¿Sabías que hace 33 años El Salvador todavía estaba en guerra? La guerra no era contra otro país, sino entre salvadoreños. Entre unos que exigían mejores condiciones de vida y respeto a sus derechos humanos, y otros que, desde el poder, se oponían a los cambios.
Los primeros recurrieron a las armas al ver que sus reclamos eran ignorados y silenciados con represión; decidieron organizarse en una guerrilla desde la que secuestraron y mataron alcaldes, derribaron puentes, sabotearon el transporte público y obligaron a niños a tomar las armas, entre otros.
Los segundos usaron el ejército para reprimir no solo a la guerrilla, sino a toda persona sospechosa de apoyarla; ordenaron y perpetraron masacres; torturaron, mutillaron y violaron a miembros de la guerrilla y a civiles.
De toda esa locura y barbarie, cometida por unos y otros, la única salida fue el cese al fuego que llegó con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992.
¿Consideras que no hay motivos para conmemorar los acuerdos que pusieron fin a ese capítulo de terror en El Salvador?






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