mide 5,141 metros cuadrados (tres cuartas partes de una cancha de fútbol profesional) y se ubica dentro del Complejo Jaltepeque, declarado humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar. Se trata del segundo humedal más grande del país y una de las formaciones de manglar más relevantes del Pacífico centroamericano, hábitat de más de 248 especies.

Vista aérea del terreno adquirido por los hermanos Sol en el complejo Jaltepeque, un humedal protegido bajo la Convención Ramsar.
El terreno que adquirieron los hermanos Sol mide 5,141 metros cuadrados, y se ubica a solo cuatro metros del estero, según documentos del Registro de Hipotecas y Propiedades. El Complejo Jaltepeque, donde se encuentra la propiedad, es considerado un humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar. / Redacción API

Según documentos del registro de propiedad, el terreno está ubicado a solo cuatro metros del estero. De acuerdo al plan de manejo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), esta es una “zona de amortiguamiento”; es decir, una franja de terreno que rodea un Área Natural Protegida y que está sujeta a restricciones específicas para evitar impactos sobre el ecosistema.

Estas restricciones limitan el tipo de construcciones, el desarrollo turístico intensivo y ciertas actividades agrícolas o extractivas. Las directrices para la zonificación ambiental y los usos del suelo de la franja costero marina del MARN, indican que este segmento del Complejo Jaltepeque tiene un manejo específico “de tal manera que las actividades no influyan en el logro de los objetivos de conservación del humedal”.

Morena Murillo, del Foro Nacional de la Salud, advierte que la ocupación privada de esta zona “pone en riesgo los ecosistemas, la fauna, y la flora”, y recordó que la Ley General de Recursos Hídricos también prohíbe “en todas sus formas” la privatización del agua y de cuerpos de agua como playas, lagos y lagunas.

Esta alianza de medios consultó a la ministra de Vivienda, Michelle Sol, si se ha cumplido el manejo específico que dicta el MARN en su propiedad, y qué tipo de uso han estimado dar a este terreno; pero no respondió llamadas ni mensajes al cierre de esta investigación.

Tendencia de concentración

La adquisición del terreno por parte de los Sol ocurrió durante el período en que Bukele y su familia, que se convirtieron en terratenientes, acumulando 363 hectáreas de terreno, según investigaciones periodísticas publicadas por Redacción Regional y FOCOS.

La última de las propiedades de Bukele fue adquirida por un millón de dólares en septiembre de 2025, a través de una sociedad que fundó junto con su esposa, Gabriela Rodríguez. Parte de la propiedad está en un área natural protegida, según mapas de dos instituciones del Estado.

Defensores del territorio sostienen que existe una tendencia de concentración de tierras en la franja costero-marina. “Hay un acaparamiento no solo de tierras, sino de áreas naturales protegidas”, afirmó Ángel Flores, del Movimiento Indígena para la Integración de las Luchas de los Pueblos Ancestrales de El Salvador (Milpa). “Muchos terrenos ya eran privados, pero observamos una tendencia creciente hacia el control de zonas estratégicas con potencial turístico”.

José María Argueta, director ejecutivo de la Asociación Mangle, señala que la fragmentación de terrenos dentro de áreas protegidas puede alterar el equilibrio ecológico: “Si se desarrollan hoteles o construcciones desmedidas, se rompe la relación natural de los organismos vivos del ecosistema”.

Los 5,141 metros cuadrados adquiridos por $131,702 pasaron de manos de trece copropietarios de la familia Bukele a los hermanos Sol en un proceso escalonado de tres años. En ese mismo período, Tecnutral firmó contratos con instituciones del Ejecutivo por un monto superior a los $95,000.

Ninguna de las instituciones que contrataron a Tecnutral publicó en sus portales de transparencia los criterios de adjudicación, los proveedores comparados ni los precios de referencia utilizados.

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Torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones: las 2,094 denuncias del régimen que calla la procuradora Caballero

El 6 de octubre de 2025, en la víspera de su segunda reelección como procuradora de Derechos Humanos, la abogada Raquel Caballero de Guevara ocultó el verdadero rostro del régimen de excepción de Nayib Bukele ante la Asamblea Legislativa y el pueblo salvadoreño. Cuestionada por una diputada opositora sobre el número de denuncias recibidas por violaciones a los derechos humanos, la funcionaria declaró tajante que, bajo su gestión, la institución que dirige no había tramitado ningún caso de tortura que hubiese atribuido a agentes del Estado.

«Así como lo informé al Comité contra la Tortura (de Naciones Unidas), en este período no he recibido un solo caso de tortura denunciado en la institución que presido», dijo.

Pero Caballero de Guevara mintió. Y la contradicen los registros oficiales y públicos que su propia institución levantó entre 2022 y septiembre de 2025 durante el régimen de excepción, a los que tuvo acceso la Alianza Periodística Intermedios (API), de la que este medio forma parte. Estos registros revelan 22 hechos de tortura y más de 2,000 graves violaciones a derechos humanos denunciadas por sobrevivientes del régimen o familiares de las víctimas ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH).

Entre los casos recibidos por la PDDH destacan 201 hechos de muerte bajo custodia del Estado y ejecuciones extrajudiciales ocurridas en el marco del régimen, incluidos dos casos en los que la agresión sexual contra mujer antecedió a la muerte. Pero los archivos también reseñan desapariciones y desplazamientos forzados, así como capturas arbitrarias, la denuncia más abundante y una práctica “sistemática”, según miles de denuncias recopiladas por organismos independientes de derechos humanos nacionales e internacionales. Según expertos, esta puede ser investigada y juzgada como un crimen de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional.


El Salvador es firmante de la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes y debe informar periódicamente al Comité (CAT) sobre las denuncias de prácticas de tortura por agentes estatales. Entre el 9 y el 13 de noviembre de 2022, un mes después de haber asumido su segundo período como procuradora, Caballero se reunió con el CAT en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. Ahí informó que no había recibido denuncias por torturas, según reconoció ante la comisión política de la Asamblea Legislativa.

Pero el CAT no quedó satisfecho. El 25 de noviembre de 2022, ante las abundantes denuncias surgidas en los primeros siete meses del régimen de excepción, el organismo exigió a El Salvador investigar muertes bajo custodia y emplear medidas para que agentes del Estado no ejerzan tratos crueles o métodos de tortura contra los detenidos. El CAT otorgó un plazo de un año para implementar estas medidas.

Para ese noviembre, la Procuraduría ya tramitaba al menos un caso de tortura, registrado por la PDDH entre el 19 de octubre y el 17 de noviembre, según el octavo informe mensual de verificación del régimen de excepción, firmado por la procuradora Caballero.

El 2022 cerró con la denuncia de once hechos de tortura a manos de policías, militares y custodios penitenciarios. En 2023, hubo seis; en 2024, cuatro; y en 2025, uno. En vísperas de su reelección, la procuradora insistió en la Asamblea Legislativa en que la PDDH no había recibido ninguna denuncia al respecto.

Las denuncias y los casos, sin embargo, podrían ser más. El 12 de febrero de 2026, el subdirector de asuntos jurídicos de Centros Penales, Carlos Hernández, dijo ante un grupo de expertos de Naciones Unidas, en Suiza, que la PDDH les había informado de la recepción de 18 mil denuncias por violaciones a derechos humanos de los privados de libertad, pero que la institución “determinó la no responsabilidad alegada”. Nadie lo contradijo.

El 10 de marzo de 2026, un grupo independiente de expertos internacionales, conocido como GIPES, declaró que el régimen de excepción de Bukele, que desde marzo de 2022 restringe tres garantías constitucionales en el país, debería ser investigado por Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional por el posible cometimiento de crímenes contra la humanidad.

El exprocurador David Morales, exiliado desde mediados de 2025 junto a sus compañeros de la organización Cristosal, considera que la nueva información sobre denuncias del régimen que apuntan contra agentes del Estado podría servir como prueba ante esas instancias. Sobre todo “si hay verificaciones o investigaciones de la PDDH que evidencien que son ciertas las denuncias o, por otro lado, si la PDDH no ha hecho nada, también se evidencia que a nivel interno no están funcionando las instituciones relacionadas a la justicia”. Entre ellas, recordó, la Fiscalía es responsable de investigar las violaciones a derechos humanos que constituyen delitos.

En noviembre de 2025, unas semanas después de su participación en la Asamblea Legislativa y 28 días después de haber sido reelecta en su cargo con 57 votos de los diputados oficialistas, Caballero matizó su afirmación sobre las denuncias por tortura: «Si bien es cierto, más de alguno pudo haber presentado una denuncia al respecto, con base a la verificación que hacemos de los casos, no hemos podido comprobar que haya indicios de tortura. Ni tortura ni malos tratos en este período de 2022 a 2025», dijo en una conversación en redes sociales con Romeo Lemus, un comunicador que promueve al gobierno de Bukele.

Hasta octubre de 2025, la PDDH únicamente tramitaba 3,379 expedientes de investigación, según dijo Caballero a los legisladores.

El régimen que la procuradora, y la PDDH, no le cuentan al público

La Policía Nacional Civil es la autoridad estatal más señalada. Ha sido denunciada como responsable en el 72 % de las graves violaciones a derechos humanos registradas. Seguida por la Dirección General de Centros Penales y las distintas prisiones bajo su mando con el 21%. Las Fuerzas Armadas con un 6% ocupan el tercer lugar del listado. El resto de las denuncias es contra otros agentes y entidades del Estado relacionadas con el régimen en áreas de seguridad y salud, según los datos oficiales.

La PDDH ha registrado denuncias de otros 61 hechos clasificados como “Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes”, también prohibidos por la Convención contra la tortura. El 75 % señalan a policías como responsables.

El registro también incluye 14 hechos denunciados por «sometimiento de niñas, niños y adolescentes y jóvenes a cualquier modalidad de violencia, tales como el abuso, tortura, explotación, maltrato, penas o tratos inhumanos, crueles y degradantes». La autoridad más señalada también es la Policía.

Las cifras de la PDDH sobre torturas y tratos crueles, aunque son casi un centenar, no igualan las que registraron organizaciones sociales en 2024, cuando el Servicio Social Pasionista reportó 814 hechos. Tampoco igualan el número de las denuncias que Human Rights Watch documentó en 2024 sobre violaciones a la niñez en el marco del régimen: 22 casos de niños, niñas y adolescentes privados de libertad que habían sufrido tortura y malos tratos.

A juicio de un experto en estadísticas sobre derechos humanos, quien prefiere no ser identificado por temor a represalias, esto puede deberse, en parte, a la existencia de un subregistro al momento de clasificar una denuncia recibida. «Para no clasificar el caso como tortura o tratos crueles, pueden ubicarlo como ‘malos tratos’, una categoría de menor gravedad según el derecho internacional», dijo.

Entre 2022 y septiembre de 2025, la PDDH ha registrado 264 hechos categorizados como «malos tratos» y 81 como “maltrato físico, psicológico o moral” en contra de mujeres ejercidos por agentes o con su participación, según las denuncias recibidas. Estos siguen el mismo patrón que con los hechos más graves (las torturas y los tratos crueles): en 8 de cada 10 denuncias, son señalados agentes de la PNC.

Entre 2022 y 2025 (el último año con datos hasta septiembre), la PDDH recibió 2,600 denuncias que contienen un universo de 4,837 violaciones a derechos humanos en el país, dado que hay denuncias con uno o más hechos violatorios. De estos hechos, 2,094 (el 43 %) se corresponden con graves violaciones a derechos humanos del régimen de excepción. En el 57 % restante hay denuncias por violaciones a derechos ambientales, laborales, de la salud, entre otros. Hay, también, denuncias contra agentes del Estado por persecuciones o indagaciones ilegales, intimidación, coacción, allanamientos ilegales de domicilio, registros indebidos, violaciones a derechos de la mujer y de otros grupos en vulnerabilidad, pero debido a la falta de detalles en estos hechos es imposible identificar si están relacionados con el régimen de excepción.

Las denuncias y los hechos violatorios señalados están contenidos en las respuestas oficiales y públicas de la PDDH a una veintena de solicitudes de información sobre denuncias de violaciones a derechos humanos recibidas por la institución entre el 27 de marzo de 2022 y septiembre de 2025. Estas respuestas, hasta la fecha de publicación de este artículo, aún están disponibles en su portal de transparencia.

La información, sin embargo, no está claramente identificada; se presenta con una etiqueta general que es recurrente: «información estadística de la Procuraduría» y no se dan más detalles sobre su contenido. También es información que puede pasar fácilmente desapercibida entre una veintena de carpetas y centenares de archivos públicos. Aunque los datos están en su página web, la institución no los ha comentado en público ni con la Asamblea Legislativa, y tampoco ha emitido pronunciamientos públicos al respecto.

Estos detalles que desnudan al régimen de Bukele tampoco aparecen contenidos en sus memorias de labores ni en informes especiales, como lo establece la ley de la institución. El último informe sobre el régimen de excepción que brindó Raquel Caballero fue hace casi tres años, el 28 de abril de 2023. En este documento no se incluye la información relativa a esos años que sí está contenida en sus registros oficiales.

Con toda la información oficial de la PDDH dispuesta en su portal de transparencia se logró construir una base de datos que ubicó el número de denuncias recibidas por año. Esta información se cruzó, además, con once informes quincenales y mensuales sobre el régimen de excepción, publicados entre marzo de 2022 y abril de 2023, y con las memorias de labores de la institución publicadas en los últimos nueve años. Los datos no mienten: son denuncias del régimen de Bukele.

Este ejercicio permitió identificar a la vez el número de casos desestimados por la institución en los años del régimen: según los informes de labores, entre mayo de 2022 y abril de 2024 la institución desestimó casos en 4,688 resoluciones de archivo, el 90 % de todas las emitidas en esos años. El porcentaje es mayor a las que se enviaron al archivo entre mayo de 2019 y abril de 2021, períodos previos al régimen, cuando se archivaron 2,986, un 76 % del total de esos dos años.

Raquel Caballero de Guevara, procuradora de Derechos Humanos, junto al presidente de la Asamblea Legislativa, el diputado oficialista Ernesto Castro. Caballero cursa su tercer periodo y ha sido elegida dos veces en el marco del régimen por el partido de Nayib Bukele. Esta alianza periodística solicitó a la funcionaria, en repetidas ocasiones, que respondiera preguntas sobre su silencio ante las denuncias que ha recibido la institución durante el régimen de excepción. Al cierre de este reportaje no dio respuestas. (Foto FACTUM)

“Termino este período al día”, le dijo la procuradora Caballero al presidente legislativo, Ernesto Castro, en su comparecencia ante la Asamblea Legislativa. La funcionaria celebró la depuración de más de 27 mil expedientes en su segunda gestión, su primera gestión del régimen de excepción.

En esa misma comparecencia ante los diputados, Caballero dijo que ya tenía hechos dos informes especiales sobre el régimen de excepción y que «uno tiene 645 páginas y el otro ya lleva 596». Sin embargo, más de cinco meses después, los informes no han sido publicados mientras la funcionaria, en declaraciones públicas, celebra la medida.

En el informe y pronunciamiento publicado el 28 de abril de 2023, habló del «impacto positivo» del régimen de excepción para los derechos humanos de «miles de familias salvadoreñas».

En declaraciones públicas brindadas entre octubre y noviembre de 2025, en el marco de su reelección, dijo: «Estamos viviendo un proceso diferente, una realidad incuestionable. (…) Hay que tener la capacidad para reconocer cuando algo está haciéndose bien».

Dos especialistas en derechos humanos consultados y el exprocurador de derechos humanos, David Morales, coinciden en que la actual Procuraduría no ha cumplido con sus funciones de velar por los derechos de la ciudadanía ni de señalar hechos que responsabilizan al Estado. «El rol de la institución se ha negado», dice Morales.

La otra PDDH: en las cárceles del régimen ocurren ejecuciones extrajudiciales

La PDDH registró la denuncia de 201 hechos de muerte presuntamente cometidos por autoridades del Estado o con su participación o bajo su custodia. La institución los registró en seis categorías: «ejecuciones extrajudiciales», «muerte dolosa o culposa en manos de autoridades o de particulares actuando bajo el control o con la aquiescencia del Estado», «muerte por uso desproporcional e innecesario de la fuerza» y «muerte por uso ilegítimo de la fuerza». También registró dos casos de «muerte de mujeres con agresión y violencia sexual» y uno de “muerte por negligencia médica”

Dos especialistas consultados coincidieron en que la categoría que junta «muerte dolosa o culposa» agrupa dos tipificaciones contradictorias y provoca un registro ambiguo. Si existe dolo, plantean, es decir, una muerte con intención, debería categorizarse como una ejecución extrajudicial directamente; pero al incluir «culposa», es decir, una muerte sin intención directa, producto de negligencia o imprudencia, puede llevar a que la categoría también tenga otro significado. Ambos creen que puede ser una intención por evitar que crezca la clasificación de «ejecuciones extrajudiciales».

La institución más señalada es la Dirección General de Centros Penales (DGCP) a la que se le atribuye responsabilidad en el 49 % de los hechos. La PNC es la segunda gran señalada, con el 41 %. En ambas instituciones, el área geográfica que más acumula muertes es el occidente del país.

En 2025, la organización Cristosal cifró en 403 las muertes bajo custodia del Estado. Hasta principios de marzo de 2026, el Socorro Jurídico Humanitario registraba 500 personas fallecidas en detención y sin haber sido vencidas en juicio. Los registros oficiales de la PDDH también reportan nueve casos de intentos de ejecución extrajudicial por parte de policías, militares y agentes penitenciarios.

La captura y muerte para las que la Procuraduría no encontró responsable

El caso de José Raúl Ramírez es uno de los casos de muertes bajo custodia del Estado que ha sido denunciado en la PDDH como una posible ejecución extrajudicial provocada por agentes del Estado.

José Raúl, quien era conocido como “Teco” por sus vecinos, fue capturado de ‘manera arbitraria’ el 8 de agosto de 2022 en una comunidad ubicada entre la playa San Diego y el Puerto de La Libertad.

Tres policías tocaron la puerta de su casa. Le dijeron que saliera, que estaba acusado de robo. Según testigos, él preguntó por la orden de captura, pero no se la mostraron.

“Empezaron a insultarlo”, cuenta un pariente. José Raúl tenía una cicatriz que le hundía el lado izquierdo del cráneo, tras un ataque provocado con un corvo años atrás; pero esto no impidió que uno de los policías lo golpeara en el mismo lugar con un fusil. “Él solo salió y le pegaron de un solo. Se enojó y trató de defenderse”, narra el testigo.

El 13 de abril de 2023, la PDDH pidió explicaciones a la PNC por la acción de los agentes, según consta en el expediente LL-0010-2023 de la Delegación departamental de La Libertad de la PDDH. El jefe de la delegación policial de Santa Tecla envió un informe con una versión distinta de lo ocurrido: dijo que José Raúl fue detenido el 11 de agosto, tres días después de lo reportado por su familia.

Según la PNC, un ciudadano llamó para reportar el hurto de una bomba de agua y declaró que “sospechaba” de José Raúl “porque lo habían visto en la zona”. Los agentes dijeron que lo habían encontrado en la calle y que ignoró los “comandos verbales” para detenerse. Que los atacó, lanzando gasolina a los ojos de uno y mordiendo a otro. Por eso utilizaron “la fuerza necesaria” para neutralizarlo.

En la versión de la Policía, José Raúl era el hermano de un “reconocido pandillero” del Barrio 18 Sureños, a quien ayudaba a controlar los movimientos de la Policía en ese sector. Por este motivo, dicen, “se detuvo y se puso a la orden de las autoridades pertinentes”. Pero el hermano de José Raúl es un trabajador de construcción que ni siquiera estaba detenido al momento de su captura. Se lo llevaron también un mes después y aún sigue detenido sin pruebas en su contra. La familia de José Raúl y testigos desmienten a las autoridades y dicen que fue detenido al interior de su vivienda, después de una golpiza propinada por agentes de la PNC tras una presunta denuncia anónima.

José Raúl Ramírez, de pie, fue vapuleado por agentes de la Policía al abrir la puerta de su casa el 8 de agosto de 2022, según familiares y vecinos que presenciaron el asalto. La versión de la PNC –y la que decidió creer la PDDH– es que fue él quien atacó a los policías, y que lo detuvieron en la calle por un delito común. Aún así, le aplicaron el régimen de excepción./ Foto: Saraí Alas

En la delegación de la Policía, le imputaron otros cargos: agresión a agentes policiales y agrupaciones ilícitas. Cuando la familia preguntaba en la Fiscalía, nadie les explicaba con claridad de qué lo acusaban.

Después de su primera audiencia, un juez ordenó que José Raúl permaneciera en las bartolinas de Conchalío, en el Puerto de La Libertad. El 21 de noviembre de 2022, otro juez decidió enviarlo al Hospital Nacional Psiquiátrico «Dr. Molina Martínez» en Soyapango, al este de San Salvador, tras la evaluación de dos peritos del Instituto de Medicina Legal (IML).

El informe del psicólogo forense recibido por la PDDH detalla que, durante el examen, José Raúl relató los hechos de agresión por parte de los policías. Indicó que los agentes le golpearon con el fusil cerca del ojo. Mencionó haber interpuesto su mano para protegerse, pero que los miembros de la corporación policial continuaron golpeándolo en los pies y lo dejaron detenido.

Según el examen, José Raúl dijo estar consciente de las implicaciones legales, pero en todo momento negó la acusación. “Me iría al penal, pero en conciencia le digo que no, porque no he hecho nada de eso”. Un perito forense determinó después de un examen mental que, tras el hundimiento craneal sufrido años atrás, tenía un “estado demencial profundo” y su condición era crónica. Incurable. Por eso determinaron que no podía ir a una prisión y que sería trasladado al Psiquiátrico.

El informe clínico del hospital indicó que José Raúl fue internado bajo resguardo psiquiátrico. El diagnóstico incluía epilepsia, síndromes epilépticos generalizados y una inflamación en el hígado y el bazo. El 24 de febrero, fue atendido en el Hospital Rosales por la inflamación de las vísceras y le diagnosticaron «trombocitopenia», que significa disminución de las plaquetas. Según el reporte, también estaba expuesto a un sangramiento a causa de una cirrosis hepática que padecía tras años de consumo de alcohol.

La familia viajaba constantemente a Soyapango para llevarle comida, medicamentos y otros artículos, pero la información sobre su estado era cada vez más limitada. En una ocasión, un familiar llevó una colchoneta, a solicitud del propio hospital, y fueron notificados de que José Raúl había sufrido un golpe en la cabeza y que sería trasladado al Hospital Rosales.

No pudieron acompañarlo. Según la familia, les prohibieron presentarse en el hospital: les advirtieron que podían ser capturados si insistían en acercarse. El informe médico enviado a la PDDH confirma que el 4 de marzo de 2023 sufrió un golpe que le ocasionó un trauma en el cráneo después de una caída, y que fue atendido en el hospital «adecuadamente» y luego nuevamente enviado al Psiquiátrico.

Sin embargo, al día siguiente presentó insuficiencia respiratoria y un deterioro severo de su estado de salud que se prolongó por quince días. José Raúl falleció el día 21 de marzo de 2023, a las 13:23 horas en el Hospital Psiquiátrico.

La esquela de Medicina Legal entregada a la familia determinó que la causa del fallecimiento fue un «edema pulmonar agudo». Una de las causas que, según Socorro Jurídico, es el lugar común de los casos de reos del régimen que fallecen bajo custodia del Estado.

Sin embargo, el reporte médico del Hospital Psiquiátrico contradice la esquela de Medicina Legal. «(…) las causas del fallecimiento fueron septicemia listeriana, neumonía bacteriana no especificada, insuficiencia hepática no especificada y hemorragia intraencefálica no especificada”, dice el acta remitida a la PDDH.

Es decir, José Raúl murió por una infección generalizada por neumonía, un fallo en el hígado, y una hemorragia en la cabeza provocada por un golpe. La familia de José Raúl sabía de sus problemas de salud relacionados al consumo de alcohol y al accidente que le afectó la memoria; pero no entiende la aparición del nuevo golpe en la cabeza. “Dijeron que se había caído de la cama, pero estaba en un colchón. No tiene sentido”, dice un familiar. El médico forense de la PDDH analizó la explicación del Psiquiátrico y avaló las causas de muerte, pero explicó que sus antecedentes neurológicos, agravados por su padecimiento de epilepsia, se sumaron a la bacteria que le provocó la septicemia. La bacteria «se transmite por alimentos contaminados y humedad», dijo el doctor. Hacía siete meses que José Raúl estaba bajo los cuidados y la atención del Estado.

Esquela del Instituto de Medicina Legal de marzo de 2023 que establece que José Raúl Ramírez falleció de “edema pulmonar agudo”. El reporte médico que envió el Hospital Psiquiátrico a la PDDH, anexado en el expediente LL-0010-2023 de noviembre de ese año, la contradice. (Foto cortesía).

Su familia también tiene su versión. «Ahí lo mataron (en el hospital). Tenía golpes en la cabeza, tenía una herida en el centro”. Su familia está convencida de que las lesiones eran una evidencia de tortura. Tenía moretones en el torso, la ingle, marcas de esposas en las muñecas y una marca que le rodeaba el cuello. Lo denunciaron a una organización de derechos humanos: el Comité Cristiano Pro Desplazados de El Salvador (CRIPDES).

Su familia recuerda que al momento de entregarles el cuerpo “había mucha gente”. Entre ellos, personal de Medicina Legal y empleados de la PDDH. No tienen claro si la institución inició la investigación por la muerte de José Raúl de oficio, o fue la organización quien denunció el caso.

La madre y el padre de José Raúl murieron meses después del fallecimiento de su hijo. La familia atribuye sus muertes al impacto de la detención y al duelo.

Según la resolución final de la PDDH, aunque se investigaron los hechos —la captura sin orden, la aplicación del régimen por un delito común, los traslados médicos sin información clara, la prohibición de visitas, las lesiones visibles en el cuerpo, la muerte bajo custodia del Estado—,los elementos obtenidos no eran suficientes para establecer la responsabilidad por violación a derechos a la libertad por la captura arbitraria; y a la salud por falta de atención médica, en perjuicio de José Raúl.

«La causa probable de muerte no guarda correlación intrínseca con la acción u omisión del personal (hospitalario). No existen factores de mérito que hagan presumir una violación al derecho humano a la salud», dice la PDDH.

La resolución establece tímidamente que «se presume la violación al derecho a la integridad personal» de José Raúl, y «se señalan como presuntos responsables al personal de la Policía Nacional Civil que participó en el procedimiento de captura»; pero al mismo tiempo, dictamina que la delegación policial de Santa Tecla, el juzgado de instrucción C-3 de San Salvador y el director del hospital psiquiátrico cumplieron “el deber de Garantía y Protección que le corresponde al Estado”.

La recomendación fue general: que la Policía girara instrucciones para adecuar sus actuaciones al respeto y garantía de los derechos humanos: “Absteniéndose de recurrir a prácticas ilegales o arbitrarias como método para hacer cumplir la ley, principalmente en el marco de aplicación del ‘Régimen de Excepción’”. Aunque al inicio de la resolución, la PDDH menciona que examinaría también la vulneración del derecho a la vida de José Raúl por su fallecimiento, sin explicación, la institución omitió pronunciarse sobre la violación de esa garantía.

Detenciones arbitrarias, el hecho más denunciado

La PDDH ha registrado denuncias de 1,672 hechos de detención arbitraria, entre 2022 y septiembre de 2025. Se agrupan, principalmente, en tres grandes categorías: «detenciones ilegales o arbitrarias”, “incumplimiento de orden judicial», y «detenciones sin orden judicial».

La Policía Nacional Civil es la institución más señalada con participación en el 75 % de los casos. La segunda más señalada es la Dirección General de Centros Penales con el 18%. De esta última, las dos terceras partes son por incumplir órdenes de un juez, como cartas de libertad.

Uno de estos casos es el de Yeferson Hernández, quien se dedicaba a la crianza y comercio de aves en una granja avícola. Su familia denunció una captura arbitraria en su contra el 21 de junio de 2021, antes de que se implementara el régimen de excepción. Tras 16 meses en prisión, Yeferson fue absuelto del delito de agrupaciones ilícitas y consiguió su carta de libertad emitida por el Juzgado Especializado de Sentencia «C» del Centro Integrado de Justicia Penal “Isidro Menéndez” en San Salvador, según el documento de referencia 33-C-2022-6. Dicha carta tiene fecha del 6 de febrero de 2023.

El Juzgado Especializado de Sentencia “C” ordenó poner en libertad a Yeferson, un joven trabajador de una granja. La Dirección General de Centros Penales (DGCP) ignoró la orden y lo trasladó al CECOT. Un familiar sostiene su retrato pidiendo su libertad en marzo de 2026./ Foto: Saraí Alas

Sin embargo, el régimen de excepción tenía más de 12 meses vigente en El Salvador cuando su madre, Teresa, se enteró de que Yeferson había sido trasladado desde el penal de Izalco al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), pese a tener su carta de libertad. Ella fue a esperar la liberación de su hijo cuando un custodio le informó que su hijo había sido enviado a la megacárcel de Bukele, inaugurada en enero de 2023.

La madre de Yeferson decidió pedir ayuda en la PDDH, pero la única respuesta que recibió fue: “Su hijo está condenado desde ya, y peor si está en el CECOT”. Ni siquiera le entregaron un documento que hiciera constar su denuncia.

En su intervención de octubre de 2025 ante la Asamblea Legislativa, la procuradora Caballero reconoció que ha coordinado con el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, Centros Penales y hasta jueces para la liberación de «muchas» personas que tenían carta de libertad y que no había sido efectiva. En noviembre de 2025, en la conversación con Romeo Lemus, Caballero dijo que tenían «pendiente de resolver» 81 liberaciones de personas con orden judicial de liberación.

El informe sobre el Estado de Excepción de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), publicado en 2024, reporta que El Salvador reconoció que las detenciones bajo el régimen de excepción ocurren «en flagrancia», sin una orden administrativa y judicial, por el delito de «agrupaciones ilícitas» a personas que presuntamente pertenecen a pandillas y tienen como base un protocolo y un manual que identifica y perfila pandilleros; un manual nutrido con informes de inteligencia y comunicación alusiva a pandillas.

Sobre esto, investigaciones periodísticas han revelado que la Policía realizó cientos de detenciones justificadas por «nerviosismo», por «fichas policiales» o por motivos subjetivos como «apariencia sospechosa».

La CIDH estableció en el Informe que «ninguna persona puede ser privada de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas previamente en las Constituciones Políticas de los Estados o en las leyes dictadas conforme a ellas; de lo contrario, la privación de la libertad sería ilegal». El protocolo y los manuales de la Policía no forman parte de la legislación salvadoreña. Entre 2022 y 2025, Policías han reconocido a periodistas y organizaciones de derechos humanos que ejecutaron detenciones arbitrarias desde el inicio del régimen de excepción, con base en una política de cuotas diarias de arrestos impuestas por el Gobierno y con indicios no corroborados, falsos o fabricados.

Las detenciones ilegales o arbitrarias abarcaban el 80% de las graves violaciones a derechos humanos denunciadas ante la PDDH durante el régimen de excepción. (Foto GatoEncerrado)

La base de denuncias también registra 48 hechos de desapariciones forzadas, 16 de estas son por negativa de agentes o funcionarios del Estado a informar el paradero o ubicación exacta de la persona detenida. Del total, el 64 % son adjudicadas a la Policía Nacional Civil y el 20 % a la Dirección General de Centros Penales.

La cifra es la contenida en los registros públicos de la entidad; sin embargo, podría no tomar en cuenta la totalidad de estos casos. En marzo de 2025, una investigación periodística reveló que la PDDH reconocía 65 denuncias por desapariciones forzadas ocurridas en el marco del régimen de excepción.

Según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la desaparición forzada es toda forma de arresto, detención, secuestro o cualquier otra modalidad de privación de libertad perpetrada por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa de las autoridades a reconocer la situación de privación de libertad o a revelar la suerte o el paradero de la persona interesada.

Hasta febrero de 2025, seis organizaciones registraron 540 casos de desaparición forzada. Es decir, las personas son detenidas por agentes de seguridad del Estado y aparecen horas, días, semanas o meses después en prisión; en otros casos, las familias nunca logran establecer contacto con los detenidos; otras personas detenidas fallecen tras largos períodos incomunicados con sus familias y son enterradas en fosas comunes.

Que no se informe a las familias sobre el paradero de sus familiares detenidos ha sido una orden no escrita que se mantiene vigente desde el 27 de marzo de 2022, según declaraciones de oficiales de la Policía a periodistas.

«Lo normal, antes del régimen, era que se notificaba a las familias de los detenidos sobre el paradero de los mismos. Ese domingo (27 de marzo) nos dijeron que no, que se suspendía ese derecho que tienen los detenidos”, dijo un oficial a Redacción Regional.

El registro de denuncias de la PDDH también incluye 67 casos de desplazamiento forzado por agentes del Estado. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el desplazamiento forzado es el movimiento de personas obligadas a huir de sus hogares debido a conflictos, violencia, violaciones de derechos humanos, persecución o desastres. La Procuraduría registró que el 70 % de casos señalan como responsables a miembros de la Policía Nacional Civil y el 17 % incluyen señalamientos al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública.

Las madres de jóvenes detenidos bajo el régimen de excepción marchan en las calles de San Salvador exigiendo la liberación de personas inocentes. Piden que se garantice la seguridad de la población sin capturas arbitrarias. Diciembre 2025./ Foto: Saraí Alas

Una PDDH menos transparente

El índice de información reservada de la PDDH se ha llenado de documentos desde que el régimen de excepción se instauró. Los expedientes casi se cuadruplicaron desde entonces. Entre el 27 de marzo de 2022 y el 31 de diciembre de 2025, 1,269 expedientes de investigación sobre violaciones a los derechos humanos fueron puestos bajo reserva. Entre enero de 2019 y el 26 de marzo de 2022, antes del inicio del régimen, los expedientes bajo reserva eran 327.

Entre los expedientes reservados, una tercera parte, 379, son expedientes de investigación por posibles vulneraciones de derechos humanos durante el régimen de excepción. Tienen reserva total de entre tres, cinco y hasta siete años. De estos 379 expedientes del régimen, 18 fueron reservados en la administración de Apolonio Tobar el 8 de julio de 2022. Los 361 restantes, el 95% de las reservas, ocurrieron bajo el mando de Raquel Caballero. Las primeras el 21 de noviembre de 2022, cumplido su primer mes de mandato; la última reserva ocurrió el 9 de diciembre de 2025.

Las causales de reserva más repetidas son porque ponen «en peligro evidente la vida, la seguridad o la salud de cualquier persona» o porque contienen «opiniones o recomendaciones que forman parte del proceso deliberativo de los servidores públicos, en tanto no se adopta una decisión definitiva».

El índice también mantiene bajo reserva los informes de las visitas in situ a las cárceles de Mariona y Complejo Penitenciario de Izalco que realizó el exprocurador Apolonio Tobar el 29 de junio y el 11 de julio de 2022.

El exprocurador, ahora magistrado de la Cámara Tercera de Lo Penal de San Salvador con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia controlada por el partido de Bukele, fue complaciente con el régimen al igual que su predecesora.

“He sufrido ataques de Organizaciones de Sociedad Civil, grupos de poder, incluso medios de comunicación, diciendo que yo no he dicho que hay violaciones en el Régimen de Excepción, y lo que yo he dicho es que yo no puedo ser irresponsable de afirmar situaciones sin que las pueda sustentar (…) muchos critican ahora a la Procuraduría por el régimen de excepción, pero se les olvida que antes había 10 homicidios diarios”, dijo Tobar en septiembre de 2022 en una entrevista en canal 21, cuando buscaba su reelección.

Según el artículo 194 de la Constitución salvadoreña, quien ejerza el cargo de procurador o procuradora de Derechos Humanos debe investigar y elaborar informes especiales si existe una práctica sistemática de violaciones a derechos humanos. A juicio del exprocurador David Morales, «la PDDH no solo está incumpliendo su mandato, encubriendo violaciones gravísimas de derechos humanos, sino violaciones que constituyen crímenes de lesa humanidad. Una PDDH que encubre crímenes de lesa humanidad ha caído en la negación absoluta de su mandato».

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Anatomía de un cerco: irse para sobrevivir, quedarse para resistir en El Salvador

“El mejor de los escenarios es que nos capture el Estado”. Ángel Flores lo dice sin temblor, como quien enumera opciones posibles y elige la menos grave. Y no lo dice por heroísmo, es una conversación sobre meras probabilidades. Una conversación cada vez más recurrente en El Salvador desde mayo de 2025, el mes en que el gobierno del presidente Nayib Bukele provocó una salida masiva de periodistas y defensores de derechos humanos. Los que quedaron saben —o creen poder calcular— cuál es el costo de su resistencia.

Ángel se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la defensa de la tierra en el oriente del país. Es coordinador regional del Movimiento Indígena para la Articulación de las Luchas de los Pueblos Ancestrales de El Salvador (MILPA), una de las organizaciones más vocales en la lucha contra el despojo del territorio por la construcción de megaproyectos del Estado.

Desde 2021, cuando el Gobierno de Bukele anunció la construcción del Aeropuerto del Pacífico en La Unión, al oriente del país, Ángel se convirtió en una presencia incómoda. El megaproyecto prometía desarrollo, pero las comunidades preguntaban por sus casas, por sus cultivos, por el agua, por la compensación del Estado. Ángel empezó a organizar reuniones, a tender puentes entre cantones dispersos, a explicar derechos que existen solo en papel pero en la práctica se negocian: vivienda, indemnización justa, consulta previa, medio ambiente. Derechos básicos.

Después del acompañamiento en cada fase del desalojo contra cientos de familias en las comunidades de El Condadillo y Flor de Mangle, ubicadas en zonas estratégicas para el proyecto estatal, el nombre de Ángel Flores saltó a otros espacios.

Primero vinieron los ataques en redes sociales. Después detectó seguimientos: vehículos que aparecían demasiado seguido, rostros desconocidos en reuniones comunitarias, policías tomándole fotografías a los campesinos, agentes de la Fiscalía preguntando por líderes locales, y hasta restricciones en procesos judiciales por la tenencia de la tierra.

Pero la represión escaló desde el día uno del régimen de excepción, la medida más publicitada del “modelo Bukele” de seguridad. El 27 de marzo de 2022, día en que la Asamblea Legislativa afín a Bukele le dio poderes excepcionales al Estado, la Policía Nacional Civil capturó a dos defensores de MILPA: José Abel Claro Martínez, un miembro de la Asociación de Desarrollo Comunal (ADESCO) de Nuevo Amanecer; y a Walter Francisco Paz, activista de la comunidad.

El 9 de junio de 2023 la Policía capturó a uno de los fundadores de MILPA, Óscar René Martínez Iglesias, un pescador a quien acusaron sin pruebas de pertenecer a pandillas. Los tres defensores se oponían a la construcción del Aeropuerto.

Ni la Policía ni la Fiscalía General de la República explicaron los delitos de los que se acusa ni los motivos tras la captura de los defensores.

Óscar René Martínez Iglesias, padre de dos niños pequeños, es integrante de la comunidad Nuevo Amanecer, en territorio Lenca de La Unión, emblemática por su lucha por la tierra y el acceso a vivienda digna. / UNT.

El régimen de excepción, prorrogado ya decenas de veces por cuatro años consecutivos, suspende tres garantías constitucionales y permite detenciones sin una orden judicial. Organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han advertido que el régimen ya dejó de ser una medida excepcional, y expertos independientes sostienen que la medida ha propiciado violaciones masivas de derechos humanos: capturas arbitrarias, asesinatos, torturas, violencia sexual y desapariciones forzadas, que podrían constituir crímenes de lesa humanidad.

La represión estatal no ocurre en el vacío. Para Ángel, esta se articula con otros actores que disputan el control del territorio: grupos empresariales y estructuras del crimen organizado que aprovechan la inacción institucional para avanzar sobre tierras de comunidades indígenas y campesinas.

Un mes después del arresto del fundador de MILPA en la comunidad de El Icacal, el 12 de julio de 2023, la empresa Desarrollos Turísticos del Pacífico, S.A. de C.V. comenzó a cercar amplias zonas de la playa, declarándolas propiedad privada. Entre las áreas intervenidas hay manglares registrados oficialmente como Área Natural Protegida, así como terrenos costeros habitados históricamente por familias locales. El objetivo: desarrollar un proyecto turístico en la zona.

En paralelo a este proceso, la persecución contra la resistencia comunitaria se intensificó. Hasta la fecha, seis pescadores vinculados a la defensa de esa comunidad han sido arrestados, y cinco de ellos continúan en prisión.

Pero la violencia también escaló por otras vías. En noviembre de 2023, hombres encapuchados que se movilizaban en un pick-up gris irrumpieron en la vivienda de una familia de la comunidad. Les apuntaron con armas de fuego y los amenazaron: si no se van, serán asesinados.

Porque en los territorios se vive esto, Ángel insiste en que el mejor escenario es que lo capturen. Porque es consciente que hay otros peores: la violencia del crimen organizado y empresarios privados que ya les han mostrado su fuerza y sus recursos; y un Estado que no protege, sino que amordaza, persigue y criminaliza.

Nayib Bukele ha negado rotundamente la existencia de represión o persecución a voces críticas en su gobierno. En septiembre de 2024, ante las Naciones Unidas, aseguró: “En El Salvador no encarcelamos a nuestra oposición, no censuramos opiniones, no confiscamos bienes de quienes piensan diferente, no arrestamos a las personas por expresar sus ideas”.

Su discurso contrasta con la realidad: desde 2019, el gobierno salvadoreño ha impulsado ataques y la estigmatización de voces críticas, ha ahogado legalmente a las organizaciones de la sociedad civil que fiscalizan sus acciones, ha arrestado a más de una treintena de personas defensoras de derechos humanos y ha provocado el exilio de cientos de salvadoreños por motivos políticos.

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Cómo se cerró el cerco: deslegitimar, asfixiar y perseguir

El modelo de seguridad de El Salvador se ha vuelto un referente para la región. El país pasó de ser nombrado como la “capital mundial de homicidios” en 2015, con una tasa récord de 105 asesinatos por cada 100,000 habitantes; a alcanzar un mínimo histórico de 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2025.

Citando estas cifras, líderes políticos en toda Latinoamérica proponen la estrategia de El Salvador como la única vía para combatir el crimen organizado. La receta, sin embargo, incluye arrestos masivos, otorgar poderes excepcionales al Estado, y eliminar los pesos y contrapesos para concentrar el poder.

Políticos como Javier Milei en Argentina o Daniel Noboa en Ecuador han elogiado la “mano dura” de Bukele. Incluso Donald Trump lo ha llamado “su persona favorita”, “un gran aliado”, y ha alabado sus cárceles de máxima seguridad.

En 2025, tras un acuerdo con Bukele, la administración Trump envió a decenas de migrantes salvadoreños y venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador, la mayoría sin proceso ni condena judicial. Los horrores de las cárceles de El Salvador inundaron las páginas de medios internacionales cuando, finalmente, los migrantes fueron liberados y enviados a Venezuela.

Un informe de Human Rights Watch (HRW) y Cristosal recogió cientos de testimonios de torturas, abusos sexuales y desapariciones forzadas cometidas en contra de los migrantes durante su estancia en el país centroamericano. Para ese entonces, ya habían más de 3,000 denuncias por violaciones de derechos humanos en las más de 20 cárceles salvadoreñas que no son noticia en el exterior.

Pero los abusos del gobierno de Bukele no iniciaron con el régimen de excepción. Una línea de tiempo construida por FOCOS a partir de testimonios con víctimas, organizaciones de la sociedad civil y expertos independientes documentó cómo se cerró el espacio cívico en El Salvador: desde la confrontación retórica y deslegitimación inicial, hasta la instauración de una represión estatal institucionalizada.

En 2020 ocurrieron las primeras salidas. Exfuncionarios de distintos partidos, funcionarias de instituciones clave ahora bajo control del oficialismo y una decena de periodistas que, según la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), decidieron callar su exilio.

Con la llegada del partido de Bukele Nuevas Ideas en 2021, la Asamblea Legislativa dio el tiro de gracia a las últimas instituciones que podían frenarlo: su primera decisión fue destituir a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General, Raúl Melara, quien investigaba presuntos actos de corrupción cometidos por sus funcionarios durante la pandemia.

El engranaje legal también comenzó a afinarse. Los diputados de Bukele aprobaron reformas judiciales para remover o trasladar a jueces incómodos, inducir renuncias y nombrar a abogados afines en tribunales estratégicos, consolidando un sistema de justicia sometido y sin capacidad de contrapeso y allanando el camino hacia el régimen de excepción.

Esta medida llegó en respuesta a una masacre de 87 personas desatada por el rompimiento del pacto del gobierno con las pandillas, según ha documentado exhaustivamente El Faro. Desde hace cuatro años, los salvadoreños mantienen una suspensión de garantías constitucionales que permite detenciones sin orden judicial, procesos judiciales opacos y escuchas telefónicas sin la intervención de un juez.

Según datos oficiales, más de 91,000 salvadoreños han sido detenidos bajo el régimen de excepción, más del 1.4 % de la población. Organizaciones de derechos humanos han documentado la muerte de 500 personas bajo custodia estatal, más de 400 desapariciones forzadas y más de 800 casos de tortura y malos tratos, que incluyen golpizas, descargas eléctricas, violaciones sexuales, desnudez forzada y violencia psicológica.

Con el régimen, además, regresó la práctica de perseguir y encerrar a opositores políticos y voces críticas, que había quedado atrás con la firma de los Acuerdos de Paz de 1992. Un informe de Cristosal, una de las organizaciones de derechos humanos más influyentes en Centroamérica que ha sido perseguida en El Salvador, documentó 245 víctimas de patrones de persecución, hostigamiento y criminalización entre 2019 y 2025. De estas, 86 personas siguen detenidas sin acceso a juicio y sólo siete han sido condenadas en procesos sin garantías mínimas.

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El punto de no retorno: mayo 2025

Mayo de 2025 se sintió como un punto de quiebre. Las amenazas de detención contra los periodistas de El Faro, el encarcelamiento de prominentes defensores de derechos humanos, junto con rumores que ya no se podían desestimar, crearon un ambiente de saturación que culminó en un exilio masivo de defensores de derechos humanos, abogados y periodistas.

En audiencias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) las organizaciones denunciaron que al menos 130 defensores y periodistas habían salido forzados al exilio.

Más de 80 personas se fueron después de la noche del 18 de mayo, tras la captura de Ruth López, jefa de la Unidad Anticorrupción de Cristosal y reconocida defensora de derechos humanos, nombrada una de las 100 mujeres más influyentes del mundo por la BBC en 2024. Por eso, cuando el Estado decidió ir tras ella, el mensaje era claro: nadie está exento de la represión del régimen.

El 7 de junio se sumó la captura del abogado constitucionalista Enrique Anaya, un férreo crítico del gobierno quien solo dos días antes había expresado en televisión abierta su temor a ser capturado por sus opiniones: “todos los que nos atrevemos a criticar lo hacemos con temor, con miedo”.

En ese momento quedó claro que no eran casos aislados: Bukele había empezado la ola represiva más grande desde el fin de la guerra civil.

Un día después de la captura de Anaya, el 8 de junio, la Policía preguntaba a trabajadores agrícolas por un “agitador que genera desorden en las comunidades” de La Unión. Ángel Flores cree que lo buscaban a él. Lo confirmó semanas después.

Video Ángel Flores

El 23 de julio, patrullas de la Policía irrumpieron en la localidad de La Lima, en La Unión, por un proceso judicial de desalojo iniciado en el Juzgado de Intipucá. Separaron a mujeres y hombres, y les obligaron a mostrar sus documentos de identidad. En ese grupo estaba Ángel, quien acompañaba una concentración de familias que pedían explicaciones a agentes de la Fiscalía por una inspección sin orden judicial en siete de sus viviendas.

Después de tomar fotos de la multitud, los agentes se detuvieron en Ángel. Le hicieron fotografías a su identificación al revés y derecho, y lo ficharon en una libreta.

Las comunidades de La Lima y El Icacal denunciaron este hecho ante la Fiscalía, acusando a los agentes policiales de la delegación de Intipucá de irrumpir violentamente en la comunidad. Denunciaron también al juez de Paz del distrito por posibles actos arbitrarios contra las familias campesinas.

Pero la respuesta de las autoridades fue investigar a las víctimas. Agentes de la Fiscalía llegaron a Intipucá una semana después, preguntando por Ángel y ocho de sus compañeros de MILPA. Acudieron a la oficina del registro familiar del distrito para consultar información personal como actas de nacimiento, actas de defunción de sus parientes, actas matrimoniales e información sobre patrimonio y bienes.

Pese a que los nueve investigados solicitaron a la Fiscalía conocer si había procesos penales activos en su contra, se les notificó en una constancia emitida el 22 de octubre, que no existía ningún proceso penal contra los líderes comunitarios. Por eso, Ángel sostiene que “la Fiscalía ha solicitado información nuestra sin existir una base legal que la respalde”.

FOCOS solicitó postura a la Policía Nacional Civil y a la Fiscalía General de la República sobre las denuncias de seguimientos, vigilancia, capturas de defensores comunitarios y posibles irregularidades en investigaciones relacionadas con líderes de MILPA. Al cierre de esta publicación, ninguna de las instituciones respondió a las consultas.

Ángel Flores tiene claro que el régimen de excepción es la principal herramienta de represión estatal contra los defensores en el territorio. La Mesa por el Derecho a Defender Derechos identifica a las personas defensoras de organizaciones de base o territorio como las más agredidas en El Salvador. En 2024 los casos de agresiones contra defensores en el territorio aumentaron hasta un 56 %.

Aún así, ha decidido seguir en el territorio que defiende. Anda los mismos caminos donde se proyecta construir la pista de aterrizaje del Aeropuerto del Pacífico. Sabe que cada reunión de comunidades puede ser —y estará— vigilada y que cada declaración suma un punto en un expediente, una lista negra que no ha visto.

“Mi posición personal es no salir del país, es seguir ejerciendo la lucha”, dice. “A diferencia de otros sectores en lucha que defienden derechos humanos meramente, la defensa de los territorios sólo tiene sentido si se ejerce desde los territorios mismos”.

Ángel permanece en las grietas del espacio cívico, sintiendo que su lucha está intrínsecamente ligada a la tierra que protege. “No somos defensores de la naturaleza, somos naturaleza defendiéndose”, concluye.

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La vuelta de la minería y el costo de la resistencia

Vidalina Morales recuerda bien que oponerse a la minería en El Salvador significa jugarse la vida. Fue en 2004, en Cabañas, en la zona norte de El Salvador, cuando lo descubrió. La empresa canadiense Pacific Rim buscaba explotar el oro del subsuelo, y encontró una resistencia feroz en las comunidades. Entonces comenzaron las presiones, las amenazas y la violencia que culminó en los asesinatos de ambientalistas del Comité Ambiental de Cabañas (CAS), que continúan en la impunidad.

En el año 2009, primero mataron al activista ambiental y líder comunitario Marcelo Rivera, después a Ramiro Rivera. Luego a Dora Sorto, quien tenía ocho meses de embarazo. Este último crimen marcó a Vidalina para siempre.

“Esos momentos me han marcado mucho mi coraje, mi fuerza”, dice Vidalina una mañana de 2025, a 17 años de los asesinatos que siguen impunes. “Esta lucha está manchada con sangre de compañeros que creyeron que la minería traería impactos negativos en la salud, el medio ambiente, en el agua, en la tierra”.

Pero ni siquiera la violencia logró detener el movimiento antiminero. Durante años, ADES, junto a organizaciones comunitarias, iglesias y universidades impulsaron una resistencia ciudadana que logró algo inédito: en 2017, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la minería metálica por su impacto en su estrecho territorio de 21 mil kilómetros cuadrados y en el río Lempa, que cruza el país de norte a sur.

Por eso, cuando Nayib Bukele quiso que su Asamblea Legislativa revirtiera la ley y trajera de vuelta la minería, sabía que encontraría territorios organizados.

Vidalina Morales ha sido la mujer con voz más fuerte en la lucha antiminera. Fue de las primeras en alertar sobre el interés del Gobierno por revivir la minería. Y cuando la Fiscalía capturó a cinco líderes ambientalistas de la comunidad de Santa Marta, ella no dudó en denunciarlo.

La madrugada del 11 de enero de 2023, la Fiscalía controlada por el oficialismo capturó a Teodoro Antonio Pacheco, director de ADES, al asesor jurídico Saúl Agustín Rivas, y a otros tres líderes comunitarios en Santa Marta: Miguel Ángel Gámez, Alejandro Lainez y Pedro Antonio Rivas. Los acusó de cometer asesinar a una mujer en 1989, cuando eran guerrilleros que combatían contra el Ejército salvadoreño. El proceso, sin embargo, se basó en la declaración de un testigo que negó haber presenciado el crimen, y un cuerpo que tampoco fue encontrado.

Vidalina asumió la vocería de ADES. Encabezó protestas y conferencias de prensa donde declaró que los líderes de Santa Marta fueron criminalizados por defender el medio ambiente.

El 16 de mayo, la relatoría de las Naciones Unidas sobre los defensores de derechos humanos condenó los arrestos como un “intento de intimidar” a los ambientalistas, y exigió su liberación. Al día siguiente, el gobierno de Bukele reaccionó capturando al hijo de Vidalina Morales bajo el régimen de excepción.

«He visto la muerte de Marcelo, he visto la muerte de Ramiro, de la compañera Dora”, recuerda. “Pero cuando me capturan a mi hijo fueron las horas más difíciles que he vivido. Lo que pretendían era que dejara de hablar, que me apartara de la lucha”.

Veinticuatro horas después de la captura, su hijo fue liberado sin explicación alguna y tras la presión de organismos internacionales. Pero el hostigamiento no paró: Vidalina denunció vigilancia, personas merodeando por la noche en su vivienda, gente no identificada preguntando por ella en las comunidades, en las oficinas de la organización, seguimientos en la calle.

Pero nada de eso la hizo callar. En octubre de 2024, un tribunal absolvió a los cinco ambientalistas de Santa Marta, y la comunidad celebró la decisión, nuevamente, con un discurso de Vidalina.

El Tribunal de Sentencia de Sensuntepeque absolvió por unanimidad a cinco líderes antiminería de Santa Marta. Después de 13 meses de arresto, se determinó que la Fiscalía no probó el asesinato de una mujer ocurrido durante la guerra. / Cortesía ADES Santa Marta.

La alegría duró poco. Una Cámara ordenó repetir el juicio mientras, al mismo tiempo, el presidente Bukele pidió a sus diputados revertir la ley que prohibía la minería y confeccionar una que la permitiera. El 23 diciembre de ese año, en la víspera de Noche Buena, la Asamblea oficialista aprobó exprés la nueva norma.

Para Vidalina, ese momento terminó de confirmar lo que sospechaba. “Ahí se desenmascara el verdadero propósito”, dice. “La intención era apartar del camino a todas las voces que han estado pronunciándose contra la minería”.

Sin embargo, la decisión del gobierno fue impopular. Por primera vez desde que Bukele gobierna, una de sus políticas enfrentó un rechazo mayoritario en las encuestas, con más de un 72 % de los salvadoreños oponiéndose a la minería. Durante los primeros meses de 2025 se organizaron varios plantones ciudadanos para manifestar el descontento. Vidalina los acompañó y luego volvieron las advertencias.

“Justo previo a la captura de Ruth (López), yo había recibido algunas advertencias de gente de confianza. Me advirtieron que era una de las mujeres que estaba en una lista, junto Ruth e Ingrid Escobar (Socorro Jurídico)”, cuenta. Desde entonces toma algunas precauciones, aunque no ha dejado de hablar.

En septiembre de 2025, otro tribunal volvió a absolver a los ambientalistas de Santa Marta. Aun así, en la comunidad temen que la Fiscalía intente reabrir el caso una vez más.

“Yo sí estoy convencida de que no somos eternos en esta vida”, dice. “Pero también estamos convencidas de que las causas que defendemos son causas justas. Mientras haya injusticia, yo creo que lo que menos podemos hacer es callar nuestras voces”.

FOCOS consultó a la Fiscalía General de la República sobre los fundamentos de las capturas de los líderes ambientalistas de Santa Marta, así como sobre las denuncias de criminalización vinculadas a su oposición a la minería metálica. Hasta el cierre de esta publicación, no se obtuvo respuesta.

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Irse para sobrevivir

Malcolm Cartagena trabajó por veinte años en el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Nunca fue funcionario con poder decisión, pero sí fue formador electoral y, al inicio de su carrera, asesor técnico del entonces magistrado Eugenio Chicas, exmiembro del FMLN y uno de los presos políticos de Nayib Bukele.

Entre los trabajadores del despacho de Chicas estaba también Ruth López, la abogada anticorrupción y defensora de derechos humanos de Cristosal capturada irregularmente el 18 de mayo de 2025. Malcolm la conoce desde hace años, y de ella aprendió casi todo lo que sabe sobre derecho electoral. “Es como mi hermana”, dice.

Con su apoyo se volvió formador electoral. Enseñó a cientos de ciudadanos, miembros de juntas receptoras de votos, a policías, a fiscales y a personal de la Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos cómo debía funcionar, en teoría, una jornada democrática.

Malcolm Cartagena trabajó en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) durante más de una década. En esa institución conoció a Ruth López, presa política del régimen de Nayib Bukele. / Cortesía.

Por eso, cuando Bukele impulsó las reformas para cambiar la fórmula con la que se reparten los escaños de la Asamblea Legislativa, reducir el número de diputados y combinar municipios, Malcolm tenía claro que las elecciones de 2024 dejarían un país menos democrático. Y así fue. Las presidenciales de 2024 le concedieron la reelección a Bukele –en contra de lo establecido en la Constitución de la República–, y las elecciones de diputados le dejaron una mayoría casi absoluta en el Congreso, con 54 de 60 diputados.

Junto a Ruth, Malcolm Cartagena fue una de las voces que criticó abiertamente estas reformas por el retroceso que representaban en materia de derechos civiles. Durante el proceso electoral, ambos documentaron las denuncias de fraude presentadas por la oposición, señalaron irregularidades durante el conteo de votos, y ofrecieron su análisis técnico. Todo mientras eran atacados en redes sociales por haber trabajado en el TSE.

Por el grado de las amenazas y la estigmatización, Ruth sabía que la podían capturar. Malcolm recuerda que se lo dijo. Pero ambos reconocían que no había forma: no tenían poder de decisión, de administración de fondos, o de firmar. Su labor había consistido en asesorar, capacitar y explicar procedimientos. Lo hablaron demasiadas veces. Pero Ruth ya había decidido quedarse.

Para él, la respuesta no era tan sencilla: Malcolm padece insuficiencia renal crónica en etapa cinco. Hasta antes de salir de El Salvador, se hacía diálisis peritoneal diaria en casa. El Seguro Social le llevaba los insumos cada mes. Tenía nefrólogo, nutricionista, psicólogo. Pagaba una cuota mensual de apenas $30 USD.

Si lo detenían, sabía lo que podía ocurrir. “Hay personas enfermas que han muerto bajo custodia estatal”, dice. “Si me capturan, me dejan morir”.

La noche de la captura de Ruth, el primero en enterarse fuera de la familia fue Malcolm. La hija de Ruth lo llamó a las 10:30 p.m., y él atendió creyendo que necesitaba ayuda para reparar su computadora. Cuando supo lo que había pasado, tenía la certeza de que esa noche llegarían por él. No pudo dormir.

Un mes después, el 25 de junio, tres policías armados tocaron su puerta. Dijeron que realizaban un censo. Preguntaron cuántas personas vivían en la casa, si tenía internet, si tenía vehículo; sin embargo, anotaban en una hoja suelta. El vehículo en el que se movían no tenía placas. Y en El Salvador los censos no los hace la Policía.

Malcolm dice que sólo visitaron su casa en todo el pasaje. Más tarde regresaron y preguntaron a los vecinos cuántas personas vivían allí. El mismo libreto ya había aparecido en otras casas de defensores y opositores: preguntas vagas, presencia intimidante, y semanas después, una captura. Malcolm entendió el mensaje.

Salió del país sin hacerse diálisis durante tres días. Cuando llegó a su destino, los médicos lo ingresaron de inmediato: tenía los pulmones llenos de líquido. Pasó tres días hospitalizado.

FOCOS solicitó comentarios a la Secretaría de Prensa de la Presidencia sobre las denuncias de hostigamiento contra voces críticas del sistema electoral. Al cierre de esta publicación, no se recibió respuesta.

Malcolm se llama a sí mismo exiliado del régimen. No tiene un proceso penal abierto, no enfrenta una sentencia, y aun así no puede volver. Él sabe cómo El Salvador llegó a este punto. Lo ha estudiado. En El Salvador se torcieron las reglas electorales, se cerraron espacios, se persiguió a críticos. Sabe que las dictaduras no empiezan con grandes proclamaciones; empiezan con ajustes técnicos, con reformas discretas. De esas que él tanto ha tratado de explicar.

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La carrera del desgaste

La captura de Ruth López es un episodio visible de una historia más larga.

En octubre de 2020, durante una cadena nacional, Nayib Bukele mencionó por primera vez a Cristosal. Acusó a la organización y a Tutela Legal “María Julia Hernández” –defensores de las víctimas y sobrevivientes de la masacre de El Mozote en el proceso penal contra más de una docena de militares retirados–, de ser “grupos fachada” del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), partido de oposición fundado por los excombatientes de la guerrilla tras los Acuerdos de Paz de 1992.

Cristosal operaba en El Salvador desde mucho antes de la llegada de Bukele al poder. En 2014, se dedicaba a la atención a personas desplazadas por la violencia de las pandillas, llegando a documentar más de 1,000 casos entre 2017 y 2018. Presentaron leyes y crearon mecanismos para proteger a víctimas de desplazamiento forzado interno, un fenómeno que el gobierno de ese momento, el del FMLN, se rehusaba a reconocer.

La tensión con los gobiernos de turno era habitual, pero en la administración de Nayib Bukele fue cuando el Estado comenzó a perseguirlos. El punto de ruptura fue el 9 de febrero de 2020, cuando Bukele se tomó la Asamblea Legislativa con militares, asegura Abraham Ábrego, defensor de derechos humanos desde hace tres décadas y actual jefe de Litigio Estratégico de Cristosal.

Antes de esa fecha, sostenían reuniones con funcionarios de Casa Presidencial. Pero después de participar en una conferencia rechazando la acción militar de Bukele, fueron vetados de cualquier espacio de diálogo con el Gobierno. “A partir de ahí empezó un discurso contra oenegés y no nos volvimos a reunir con ellos”, asegura Ábrego.

Abraham Ábrego, director de Litigio Estratégico de Cristosal (derecha), acompaña a familia de Ruth López durante una conferencia de prensa para informar sobre su captura el 18 de mayo de 2025./ Cortesía.

Fue durante la pandemia del COVID-19 que Cristosal decidió ampliar su línea estratégica e incluir en su marco de actuación el registro de violaciones de derechos humanos y la lucha anticorrupción. “Nos dimos cuenta de que era otro estilo de gobierno, uno de carácter autoritario”, afirma Ábrego.

Un estudio presentado por una decena de organizaciones salvadoreñas en 2023, encontró que en El Salvador existen graves transgresiones a los derechos a la asociación, a la participación y a la libertad de expresión. El informe detalla que 71 organizaciones habían denunciado acoso policial y militar a sus miembros y obstáculos a espacios de reunión.

Desde 2021 comenzó la presión administrativa contra Cristosal. El Ministerio de Hacienda inició una auditoría exhaustiva sobre las cuentas de la organización desde 2019. Aunque la administración entregó toda la documentación solicitada, en diciembre el gobierno retiró una exención fiscal que había tenido durante años. La decisión llegó en la víspera de Navidad, cuando las instituciones públicas estaban a punto de cerrar por vacaciones.

Cristosal presentó recursos legales y los tribunales se declararon incompetentes para resolver. El proceso quedó atrapado en un laberinto administrativo mientras la organización invertía tiempo y recursos en responder.

Cuando detuvieron a Ruth López, el terreno ya estaba preparado. Auditorías, requerimientos, cuestionamientos contables, estigmatización pública que los señalaba de “defender a pandilleros”. Cada acción por sí sola parecía un procedimiento legal de rutina, pero en conjunto, iban estrechando el margen de operación de Cristosal y el resto de organizaciones de la sociedad civil.

El 28 de abril de 2025, mientras Cristosal desarrollaba una conferencia de prensa junto a Kerry Kennedy, presidenta de la organización estadounidense Robert F. Kennedy Human Rights, agentes de la Policía Nacional Civil ingresaron a las oficinas de la organización en San Salvador. No hablaron con nadie, solo caminaron por las instalaciones, tomando fotografías de los vehículos y las oficinas.

Hasta la captura de Ruth, Cristosal no se había planteado su salida de El Salvador. “Cuando comenzaron en mayo las capturas contra transportistas, contra los ambientalistas de la Cooperativa El Bosque, comenzamos a ver la cosa más complicada”, asegura Ábrego. “Pero todavía no teníamos la decisión de salir. Fue hasta después que capturaron a Ruth”.

FOCOS consultó a la Policía Nacional Civil y a la Secretaría de Prensa de la Presidencia sobre las auditorías, inspecciones policiales y señalamientos públicos contra Cristosal, así como sobre las denuncias de persecución contra sus integrantes. Al cierre de esta publicación, no se obtuvo respuesta oficial.

El 17 de julio de 2025, Cristosal anunció el cierre de su oficina en San Salvador y el traslado de su operación a Guatemala. Después de años de presión constante, el margen para trabajar dentro del país se había vuelto inhabitable.

La decisión de la oenegé fue una respuesta a la escalada de criminalización en contra de defensoras y defensores de derechos humanos, así como la imposición de la Ley de Agentes Extranjeros (LAEX), aprobada por la Asamblea Legislativa a petición de Nayib Bukele el 20 de mayo de 2025.

La Ley de Agentes Extranjeros impone dos requisitos principales a las organizaciones sociales que reciben fondos o donaciones del extranjero: establece un impuesto del 30% sobre dichos fondos; y exige la inscripción en un nuevo registro. Este registro cuenta con amplias facultades para determinar qué tipo de actividades pueden ejercer en el país.

Además de Cristosal, otras organizaciones de la sociedad civil han anunciado su disolución o salida de El Salvador. La Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) y la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Sociales (FUDECSO) anunciaron a finales de 2025 su disolución después de décadas de trabajo.

Mientras la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), la principal gremial de periodistas del país, anunció su salida de El Salvador señalando que las actuales condiciones políticas impiden continuar con su labor.

Organizaciones ambientalistas como la Asociación Centro de Estudios Aplicados en Ecología y Sustentabilidad Ambiental (ECOS El Salvador) han cerrado operaciones de forma permanente tras la escalada de persecución y criminalización en 2025.

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“Me fui para poder seguir hablando”

Angélica Cárcamo no salió huyendo de El Salvador, salió por prevención. La expresidenta de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), cofundadora del medio independiente Infodemia y actual directora de la Red Centroamericana de Periodistas (RCP) lleva casi un año fuera del país. Cuando se fue, a finales de mayo de 2025, no pensaba quedarse. Empacó para dos semanas.

“Yo no quería irme”, dice. Pero en esos días se intensificaron las alertas: habían capturado a la abogada y activista anticorrupción Ruth López, a líderes comunitarios y ambientalistas, y frente a su casa, la presencia policial dejó de parecer una rutina. Empezó a sentirse como advertencia de lo que seguía.

La decisión fue calculada: salir antes de que tocaran la puerta. Una medida preventiva. El plan era regresar a mediados de junio, pero en esos días detuvieron al abogado constitucionalista Enrique Anaya, férreo crítico del oficialismo. Entonces entendió que volver ya no era una opción segura.

“Entrar a El Salvador no es posible, no es seguro y no es una garantía si querés seguir hablando”, asegura. “Regresar a El Salvador tiene como moneda de cambio el silencio, o saber que en algún momento van a tocar la puerta de tu casa, va a ser la policía”.

Desde APES habían visto el cambio de tendencia con datos en mano: entre 2020 y 2022 el Estado pasó a encabezar las agresiones contra periodistas, desplazando a pandilleros y al crimen organizado, según registros de la asociación. Las denuncias incluyen restricciones en conferencias de prensa, bloqueos de acceso a la información pública y campañas de estigmatización. Angélica fue una de las voces más visibles en esas denuncias.

La APES ha mantenido una postura crítica frente a distintos gobiernos. Sin embargo, según Cárcamo, el contexto actual se caracteriza por una mayor concentración de poder y un entorno mediático marcado por el temor y la autocensura.

El informe “La curva del silencio”, elaborado por la APES, documenta que al menos 43 periodistas salieron del país entre marzo y junio de 2025, en lo que constituye un fenómeno sin precedentes en décadas recientes.

El punto más crítico ocurrió en mayo, cuando 31 periodistas abandonaron El Salvador en un solo mes, “prácticamente uno por día”, según el informe.

La mayoría no salió por amenazas directas consumadas, sino por anticipación: más del 85 % de los casos reportados señala que la decisión estuvo motivada por el temor a una posible orden de captura.

Además, el perfil del exilio revela una pérdida significativa para el ecosistema informativo: más del 60 % de quienes se fueron eran periodistas con más de una década de experiencia y carreras consolidadas en medios, en su mayoría digitales e independientes.

Hasta noviembre de 2025, al menos 53 periodistas salvadoreños habían salido del país, según datos de la Red Centroamericana de Periodistas. La cifra ya sube a 59 al cierre de esta investigación. Este grupo incluye a periodistas de medios escritos, digitales y comunitarios.

Angélica Cárcamo, actual directora de la Red Centroamericana de Periodistas, salió del país tras las capturas de defensores de derechos humanos en mayo de 2025. Al menos 59 periodistas han dejado El Salvador en casi un año. /RCP

A este contexto se suman nuevas restricciones legales. La Ley de Agentes Extranjeros, aprobada por la Asamblea Legislativa, establece un impuesto del 30 % a fondos de cooperación internacional, multas de hasta $250,000 USD y limitaciones para que organizaciones aborden temas políticos. Este fue un golpe directo a los medios que dependían de donaciones o financiamiento extranjero para operar en el país. “No es una ley para todas las organizaciones. Tiene destinatarios claros”, sostiene Angélica.

El impacto ya es visible. La mayoría de periodistas que han salido del país emigró de forma regular a la región, y algunos han iniciado trámites formales de refugio. Además, medios como FOCOS y la Revista GatoEncerrado han cesado sus operaciones en El Salvador, trasladándose a Costa Rica.

FOCOS consultó a la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia y a la Policía Nacional Civil sobre las denuncias documentadas por organizaciones de periodistas respecto a agresiones, hostigamiento y limitaciones al ejercicio de la prensa. En reiteradas ocasiones, el Gobierno ha rechazado estos señalamientos y ha afirmado que en El Salvador existe plena libertad de expresión. Al cierre de esta publicación, no se obtuvo respuesta.

Angélica ha dado seguimiento a todos estos casos. Ha recibido llamadas de madrugada, de noche o de día. Periodistas que piden ayuda para salir después de recibir amenazas, o de ser vigilados por la policía en sus casas. Otros le han escrito porque necesitan atención psicológica urgente, por el duelo no resuelto de haber dejado su país, sus hijos, sus parejas, sus mascotas. Y con ellos, Angélica revive su propio duelo.

Por eso, la palabra “exilio” tardó en instalarse. Dice que fue hasta finales de 2025 cuando cayó en cuenta de que no era una pausa. El golpe más fuerte, dice, no fue el día que se fue. Fue el día que entendió que no podía volver.

Angélica siente a veces culpa. Hay periodistas y defensores que todavía permanecen en El Salvador. Algunos están expuestos en zonas rurales. Ruth López está presa. Ella, en cambio, está libre y fuera, y esa libertad también le resulta una carga pesada.

Se pregunta si hizo lo correcto. Luego recuerda una frase que alguien le dijo antes de salir:

“¿Dónde sos más útil? ¿Adentro, con riesgo de ir a prisión, o afuera, donde podés seguir trabajando?” Eligió seguir hablando.

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Sindicalismo bajo castigo

Durante más de dos décadas, Sonia Viñerta acompañó a mujeres víctimas de violencia desde el Estado. Hoy, es una de las cientos de trabajadoras públicas despedidas en un contexto que organizaciones laborales describen como un retroceso en la libertad sindical en El Salvador.

Sonia es sindicalista, integrante del Movimiento por la Defensa de los Derechos de la Clase Trabajadora (MDCT) y extrabajadora del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), una de las pocas instituciones estatales enfocadas en la atención a mujeres víctimas de violencia, que ha sido debilitada en el gobierno de Bukele.

Durante 26 años trabajó con comunidades empobrecidas, empleadas públicas y trabajadoras del campo. En ese tiempo, fundó la Unión Sindical de Trabajadoras y Trabajadores del ISDEMU, uno de los más de 50 sindicatos que han desaparecido bajo la gestión de Nayib Bukele.

Su caso no es aislado. En la primera administración de Nayib Bukele, el Movimiento de Trabajadores Despedidos (MTD) denunció más de 21,000 despidos de empleados públicos por supresión de plazas y cierre de instituciones estatales.

La Confederación Nacional de Trabajadores Salvadoreños (CNTS) reporta que al menos 60 sindicatos fueron desarticulados y que cientos más han enfrentado amenazas. Según esta organización, al menos 500 dirigentes sindicales han sido despedidos desde la llegada de Bukele, entre ellos Sonia Viñerta.

Sonia Viñerta se manifiesta junto a trabajadores organizados que han sido despedidos sin seguir el debido proceso. /Cortesía.

La presión no se limitó a los despidos. En 2022, tras la implementación del régimen de excepción vigente, comenzaron las capturas en contra de sindicalistas. El 28 de abril de ese año, previo a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo, el ministro de Trabajo, Rolando Castro, amenazó con aplicar el régimen a quienes participaran en marchas. Los calificó como “terroristas”.

Sonia Viñerta salió a marchar ese y los tres años siguientes. También continúa brindando declaraciones públicas, pese a advertencias que se sienten cada vez más cerca. Antes de ser despedida, un asesor de la jefatura de ISDEMU le advirtió: “deje de dar entrevistas, deje de salir en los medios”. No lo hizo.

Entre mayo y julio de 2024, denunció públicamente despidos de mujeres embarazadas en el sistema de salud junto a otros sindicatos. El 23 de diciembre de 2024 despidieron a 104 trabajadores del ISDEMU. 101 eran mujeres y Sonia estaba entre ellas.

“Yo sabía que tarde o temprano iba a pasar, pero igual duele”, asegura. Desde entonces vive con una pensión mínima y con las consecuencias del desgaste. Dice que ha desarrollado diabetes. Ha tenido episodios depresivos. Ha tenido que buscar atención psicológica.

El golpe más fuerte, sin embargo, no fue perder el empleo. Fue el estigma. “Te llaman ladrona, enemiga del país”.

Ese título, dice, suena mucho más desde que acudió ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para denunciar violaciones a la libertad sindical y despidos en el sector público. Su confederación es una de las pocas que ha mantenido activas estas denuncias a nivel internacional.

La dirigente sindical participó en la 113ª Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, donde expuso la situación laboral del país ante representantes de distintos Estados y organizaciones sindicales. “Tuve cinco minutos de gloria horribles”, dice. “Les digo horribles porque hablar de la problemática sindical en cinco minutos, es imposible”.

En su intervención denunció que ha sido despedida de su cargo y que enfrenta impedimentos para ejercer funciones sindicales. Habló sobre los 19 sindicalistas detenidos de manera arbitraria durante el régimen de excepción. Uno de ellos, Leonidas Bonilla, falleció en custodia del Estado el 3 de septiembre de 2022, y su cuerpo presentaba señales de tortura según denunciaron sus familiares.

FOCOS solicitó postura al Ministerio de Trabajo y a la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia sobre los despidos de personal, las denuncias de afectaciones a la libertad sindical y los señalamientos de persecución contra dirigentes gremiales. Hasta el cierre de esta publicación, no se recibió respuesta.

Sonia afirma que, pese a los intentos del Gobierno por retirar o debilitar las denuncias de los sindicatos, El Salvador se mantiene bajo observación en la Comisión de Normas de la OIT debido a los señalamientos presentados por organizaciones laborales y sus aliados internacionales.

Añadió que han continuado enviando documentación y pruebas sobre el incumplimiento de convenios internacionales en materia laboral, con el objetivo de evidenciar ante instancias internacionales la situación de los derechos de los trabajadores que, insiste, son también derechos humanos.

Sonia dice que el país vive un retroceso, pero también cree —o quiere creer— que hay grietas. Habla de redes sociales, de gente que empieza a hablar. De indignación.

Pero casi nadie se anima, ni siquiera dentro del movimiento sindical, a seguir denunciando. “El problema no es lo que se piensa”, dice. “Es dar la cara”.

“En las marchas siempre son las mismas caras”, insiste. Pero aún así, siguen.

Cuando le preguntan si tiene miedo, responde sin pensarlo demasiado: “Sí. Pero me puede más la indignación”, dice. “Como dice Ruth, esto no va a durar para siempre. Cuánto va a durar es lo que no sabemos. Mientras tanto nosotros hemos decidido seguir alzando la voz”.

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El brazo del régimen cruzó las fronteras

Lo que comenzó como un viaje de incidencia internacional terminó convirtiéndose en un caso de persecución que, según organismos internacionales, ejemplifica la expansión de la represión más allá de las fronteras salvadoreñas.

Ivania Cruz no salió de El Salvador con la intención de exiliarse. En noviembre de 2024 viajó a Europa con una agenda definida: denunciar ante parlamentarios y organizaciones de derechos humanos las consecuencias del régimen de excepción, incluyendo capturas masivas, falta de garantías procesales y afectaciones a comunidades enteras. Su retorno estaba previsto para el 3 de marzo de 2025..

Nunca ocurrió. El 25 de febrero, mientras se encontraba fuera del país, la Fiscalía General de la República (FGR) giró una orden de captura en su contra y allanó su vivienda y las oficinas de la Unidad de Defensa de Derechos Humanos y Comunitarios (UNIDEHC), organización que integra.

UNIDEHC agrupa a abogados independientes y líderes comunitarios que inicialmente acompañaban a personas desplazadas por demandas de desalojo y despidos arbitrarios; pero desde 2022, comenzaron a documentar y defender a personas detenidas bajo el régimen de excepción.

Según denunció Ivania, el día del operativo, su madre estaba sola en su casa, junto a su hijo menor de edad. Agentes de la Policía Nacional Civil y la FGR derribaron dos puertas metálicas sin mostrar ninguna orden judicial, según muestran las cámaras que Ivania tenía instaladas en su sala.

Apuntaron con un arma a una mujer con enfermedades crónicas y le exigieron el celular. Revisaron la casa antes de que llegara el abogado. Una hora después enseñaron un documento que ni siquiera mencionaba el nombre de su madre ni el de Ivania. Buscaban a Rudy Joya, dijeron.

Ese mismo día, autoridades también capturaron a integrantes de UNIDEHC y a líderes comunitarios vinculados al caso de la comunidad La Floresta, en San Juan Opico, donde la organización había acompañado denuncias por intentos de desalojo de más de 200 familias.

El primer detenido fue Fidel Zavala, quien se había sumado a la organización tras haber sido capturado durante el régimen de excepción. Amnistía Internacional ha señalado que su vida corre peligro al interior de las cárceles, debido a que denunció ante la Fiscalía a los custodios y al director de Centros Penales, Osiris Luna, por las torturas que vivió en las cárceles del régimen.

La explicación de las autoridades sobre este caso es limitada. La Fiscalía ha señalado a Zavala, a Ivania Cruz y a su colega Rudy Joya por delitos como agrupaciones ilícitas y comercialización irregular de lotificaciones, acusándolos de liderar una supuesta estructura criminal. “Este es un caso diseñado para silenciarnos”, asegura Ivania.

La abogada lo vio todo desde lejos, a través de las cámaras instaladas previamente en su casa y oficina. Desde 2021, asegura, había documentado vigilancia constante: vehículos estacionados durante horas frente a su casa, personas durmiendo dentro de carros con placas vinculadas a empresas inexistentes y policías tomando nota de sus movimientos.

Fuentes fiscales le habían confirmado que las autoridades habían levantado expedientes con fotografías descargadas de redes sociales. Estaban preparados para el seguimiento: habían aprendido a moverse, a no dormir siempre en el mismo lugar, a repartirse entre varias personas los documentos sensibles. Pero esa tarde, desde otro continente, mirar no servía de nada.

Ante la orden de captura, regresar al país implicaba, según Cruz, una detención inmediata. “No fue una decisión heroica, fue la única posible”, afirma.

Mientras, su familia seguía en El Salvador. Su madre fue advertida sobre posibles cargos por obstrucción durante el allanamiento, lo que posteriormente la llevó también a salir del país. Sin embargo, la salida no detuvo la persecución.

Al no presentarse a los tribunales en El Salvador, el juzgado solicitó alerta roja a la Policía Internacional (INTERPOL). Y aunque la Fiscalía envió la acusación sin el expediente completo, las autoridades transnacionales emitieron la alerta. La policía española citó a Rudy Joya. Lo detuvieron más de 30 horas mientras la Audiencia Nacional evaluaba la solicitud. Ivania se presentó voluntariamente al día siguiente, y fue detenida.

Ambos abogados salieron con medidas cautelares como la entrega de pasaportes, una firma quincenal en un juzgado y restricción de movilidad. Organismos internacionales comenzaron a observar el caso. Naciones Unidas habló de represión transnacional: persecución que cruza fronteras y el uso de mecanismos internacionales para intimidar o forzar retornos. Amnistía Internacional también acompañó el proceso.

De acuerdo con una comunicación enviada en noviembre de 2025 por la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de personas defensoras de derechos humanos y otros expertos, el proceso contra Cruz y Joya presenta indicios de criminalización vinculada a su labor de defensa.

La alerta de INTERPOL fue retirada en diciembre de 2025, y el Gobierno de España admitió la solicitud de asilo en favor de ambos hasta el pasado 3 de marzo de 2026; sin embargo, el proceso penal en El Salvador continúa.

El Tribunal Quinto contra el Crimen Organizado prorrogó por seis meses la fase de instrucción del caso, programando así una posible audiencia para marzo de 2026 lo que mantiene el riesgo de una posible extradición contra los defensores.

Ivania Cruz es vocera de la Unidad de Defensa de Derechos Humanos y Comunitarios (UNIDEHC). Salió de El Salvador en febrero de 2025 y no pudo regresar por una orden de captura girada en su contra. /UNIDEHC.

“En mi país, una defensora de derechos humanos puede correr peligro por su voz de denuncia, y esta resolución lo confirma”, aseguró Ivania. El objetivo del exilio forzado, dice, es el silencio. Pero esto no es opción para ella. “Si quienes denuncian se van y dejan de hablar, la narrativa oficial queda sin contraste”.

Su caso, señala, se ha convertido en un precedente legal para la nueva generación de exiliados salvadoreños. “Ahora ya hay un antecedente jurídico a favor de la protección. (La persecución) no le funcionó, al menos en el Estado español”, asegura.

Los expulsados de El Salvador tienen cada vez menos opciones para refugiarse. El endurecimiento de las medidas migratorias en Estados Unidos tras la llegada de Trump ha provocado que las Cortes de Inmigración rechacen los casos de asilo con más frecuencia. Durante 2025, un 71% de las solicitudes de asilo presentadas ante un juez fueron denegadas, según datos oficiales del Departamento de Justicia.

Costa Rica, un país que hasta hace algunos años contaba con una fuerte tradición de protección internacional y refugio en Centroamérica, también ha endurecido sus políticas migratorias, recortando fondos destinados a su sistema de asilo en un 41 %. La decisión afectó, sobre todo, a los desplazados del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua.

A esto se suma el respaldo político de países como Estados Unidos y Costa Rica al gobierno de Nayib Bukele. “No te va a proteger un estado que esté aliado a Bukele, que avale sus políticas. Al contrario. En Estados Unidos están rechazando las visas, los asilos a los exiliados que han llegado allá”, advierte Ivania.

Esta redacción consultó a la Fiscalía General de la República (FGR), a la Policía Nacional Civil (PNC) y a la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia sobre las órdenes de captura, los allanamientos en contra de organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos. Al cierre de esta publicación, ninguna de las instituciones respondió a las consultas.

Desde Euskadi, lejos de San Salvador pero aún pendiente de los procesos penales contra UNIDEHC y las decenas de casos que acompañan, continúa con su trabajo: hablar, denunciar, documentar el país que tuvo que dejar.

Visite el especial «Anatomía de un cerco»

Una investigación de FOCOS por Andrés Dimas y Gabriela Villarroel.

Esta historia cuenta con el apoyo del programa Impact Reporting del Institute for War & Peace Reporting ((iwpr.net), que ayuda a periodistas locales de todo el mundo a generar un impacto.

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“Hay una herida que sigue abierta por la impunidad”

Desde muy temprano, las instalaciones del Hospital Divina Providencia y la capilla martirial, ubicada en la colonia Miramonte de San Salvador, comenzaron a recibir a decenas de personas, muchas de ellas caras ya conocidas entre ellas para esta fecha de conmemoración del aniversario del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero. Sin embargo, minutos antes del inicio de la misa programada a las 7:30 de la mañana, la cantidad de personas dentro de la capilla no era comparable a la afluencia de años anteriores. Las hermanas de la congregación Carmelita Misionera de Santa Teresa, encargadas de administrar y cuidar la casita donde Romero vivió sus últimos años, se movían de un lado a otro dándole la bienvenida a los visitantes y feligreses, pero algunas no pudieron ocultar ese dejo de melancolía al ver que la cantidad de visitantes era menor al de años anteriores.

Poco antes de la hora de inicio programada, una de ellas anunció que lamentablemente el padre asignado para dar la misa estaba atorado en el tráfico que ahoga día a día a los salvadoreños. Fue posteriormente, el padre Luis Edgardo Salazar, párroco de la parroquia María Madre de los Pobres de La Chacra en San Salvador, quien tomó la batuta de celebrar la misa, tras llegar acompañado con un grupo de sus feligreses. “Estamos los que tenemos que estar”, comentó una de las hermanas al anunciar el inicio de la misa.

Fue quizá ese pequeño desapego protocolar lo que permitió que la misa del 46 aniversario del martirio de Romero también se convirtiera en un espacio de reflexión y de compartir memorias entre personas que lo conocieron directamente e incluso otros que habían viajado desde distintos países, mostrando una fiel devoción al ejemplo brindado por Romero durante su labor como pastor de la Iglesia Católica.

Entre los asistentes también estaba un grupo de 16 miembros de la Iglesia Anglicana de Estados Unidos, su pastor, quien también los acompañaba, expresó que para ellos la figura de monseñor Romero era muy importante y que no hubiera imaginado que tendría la oportunidad de visitar el lugar donde monseñor Romero vivió y fue asesinado. Y que estar durante esa misma de conmemoración era un momento muy especial para todos ellos.

Durante el desarrollo de la misa, cada vez más personas se fueron incorporando, llenando de renovada esperanza a quienes se comenzaban a sentir solos en los esfuerzos de mantener la memoria y la devoción por Romero.

Entre ellos, llegó otro grupo de alrededor de 20 personas de distintas comunidades del departamento de Lempira, en Honduras, quienes expresaron que esa era una visita que habían intentado realizar en varias ocasiones. Y que incluso, hubo varios que se tuvieron que quedar porque ya no había cupo en su medio de transporte.

“Yo agradezco que hayan traído a tantas personas, que celebremos, porque no podemos olvidar a nuestro mártir, a nuestro pastor, a nuestro santo, porque conocemos a tantos santos, pero no como nuestro propio Santo, San Romero de América”, dijo una feligresa, quien expresó que tuvo la oportunidad de trabajar de cerca con Romero.

Para ella, el momento del asesinato de Romero aún sigue latente. “Nunca lo esperábamos, matar a monseñor Romero fue lo más duro que hicieron. Si eso lo hicieron a él, qué nos harán. (…) Si estos momentos que vivimos, estuviera vivo monseñor Romero, qué cosas diría. Nos sentimos un pueblo sin pastor”, dijo.

Otra feligresa originaria de Chalatenango, quien también la oportunidad de conocer a Romero dijo que los sacrificios de Romero y otros mártires se convirtieron en semillas para seguir avanzando. “Yo creo que San Romero es reconocido a nivel mundial y esa semilla sigue creciendo, seguimos pidiendo que interceda por diferentes situaciones en nuestras familias, en nuestro país”.

Durante la misa también se recordaron distintas homilías y frases de Romero en las que tocaba temas que aún siguen vigentes en la realidad salvadoreña, como la importancia de la protección al Medio Ambiente, el respeto a los Derechos Humanos, el acceso a la justicia.

Durante la misa en memoria de San Óscar Arnulfo Romero varias feligreses dieron su testimonio sobre el santo. San Salvador, 24 de marzo de 2026. Foto / Xenia González Oliva
Durante la misa en memoria de San Óscar Arnulfo Romero varias feligreses dieron su testimonio sobre el santo. Foto / Xenia González Oliva

El padre Trinidad Nieto reiteró el valor de la canonización de Romero, pero destacó que aún hay ausencia de respuestas ante su asesinato. “Es una herida que sigue abierta por la impunidad”.

Nieto retomó las palabras del Evangelio en las que se habló sobre el grano de trigo que al caer en la tierra y morir produce mucho fruto.

“Romero fue la semilla que cayó en este El Salvador, este pueblo, y cayó de tal manera que él sintió el lugar que el pueblo le daba y por eso dijo que con este pueblo no cuesta ser pastor. Esas semillas que cayeron en esta tierra, otros quisieron matarla, como pasó en la lectura del Evangelio, de la semilla que cayó en tierra pedregosa y con espinas y esas ahogaron las semillas, pero esta semilla fue tan persistente que aún ese ámbito no murió”. 

Los ánimos al finalizar la misa se habían revitalizado, la devoción y cariño por Romero seguían ahí. Y se mantuvieron en el Vía Crucis realizada desde el hospitalito hasta la Catedral Metropolitana, durante el que las actuales víctimas de violaciones a derechos humanos hicieron un llamado para ser escuchadas.

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¿Te alcanza para comprar una casa en El Salvador? Spoiler: probablemente no

A los 28 años, Ana Mercedes se paró frente a una ventanilla del Fondo Social para la Vivienda (FSV) preguntando cuál era el precio de las casas más baratas y lo que necesitaba para comprar una. Era mediados de los años ochenta. Ganaba 151 colones en una fábrica de licores y ese salario apenas le alcanzaba para cubrir alimentos y el alquiler de una vivienda pequeña en Colón, La Libertad.

El Fondo tenía entonces casi diez años funcionando como institución autónoma, creada para facilitar el acceso a la vivienda a los trabajadores. Sin embargo, detrás de aquella ventanilla, la respuesta para Ana Mercedes fue tajante: ‘su salario no es suficiente para las ofertas que tenemos’. 

Volvió treinta años después a tocar la misma puerta. Ya no era una joven obrera; esta vez llegó siendo empleada del propio Estado, con algunas décadas cotizadas y un ingreso cercano a los $450 dólares mensuales. Tenía casi 60 años.

Pero la realidad volvió a ser la misma. Debido a su edad, el tiempo en el que podía pagar el crédito era muy corto y la cuota muy alta, al punto que no era pagable para ella. Entonces volvió a quedarse sin la oportunidad de tener una vivienda.

“Yo dije ‘esto es imposible, me voy a quedar alquilando siempre’. La esperanza de uno es poder tener una vivienda donde pase uno sus últimos días, en su camita… pero ya tengo 70 años. No lo logré”, dice resignada.

Entre esos dos “no” se le fueron más de tres décadas de trabajo, de mudanzas y de sueldos que apenas le alcanzaron para vivir ella y su hijo, pero que nunca fueron suficientes para construir un patrimonio. Según el Censo de Población de 2024, cinco de cada diez salvadoreños no tienen casa propia. 

En El Salvador las opciones para comprar vivienda son pocas: un crédito del Fondo Social, un préstamo bancario, dinero propio o construir poco a poco.

Infraestructura deteriorada y viviendas improvisadas forman parte del paisaje cotidiano en comunidades invisibilizadas por el Estado salvadoreño, en Colón, La Libertad. Fotografía La Astilla, 2026.
Infraestructura deteriorada y viviendas improvisadas forman parte del paisaje cotidiano en comunidades invisibilizadas por el Estado salvadoreño, en Colón, La Libertad. Fotografía La Astilla, 2026.

Créditos más caros, oferta limitada

El Fondo Social para la Vivienda fue creado en 1973, durante el gobierno del coronel Arturo Armando Molina, en una etapa marcada por gobiernos militares en el país. La institución fue creada en un momento en que las ciudades crecían rápidamente por la migración del campo a la ciudad y la expansión del empleo urbano. Entonces, el Estado decidió crear esta política pública orientada a facilitar crédito hipotecario para trabajadores formales que buscaban adquirir vivienda en las zonas urbanas.

Según la encuesta de evaluación del sexto año de gobierno de Nayib Bukele de junio de 2025 —realizada por el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas—, nueve de cada diez salvadoreños consideran “difícil” y “muy difícil” acceder a una vivienda. Dando una calificación de 5, en una escala del 1 al 10, al Ministerio de Vivienda.

En los últimos 20 años, el Fondo ha aprobado 125,653 créditos de vivienda nueva, usada y recuperada —excluyendo lotificaciones y remodelaciones—, según datos obtenidos por este medio a través de la Unidad de Acceso a la Información Pública. Sin embargo, la serie anual muestra que el número de préstamos no ha crecido de forma sostenida, incluso cuando la población económicamente activa aumentó en casi medio millón de personas.

Lo que sí aumentó es el monto promedio que el Fondo presta por familia. 

En 2005, el Fondo prestaba alrededor de $9,000 dólares por crédito. En 2025, ese promedio ya superó los $32,000 dólares y la media supera los $37,000. Es decir, el valor del crédito se triplicó, mientras que el número de créditos concedidos, en cambio, se ha mantenido sin un crecimiento sostenido. Lo que significa que la vivienda que hoy financia la institución es más cara que la de hace veinte años, mientras la cantidad de familias que logran acceder a estos préstamos no aumenta al mismo ritmo.

Viviendas recuperadas por el Fondo Social para la Vivienda se ofertan actualmente entre $56,000 y $68,900, según el portal oficial de activos extraordinarios de la institución.

Elí tiene 21 años y aunque pertenece a una generación distinta de Ana Mercedes cuenta la misma historia. Él creía que encajaba en el perfil ideal para obtener un crédito con el Fondo. Tiene un empleo formal, gana más de 1,000 dólares —más de tres salarios mínimos— y lleva casi dos años trabajando. Revisó los requisitos para obtener una casa, llamó al Fondo y en menos de diez minutos le dijeron que sí podía optar a un crédito cercano a los $32,000 dólares.

Estaba contento porque tenía una sola tarea: encontrar una vivienda dentro de ese rango. Fue entonces cuando se topó con un muro. 

Elí creció en el cantón Lourdes, en Colón, donde por años la presencia de las pandillas determinaba las reglas del barrio y con ello el valor de lo que les rodeaba. Algunas casas en las colonias como El Botoncillal o Villa Lourdes podían comprarse desde $10,000 o $15,000 dólares y alquilarse por $50 dólares al mes. Varias se beneficiaron con créditos del Fondo debido al precio que tenían las casas en ese momento. 

Otras colonias en el departamento de San Salvador, como La Campanera, un bastión de la pandilla 18 y donde fue grabado el documental La Vida Loca, de Christian Poveda, las casas, incluso, eran ofertadas desde los $5,000, pero nadie que no fuera de la zona podía acceder a ellas.

Sin embargo, tras el régimen de excepción impuesto por el gobierno de Nayib Bukele en marzo de 2022, las pandillas perdieron el territorio y las dinámicas del mercado en esas zonas fueron cambiando. Esas casas que antes valían $5,000 o $10,000, ahora se ofertan en $40,000 dólares o más. Un precio más alto al que Elí puede pagar. 

“Aunque tengo un trabajo formal y sigo siendo joven, es muy complicado conseguir una casa. Yo gano más que el salario mínimo y aun así no alcanza. Entonces me imagino que para alguien que gana el mínimo debe ser prácticamente imposible”, agrega Elí quien aún vive en casa de sus padres a pesar de tener una pre aprobación para un crédito por $32,000. 

Las casas nuevas más económicas que financia el Fondo Social están en el proyecto Marsella, en San Juan Opico, con precios desde $40,000. Un crédito por ese monto, a 25 años y con una tasa del 7.5 %, implica una cuota cercana a $300 mensuales. Para que ese pago no supere el 30 % del ingreso, la persona tendría que ganar al menos $1,200 al mes, unos tres salarios mínimos.

“A mí solo me dan $32,000. ¿Quién me va a prestar los $8,000 que me faltan para comprar una en Marsella, por ejemplo? No veo quien. No tengo nada que ofrecerle a un banco como garantía de pago”, agrega Elí.

Y es que el Fondo Social no construye viviendas: financia lo que produce el mercado privado. Si los proyectos parten de los $40,000, esos son los créditos que termina financiando.

De los 125,653 créditos aprobados en los últimos 20 años, solo 36,804 fueron créditos para vivienda nueva. El resto fue para vivienda usada y recuperada. Además, en el mercado de segunda mano, el valor de la casa depende de la negociación. Hay personas que venden sus viviendas más caras de lo que el Fondo las valúa. 

La plataforma del Fondo Social para la Vivienda exhibe propiedades cuyos precios reflejan un mercado cada vez menos accesible para trabajadores de bajos ingresos.
Fotografía La Astilla, 2026.

Para Edgard Granados, ingeniero civil especialista en cartografía y urbanismo, el problema es estructural: la demanda de vivienda supera la oferta disponible. Ante la escasez de proyectos nuevos de interés social, muchas familias terminan recurriendo a viviendas usadas.

“El gobierno hace bastantes años no desarrolla proyectos de vivienda de interés social y normalmente las personas que se abocan al Fondo Social son de un nivel económico que necesita este tipo de viviendas”, agregó.

Los barrios como Zacamil, Montserrat o la colonia Modelo en San Salvador fueron desarrollados por el Instituto de Vivienda Urbana (IVU) antes de la creación del Fondo Social para la Vivienda. Según Granados, ese modelo funcionaba porque el Estado no solo financiaba la vivienda, sino que también desarrollaba directamente los proyectos habitacionales, ampliando la oferta de vivienda accesible.

“El gobierno debería generar una ley para apoyar a desarrolladores privados que construyan proyectos de vivienda de interés social, pero a la vez, ese apoyo debe ir acompañado de mecanismos claros de control que garanticen que estas viviendas lleguen realmente a las familias que lo necesitan”, agregó.

Según medios locales, la Cámara Salvadoreña de la Construcción (CASALCO) en El Salvador estima que hacen falta alrededor de 400,000 viviendas para cubrir la demanda. Esto incluye familias que no tienen vivienda y viviendas en mal estado.

Frente a esa brecha, el pasado 25 de febrero el gobierno anunció un proyecto de vivienda social en La Paz Oeste, a aproximadamente una hora de la capital San Salvador, con el que prevé construir 1,400 viviendas. 

Un negocio rentable 

Aunque el Fondo Social para la Vivienda no fue creado como un banco, con los años se ha ido pareciendo más a uno. 

Antes de calcular una cuota estimada, el simulador del FSV exige autorización para verificar identidad y realizar análisis crediticio, incluyendo evaluación de riesgos.

Con casas que parten desde los $40,000, el Fondo Social para la Vivienda opera en un mercado cada vez más caro, y muchos trabajadores con bajos ingresos o empleo informal quedan fuera.

El propio simulador hipotecario del Fondo lo confirma. En sus términos y condiciones establece que, antes de calcular una cuota aproximada, recopila información personal y crediticia “incluyendo la verificación de identidad, el cumplimiento de regulaciones legales, la evaluación de riesgos y el análisis crediticio”. Además, la institución está supervisada por la Superintendencia del Sistema Financiero. 

Como resultado de ese modelo, el nivel de mora es bajo. En agosto de 2025, la ministra de Vivienda, Michelle Sol, dijo a los medios locales que el índice de mora del Fondo es del 0.97 %. Es decir que de cada mil personas que tienen un préstamo con el Fondo, menos de diez presentan atrasos en sus pagos. 

Y es que el Fondo no se arriesga mucho. Ocho de cada diez de los créditos aprobados para vivienda nueva, usada y recuperada en los últimos 20 años fueron otorgados a personas que ganan hasta cuatro salarios mínimos —alrededor de $1,600 dólares mensuales tomando como referencia el salario mínimo actual de $408 dólares—. 

Además, el 83 % de los préstamos fueron aprobados a trabajadores del sector formal. Lo que contrasta con la situación laboral del país donde siete de cada diez trabajadores están en la informalidad, según declaraciones hechas en julio de 2025 por el ministro de Trabajo, Rolando Castro.

Esa lógica también se refleja en sus resultados financieros. Según un informe de Moody’s Local de octubre de 2025, el Fondo “posee una robusta estructura patrimonial”. Su rendimiento sobre el patrimonio alcanzó el 8.3 % a junio de 2025, lo que significa que por cada 100 dólares de capital, genera más de 8 dólares de ganancia al año. 

Para la economista Stefani Hernández, de la Universidad Dr. José Matías Delgado, el modelo opera de forma “estructuralmente excluyente” en un país donde la mayoría de trabajadores está en la informalidad.

Y es que los requisitos cambian según el tipo de trabajador que busque el crédito. Los empleados formales pueden acceder a tasas cercanas al 7.5 % y plazos de hasta 25 años. En cambio, los trabajadores informales enfrentan tasas más altas —de hasta 9.99 %— y plazos más cortos para pagar el crédito.

“Es un programa que requiere una reestructuración que le permita llegar efectivamente a su población objetivo. Debido a que opera bajo un diseño estructuralmente excluyente al imponer requisitos poco asequibles para las personas del sector informal donde se encuentra una gran parte de la población con ingresos bajos”, dijo.

Según la economista, incluso dentro del sector formal persiste una brecha: muchos trabajadores pueden calificar para un crédito, pero el monto aprobado no alcanza frente a los precios del mercado. Es el caso de Elí, que ha dejado de buscar vivienda pese a que su salario casi triplica el mínimo.

La vivienda está más cara

El aumento en el precio del suelo urbano es una de las razones por las que la vivienda se ha encarecido en el país, según la Cámara Salvadoreña de la Construcción (CASALCO). La gremial también señala el alza en materiales de construcción y mano de obra: insumos como el hierro y el acero han subido hasta un 40 %, mientras cemento y concreto mantienen incrementos constantes. A esto se suma la presión de una demanda impulsada, en parte, por las remesas.

“Estamos compitiendo contra personas que viven en Estados Unidos y ganan 20 o 30 dólares la hora. Ellos pueden pagar $50 o $60 mil dólares por una casa que aquí uno no puede ni pensar que pagará”, agrega Elí. “No es que uno no quiera trabajar. Es que el precio ya no corresponde a lo que se gana aquí”.

Los proyectos de vivienda que hoy se promocionan a través del Fondo muestran hacia dónde se ha movido el mercado. Residenciales en Chalchuapa, San Juan Opico, Metapán o Santa Ana parten desde los $40,000. Mientras que en la capital, los proyectos habitacionales privados ya superan los $200,000.

Este medio solicitó una entrevista con un funcionario del Fondo Social, vía prensa gubernamental, para indagar sobre la concentración del financiamiento en vivienda usada, las diferencias en condiciones entre sector formal e informal y lo que se está haciendo para atender el déficit habitacional. Sin embargo, la institución no atendió a la solicitud. 

Mientras el Fondo mantiene estabilidad financiera y baja mora, miles de trabajadores quedan fuera de su esquema. Para quienes no logran superar el filtro del crédito o pagar los precios del mercado, el sueño de la casa propia sigue siendo eso: un sueño.