El Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) no es la única cárcel construida en los últimos años en El Salvador, sino la más reciente. El Cecot, con una capacidad para albergar a 40,000 reos, según el gobierno, pero diseñada para albergar únicamente 20,000, según reportó El Diario de Hoy, es la cárcel más publicitada en un país donde, para diciembre de 2021, ya había 605 habitantes detenidos por cada 100,000 habitantes, según el World Prison Brife. Tasa de población encarcelada que llegó a ser de 1,086 para mayo de 2022.

Parece que la idea de que la cárcel es la vía más inmediata y efectiva para librar a la sociedad de la delincuencia y el crimen no es nueva en El Salvador. Así se afirma en el Informe «Un año de Régimen de excepción», publicado por Cristosal: «El CECOT (…) es una versión magnificada de la vieja estrategia punitiva predominante en El Salvador por más de dos décadas, fabricado hoy como instrumento de propaganda para legitimar el régimen de excepción».

El mismo informe advierte que el Cecot es la primera cárcel cuya construcción inició durante el gobierno de Bukele, pues la primera cárcel que su gestión inauguró, la segunda fase de la ampliación de Mariona (La Esperanza Fase II), empezó a ser construida durante el gobierno de Salvador Sánchez Cerén.

Nueve de los diez centros penales construidos entre abril de 2015 y marzo de 2019 amentaron la capacidad instalada en 16,296 plazas, por lo que el aporte del Cecot más que una novedad le da continuidad a la tradición punitiva de El Salvador.


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