En los primeros días de la COP30, la voz de los recicladores comenzó a escucharse con más fuerza. Este año, el movimiento logró conformar una delegación de 15 representantes de América Latina, África y Asia, que participan en reuniones y negociaciones para posicionar su trabajo como parte esencial de la transición justa y la gestión sostenible de residuos.

“La expectativa era contar con una delegación sólida de recicladores. El año pasado éramos solo dos, y ahora somos 15 delegados que pueden participar en las reuniones y negociar. Este es uno de los logros más significativos. Tenemos representatividad para que se preste más atención al trabajo de los recicladores”, señaló Severino Lima Jr, presidente de la Alianza Internacional de Recicladores (IAWP).

Los recicladores enfrentan desafíos comunes en distintos países: falta de compromiso estatal, escasa inversión y dificultad para acceder a tecnologías que mejoren la calidad del material recuperado. En diciembre, Brasil será sede de la Expo de Catadores, el mayor encuentro global del sector, donde se espera consolidar alianzas entre organizaciones de América Latina y África.

Como muestra de la articulación entre acción local y agenda climática, el domingo pasado se inauguró en Belém la primera unidad pública de compostaje de residuos orgánicos. La planta, implementada por el Instituto Pólis junto al Global Methane Hub y socios gubernamentales, procesará hasta 180 toneladas mensuales y será operada por cooperativas de catadores y catadoras.

Para el movimiento, la COP30 marca un punto de inflexión. “El evento ha mejorado en términos de espacio y diversidad. Ahora estamos en el corazón de la Amazonía, lo que abre un nuevo paradigma de participación social”, concluyó.

Este contenido ha sido publicado gracias a Agencia InnContext.


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